Tierra En Rojo


Tierra En Rojo
Como