Cine-TV


Fin Del Rollo
Feliz balance del 2o Encuentro de Cine.

Por FERNANDO VIVAS

FUE el festival del consenso. Público, críticos y periodistas premiamos a "Martín (Hache)" donde el gran Adolfo Aristarain, con una verborragia que casi le hace perder adeptos, despotrica y pontifica sobre la patria, los afectos de la soledad y la gran "depre" en el umbral del milenio. Le recuerdo a Federico Luppi cuánto tiempo ha pasado desde que su director favorito le hizo cortar la lengua en "Tiempo de revancha" (1981), y confiesa que "discutía mucho con Adolfo porque sentía que estaba lanzando discursitos y líneas sentenciosas, pero él me convenció de que era eso precisamente lo que quería, retratar a un hombre que cree que la palabra lo protege de que lo toque la vida". Y Luppi, homenajeado en el Encuentro, está macanudo bajo el pellejo de un argentino exiliado en Madrid, con dos gordas líneas de coca sobre su mesa de vidrio y la cabeza puesta entre el paréntesis de unos audífonos con acordes de tango y jazz. (Hache), su hijo, ha vuelto a Buenos Aires, sin vocación ni expectativa pero con ganas de seguir adelante en terreno conocido.

Federico Luppi, gran homenajeado del 2o. Encuentro.

Si alguna desproporción aquejó al festival fue la brecha entre colas y butacas. La convocatoria fue desmesurada en relación a la escasa capacidad de las salas del Centro Cultural. En algunos casos, fue más gente la que quiso y no pudo ver la película de su elección que la que finalmente entró. Para el 3er. Encuentro se tendrán por fuerza que habilitar nuevos auditorios y/o utilizar salas comerciales. Como que el festival, en buena hora, no se ha limitado a un saludo a las banderas regionales ni a un seminario del cine que no vemos vs. los malos de Hollywood. Ha sido un cotejo de posibilidades marketeras de los mejores filmes: La argentina "Cenizas del paraíso" ha sido estrenada por la UIP y "Martín (Hache)" le seguirá pronto. El segundo premio del público, "Cuatro días de setiembre", crónica de subversivos setentistas a cargo del brasileño Bruno Barreto, también está en agenda de estrenos. Además, 15,000 dólares de Cervesur no caen mal a ningún cineasta.
Los que tuvimos la suerte de coger sitio (cola temprana, vara de periodista, patería y hasta zampadas sin asco) vimos películas presentadas por sus autores. Escojo dos: "Pandemonium" es la última entrega del venezolano Román Chalbaud, quien afirma su derecho a repetirse, a rebuscar su estética y su verdad en la mugre de Caracas. Bajo la alegoría y la alharaca gorilista -un poco chapucera no lo niego- crepita el fuego de la mística del buen Chalbaud. "La vendedora de rosas", justo premio de la iglesia, es el segundo y agónico opus del colombiano Víctor Gaviria. El primero, "Rodrigo D no futuro", no concedía tregua en su retrato de jóvenes pistolocos. Casi todos sus actores naturales, hijos del caos de Medellín, murieron después del rodaje. "La vendedora", es igual de chocante aunque más compasiva; su forma de tragedia navideña, inspirada en "La vendedora de cerillas" de Hans Christian Andersen, aporta una estilizada fatalidad a la historia de niñas poluidas por la coca y el sacol (terokal colombiano). Que venga el 3er. Encuentro.


Escribe MICHEL GOMEZ

Michel Gómez Zanoli, director de "Amor serrano".

  • ¿Qué me gusta en nuestra excluyente y racista televisión? Sería mejor preguntar qué no me gusta: Nuestro muy honorable, limpio, pulcro, y muy sintonizado América Televisión en toda su patética programación, con rodilleras de Lúcar incluidas, salvo excepciones: "Primera edición" y la conchuda Chola Chabuca. Mi corazón todavía late en ATV y veo, cuando puedo, con mucho cariño, las repeticiones de "Los de arriba y los de abajo" y "Tribus de la calle". En las noches, después de revisar en VHS el capítulo del día de "Amor serrano", me divierto con los chismes de Magaly Medina e intento tener noticias por Tv5 (canal en francés por cable) de mi equipo de fútbol favorito, el Olimpique de Marsella. Al final de la noche, me duermo soñando con mi próximo proyecto de telenovela y lo que podría hacer con la burrada de plata que gastan los Crousillat para hacer su pavada internacional "Luz María" y, como diría Máximo Yunque: "¡Eso sí no es fino!!!". Me despierto con el sleep del televisor puesto en "El folklore de mi tierra", listo para empezar un nuevo día de producción acompañado de la ternura de Tulio y el carisma de Lola.


    Hagan Ondas
    Nino Peñaloza, Karina Calmet, Lolita Ronalds, y Carlos Galdos.

  • Una sala de espejos deformantes se ha habilitado en la encrucijada de los canales. Cada uno tiene un gossip show donde escupe en el ojo del vecino, pasa franela al compañero de trabajo, se alía, se pelea y se asusta de su propio reflejo. Dominio de textos más que de insultos personales, no hay que tomárselos tan en serio. Tampoco hay que pasarlos por alto. El 4, redil de varias estrellas con contrato, había rehuido el tema hasta que decidió entrar con paso sigiloso. "De buena onda", coconducido por Lolita Ronalds, Carlos Galdos (fue su fugaz compañero en "Oky doky" del 13), ex miss Perú y ex dalina Karina Calmet y cronista social Nino Peñaloza; ofrecerá desde el próximo lunes miscelánea a la moda y chisme autorizado, ondas más templadas en consonancia con el horario meridiano (de 12.30 a 1 p.m.). Detrás de cámaras están Romy Higashi (ex Magaly), Rocío Aza y Raúl Manzaneda. Delante, la división del trabajo es más o menos así: Galdos perseguirá a famosos, Ronalds coqueteará y los cuchareará, Calmet los endulzará y Peñaloza les hablará de ropa ¿Será que la resaca de tanto áspero talkshow necesita medicarse con humores y colores más finos y armoniosos, con cháchara más engolada y educada? Si es así, la onda tiene para rato. Suerte.


    Picotazos
    -"¿Será que este programa es bueno porque lo hacen unos indios de mierda?".

    -César Hildebrandt debatiendo sobre racismo en "Hildebrandt en Enlace Global".