Minando La Paz


Minando La Paz
En la noche del lunes el Presidente Alberto Fujimori admitió que se había registrado una semana de particular tensión con Ecuador desde el 28 de julio, pero que ya todo estaba tranquilo. Sin embargo, al cierre de esta edición de CARETAS una noticia sugería que la frontera norte sigue especialmente caldeada.

El lunes 3 en Palacio, Fujimori intenta aquietar las aguas, pero previamente se reunió con altos mandos castrenses. Incidente fronterizo en el cual dos oficiales peruanos resultaron mutilados el 28 de julio, entre ellos el subteniente EP Ricardo Abugattas, por acción de una mina, fue el detonante de nuevas tensiones con Ecuador. Derecha: Jamil Ma huad, este lunes asume la Presidencia del Ecuador pero, contrario a lo imaginado, no quiere firmar, todavía.

La Propuesta Zona Desmilitarizada Mayor

Según versión ecuatoriana, la Misión de Observadores Militares Ecuador-Perú (MOMEP), compuesta por observadores castrenses de los países garantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos) estaba considerando ampliar la zona desmilitarizada que vigila, extendiéndola desde Cóndor Mirador sobre la cuenca del río Cenepa hasta el río Miazi, a unos 80 Km. al sur-oeste, e incluyendo hitos demarcatorios ya establecidos hace décadas como Cahuide, Mayumbe Teizha y LLave Miasa.
Esta zona desmilitarizada, que sería varias veces mayor a la actual, abarcaría virtualmente toda la Cordillera del Cóndor y el emplazamiento del PV2, que en 1981 se convirtió en el llamado Falso Paquisha.
Este procedimiento se usaría precisamente cuando las Comisiones Técnico-Jurídicas de los garantes han determinado, después de un largo y complejo proceso, que la interpretación peruana del Protocolo de Río de Janeiro y del fallo de Braz Días de Aguiar es la correcta, y que la línea demarcatoria pasa por las cumbres de la Cordillera del Cóndor.
Entonces, ¿por qué neutralizar toda la Cordillera?
La MOMEP parece temer un enfrentamiento mayor, y en Lima no han faltado versiones sobre la inminencia de un choque armado.
Nuestro Ministerio de Defensa negó que se hubiera decretado un estado de inamovilidad, pero se afirmaba que divisiones de la IV Región habían realizado desplazamientos.
También que se habían desplazado unidades aéreas hacia el norte, que los Mirage 2000 ahora sí estaban potenciados, que los Sukhoi tenían radares último modelo y que los MiG 29 estaban como cohete.
Políticamente el ambiente se empezó a enturbiar cuando el presidente electo de Ecuador, Jamil Mahuad, anunció después de una entrevista con el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, que había que "conversar un poco más" con el Perú antes de llegar a un acuerdo.

A ello se sumó la designación del general (r) José Gallardo, un notorio halcón, como ministro de Defensa.
En Torre Tagle se calcula que los titubeos de Mahuad a estas alturas se convertirán en escollos mayores aun al asumir el poder, porque entonces tendrá que tomar medidas drásticas con la economía ecuatoriana que erosionarán su apoyo popular.
Por eso es que Fujimori mencionó en su mensaje del 28 de julio que no había nada más que discutir con Ecuador, comentario que fue tomado a mal en Quito.
Al día siguiente se registró el incidente en el que dos oficiales del ejército peruano quedaron mutilados al pisar minas colocadas por efectivos ecuatorianos en la pendiente austral de la Cordillera del Cóndor, no muy lejos del puesto Jiménez Banda.
El episodio causó indignación en el día en que los altos mandos se reunían con el Presidente en Palacio para celebrar la Fiestas Patrias.
Fue entonces que Fujimori dijo que "no queremos guerras, pero no vamos a dudar en defender nuestra soberanía".
Poco después el canciller Eduardo Ferrero precisó que "está claro que el Perú no negociará sobre demarcación", y en Quito el viceministro de Relaciones Exteriores Diego Ribadeneira anunció que "fuerzas armadas ecuatorianas están listas para actuar si las conversaciones con el Perú se complican".
Este tiroteo verbal se ha calmado en los últimos días con invocaciones a la serenidad y paciencia por ambos lados, y la posibilidad de que Fujimori se encuentre con el presidente saliente Fabián Alarcón y Mahuad en la transmisión de mando de Andrés Pastrana en Colombia este viernes 7.
¿Después acudirá Fujimori a la asunción al poder de Mahuad el 10 en Ecuador?
"El Chino es un timbero", dice un congresista del oficialismo, "pero esta vez lo veo verde a pesar de las invocaciones de Javier Valle Riestra para que vaya".
Se estima a estas alturas que ninguno de los presidentes de los países garantes estarán en Quito para acompañar a Mahuad.
No se trata del hombre, que se considera de primera categoría, sino de las circunstancias.
Los garantes han dado la razón al Perú en cuanto a la demarcación, y ahora Ecuador se convierte en un país en rebeldía si insiste en desacatar el parecer técnico-jurídico internacional.
Y eso de sembrar de minas los bosques no está bien visto en el mundo de hoy. La imagen de Ecuador de un David a un vecino más grande, tan promovida por su propaganda, puede cambiar hacia la de un Estado majadero.
Ecuador ha propuesto la creación de una reserva natural binacional en la zona del Cenepa para evitar la demarcación. El Perú ha sugerido el establecimiento de reservas paralelas idénticas, pero con administración propia y demarcación.
Cumplirían la misma tarea de evitar roces.
Mientras tanto, la ampliación de la zona desmilitarizada es considerada como un cierto éxito ecuatoriano.
"Están en la misma focalizada ganadora de 1995", dice a CARETAS un militar peruano. "Infiltrar, sembrar minas, tomar terrenos y aumentar las zonas desmilitarizadas a lo largo de la frontera".
Esa fuente hablaba de que durante meses se habían detectado incursiones de patrullas de hasta 50 hombres, apoyados a veces por un helicópteros, actuando en la ladera austral de la Cordillera del Cóndor. Ahora habrían logrado uno de sus fines.
Sea esto exacto o no, lo evidente es que al Perú le conviene evitar por todos lo medios un enfrentamiento armado mayor, porque echaría a perder la infinidad de esfuerzos diplomáticos hábiles que han llegado finalmente a consolidar nuestra tesis demarcatoria. Con una guerra desaparecería el Protocolo de Río de Janeiro, y éste no es un hemisferio que tolere hoy la consolidación territorial por la vía de las armas.
A continuación, informaciones y análisis diversos sobre las varias aristas de estos días minados.


La Paz Esquiva
40 meses de negociaciones, una semana de tensiones.

Escribe
LUIS JAIME CISNEROS H.

PERU y Ecuador difícilmente podrán firmar este año el acuerdo definitivo de paz que negocian infatigablemente desde hace 40 meses. Los problemas políticos internos en Quito, incluidas las presiones militares que afectan también a Lima, han paralizado un proceso que corre el riesgo de diluirse.
El episodio de las minas antipersonales, donde dos militares peruanos resultaron mutilados -y que fuera calificado como una "provocación" por el canciller Eduardo Ferrero-, ha sido el punto más alto al que han llegado las tensiones fronterizas en las últimas semanas.
Es así que el plazo para firmar la paz, programado a finales de mayo, no ha hecho sino postergarse de mes en mes en medio de un claro intercambio de declaraciones peruanas y ecuatorianas deslindando responsabilidades por el retraso.
El reiterado reclamo del presidente Alberto Fujimori por imponer un plazo y afirmar ya el acuerdo, no ha hecho sino despertar suspicacias en Quito que no ven con buenos ojos lo que denominan "premura peruana".
Fujimori se ha impuesto el reto de dejar zanjado el diferendo con Ecuador antes del fin de su segundo mandato, meta que se trazó para su primer período y que frustró la guerra del Cenepa. De lograrlo, su tarea se podría ver recompensada en las urnas si puede convencer a los peruanos de las bondades del acuerdo.
En Ecuador, sin embargo, tienen la presunción de que esta situación de revertir en beneficio propio un objetivo de Estado hace actuar con prontitud al gobierno peruano. Con su popularidad en declive un acuerdo le permitiría levantar cabeza y por qué no, lanzarse a la segunda reelección.


Los representantes de la MOMEP, en Quito. Plantearían la ampliación de la zona desmilitarizada en el Cóndor, incluyendo tres hitos demarcatorios (Ver mapa). De ser cierto, buenas maneras guardadas por Fujimori y Alarcón, centro, en Guayas, habrían cedido ante afanes militares como los del general (r) José Gallardo, derecha, un notorio halcón, próximo ministro de Defensa del Ecuador.

El horizonte electoral del 2000 hace, según Quito, que la capacidad de maniobra de Fujimori se reduzca. El próximo año será más difícil llegar a un acuerdo de paz. Las presiones externas podrían en ese caso, acentuarse del lado de EE.UU. pero ellos tienen a su vez su propio techo en el 2000 cuando la campaña electoral haya removido de la agenda de Washington el tema Perú y Ecuador.
La actual negativa ecuatoriana a firmar el acuerdo está marcada por el sinsabor de reconocer lo que parece ser una derrota diplomática en el tema de la demarcación fronteriza, donde según Perú, los garantes no han hecho sino ratificar la posición peruana respaldada por el derecho internacional, indicando que la línea de frontera pasa por las cimas de la Cordillera del Cóndor.
La necesidad de Quito de subrayar esta semana que el acuerdo tiene que ser global no hace sino corroborar que, por lo menos en uno de los dos puntos polémicos de la negociación -el otro es el acceso "digno" al Amazonas-, el Perú tiene la razón de su lado.

La semana se caracterizó por rumores de movilización de tropas.

Además, los ecuatorianos argumentan que Mahuad también necesita un poco de tiempo para instalar su nuevo gobierno. Tal como lo subrayó el propio premier Valle Riestra, el presidente Fujimori tendría que aprovechar la transmisión del mando en Quito este 10 de agosto, para establecer relaciones directas con su homólogo.
Pero la situación política en Ecuador no arroja ningún dato alentador sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de fin de año. Jamil Mahuad enfrenta ya serias resistencias a firmar en el corto plazo el acuerdo y deberá batallar por mantener cohesionado su frente interno ante la urgencia de aplicar un drástico programa económico.
Ese plan se anunciará en las primeras tres semanas de su gobierno, ha dicho Mahuad, quien no cuenta con mayoría propia en el Congreso.
Las reformas económicas de Mahuad incluyen privatizaciones y medidas drásticas para corregir el déficit fiscal, cortando gastos y mejorando ingresos. El déficit presupuestal en Ecuador bordea los 1,400 millones de dólares (equivalente al 7% del PBI) para finales de 1998, inflación del 40%, crecimiento nulo y tasas de interés altas.
`El Comercio' de Quito ha escrito, extrañamente, que si Mahuad firma la paz al inicio de su gestión "hipoteca en parte sus posibilidades de llevar a cabo otras reformas". Al contrario, observadores extranjeros en Lima, subrayan que Mahuad debería quitarse pronto de encima el asunto con Perú para tener más capacidad de maniobra para desarrollar nuevas orientaciones económicas pedidas por el FMI.
El nuevo presidente ecuatoriano no se ha fijado plazos para firmar la paz pero ha dicho que actuará para que no se dilate indefinidamente. Quizá la ausencia de los mandatarios de los cuatro países garantes a su juramentación en Quito sea una señal para que defina posiciones.
En Ecuador creen que la paz debe llegar mediante una solución "digna", que para algunos sectores se entiende como una concesión política en el tema del acceso al río Amazonas.
La solución podría venir por el lado del Tratado de Comercio y Navegación, donde Perú ha dicho a los garantes que está dispuesto a dar facilidades aduaneras y comerciales para crear zonas especiales y establecimientos ecuatorianos en territorios peruanos en las orillas del Amazonas.
Ecuador, por su parte, pretende obtener para esas zonas la aplicación de jurisdicción ecuatoriana en materia de comercio y navegación. Perú alega que la aplicación de la legislación ecuatoriana en territorio peruano equivaldría a crear enclaves.

En 1995, llegan a la asunción de mando de Fujimori, para su segundo período, los presidentes Sánchez de Lozada, Sanguinetti, Pérez Balladares, Menem, Cardoso, Frei, Wasmosy, Samper y Caldera.

En Lima, por su lado, el presidente Fujimori afronta fuertes presiones de un sector de los altos mandos militares. Los más belicistas todavía no descartan una victoria de las armas antes que una solución diplomática sobre papeles.
La alocución de Fujimori del pasado 29 ante los altos mandos lo alejó del tono equilibrado. La llegada a Lima de los dos militares mutilados se convirtió, por orden del Ejército, en una ceremonia cargada de dramatismo y capaz de generar malestar hacia sus vecinos del norte.
El episodio fue destacado ampliamente por la prensa ecuatoriana para quien Fujimori "actuó presionado por el militarismo peruano".
A estas alturas de las negociaciones, es indudable que los mayores logros políticos del proceso son, del lado de Quito, haber llevado a los peruanos a conversar sobre un problema que se negaron a aceptar durante más de medio siglo.
Pero a los peruanos tampoco les ha ido mal: Quito ha reconocido la validez del Protocolo de Río, el rol de los garantes y el trazado de las fronteras en un 95%.
No obstante ello, los principales desacuerdos se mantienen y los países inflexibles en su posición.
La presión de Estados Unidos por cerrar este potencial conflicto al sur de sus fronteras tampoco pasa desapercibido. El 29 de julio Mahuad estuvo 15 minutos con el presidente Bill Clinton, quien se incorporó a una reunión del ecuatoriano con el consejero presidencial para asuntos de seguridad nacional, Samuel Berger.
La Casa Blanca anunció que Clinton manifestó su esperanza de que las negociaciones arrojen resultados rápidamente concluyentes.
Ese mismo día en Ecuador dos peruanos fueron detenidos por una patrulla ecuatoriana en el sector de la Cordillera del Cóndor y entregados a la Momep. Y en la víspera dos peruanos resultaron mutilados por minas sembradas recientemente en suelo peruano de acuerdo a la cancillería peruana.
Salta a la vista que, tanto en Quito como en Lima, las presiones castrenses y los poderosos intereses económicos de las fuerzas armadas, reducen el espacio de gobiernos civiles y su legitimidad democrática, para lograr un futuro de paz.


Mina Mala
La perniciosa e inhumana siembra de la muerte.

Lady Diana, contra de las minas en el mundo, y en permanente campaña por su desactivación.

EL El 29 de julio, a pocas horas de la parada militar, dos oficiales del Ejército mutilados llegaban al aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima por pisar minas expansivas. Ambos habían pisado cargas colocadas -según la primera versión militar- dentro de nuestro territorio, frente al puesto de Jiménez Banda, a diez kilómetros de la Cordillera del Cóndor.
El general de la Aviación del Ejército Víctor Bustamante Reátegui, quien recibió a los heridos, mostró un seguro de una carga explosiva y deslizó la posibilidad que esas minas fueron colocadas, recientemente, por militares ecuatorianos. Después de esta afirmación ni el propio Bustamante ni otros altos oficiales supieron confirmar esta versión.
El capitán E.P. Humberto Travaglini Bernales y el subteniente E.P. Ricardo Abugattas Olivares arribaron mutilados y heridos con esquirlas luego de participar en un operativo regular. Según la versión militar del Perú, el 28 de julio a las 11:30 de la mañana, una patrulla de la VI Región Militar se disponía a realizar labores de mantenimiento de una trocha en un sector del Alto Cénepa. Desde el conflicto de 1995 se estiman en más de un centenar los oficiales heridos por este tipo de cargas.
Junto con las labores de mantenimiento, la patrulla había recibido la orden de vigilar las informaciones que habían detectado presencia ecuatoriana en nuestro territorio aprovechando la difícil geografía peruana. Mirando topográficamente al Ecuador desde el lado peruano, podemos apreciar una pendiente muy elevada con una espesura de selva muy enmarañada. Según el general (r) Walter Ledesma, lo ocurrido frente a la zona de Jiménez Banda es un típico acto de incursión que suelen practicar los militares ecuatorianos como provocación. Suelen bajar y atravesar la línea de frontera en la Cordillera del Cóndor y entran a territorio peruano, se posesionan de un lugar y como acción de dominio siembran de minas el espacio ocupado, para luego retirarse.

Más de 130 soldados peruanos fueron mutilados por minas antipersonales en la guerra del Cenepa.

Las prácticas de los Estados de sembrar minas, principalmente, en zonas de frontera han provocado la condena mundial de organismos como la Cruz Roja y campañas de personalidades como la desaparecida princesa Diana. Por esa razón, el 3 de diciembre de 1997, el canciller Eduardo Ferrero por el Perú, junto a otros países del mundo suscribieron, en Otawa (Canadá), la Convención sobre la prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas antipersonal y sobre su Destrucción. Dicho tratado, luego fue ratificado por el Parlamento peruano. Fabián Alarcón también firmó este acuerdo, pero, hasta la fecha, su Congreso no ratifica su decisión.
Con esta convención los países se comprometieron a no colocar minas terrestres, sin excepciones ni reservas, así como a destruir la totalidad de estos explosivos almacenados en un plazo de 4 años y limpiar los campos minados dentro de un período máximo de 10 años.
Se calcula que Ecuador ha sembrado entre 60 y 100 mil minas de onda expansiva en toda la frontera con el Perú desde la década del '80. El 8% de este tipo de explosivos colocados en distintas zonas del mundo, según estimados de la ONU. Esta cifra no considera las cargas que son colocadas a un ritmo de dos a cinco millones anualmente.(CARETAS 1414)
Sin conocer -seguramente- por completo todo este escenario nacional e internacional, el capitán Humberto Travaglini cumplía su labor de patrullaje y pisó una mina que le provocó la mutilación de la pierna izquierda en el acto. El subteniente Abugattas intenta rescatar a su superior y pisa otra carga sufriendo heridas de esquirlas en la cara y los ojos, así como heridas y fractura múltiple en el pie izquierdo.
No es casual la actitud del subteniente Abugattas. Le viene de raza y tradición familiar. Su padre Salomón, y un tío suyo fueron, en su momento, activos miembros del Ejército. Este oficial se encuentra en el pabellón A-3-3 del Hospital Militar. Hoy jueves será trasladado a manos del cuerpo de cirujanos para oficiales, quienes deben dejar el muñón listo en su pierna izquierda.
En el mundo sólo siete países han eliminado por completo el uso de minas antipersonales como armas de guerra: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Filipinas, Holanda y Suiza. Ecuador, bien gracias.
De confirmarse las versiones militares que las cargas explosivas que detonaron el 28 de julio son de reciente data, obligaría a que los miembros de la MOMEP planteen soluciones definitivas para evitar incursiones sucesivas de militares ecuatorianos en territorio peruano. (David Montoya).


El Informe Oppenheimer
La Absurda Guerra que a Todos nos Amenaza.

CON ese título acaba de publicar el renombrado periodista argentino Andrés Oppenheimer un comentario sobre las tensiones entre Perú y Ecuador.
"Diplomáticos de Estados Unidos y América Latina están preocupados", escribe el columnista, "por el incidente de la semana pasada en la frontera peruano-ecuatoriana".
"La alarma cundió", señala, "después de que dos soldados peruanos fueron mutilados por una mina terrestre".
El texto incluye esta observación de Luigi Einaudi, representante del presidente Clinton para el conflicto, formulada en entrevista telefónica: "Considerando que el mundo exterior tiende a ver al continente como una unidad, si hubiera un resurgimiento de las hostilidades verían a América Latina como un grupo de países incorregiblemente corruptos e inestables, que no serían de fiar para invertir en ellos".
Recuerda Oppenheimer que una comisión técnica de los países garantes emitió en mayo un veredicto que "básicamente le dio la razón al Perú. Los ecuatorianos se sienten ultrajados y todavía no han firmado el acuerdo".
Precisa luego que Gabriel Marcella, profesor de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos y coautor del libro de próxima aparición "resolviendo el conflicto entre el Perú y Ecuador", afirma que "los acontecimientos de la semana pasada deberían hacer sonar timbres de alarma en todo el hemisferio, porque las guerras pasadas entre Perú y Ecuador siempre han nacido de encontronazos accidentales en la jungla".
Dice el periodista que Marcella le subrayó: "El peligro es que se desate otra guerra. Esta vez podría ser una de mayores dimensiones, porque los dos países están mejor armados que en 1995. Sería un desastre".
Oppenheimer, como se sabe, ganó este año el Premio de Periodismo "María Moors Cabot". Es corresponsal extranjero y columnista de "The Miami Herald" y "El Nuevo Herald". Es autor de tres libros de resonancia continental: "La hora final de Castro", "México: entre la frontera y el caos" y "Crónica de héroes y bandidos". Su columna aparece en diarios de 42 países.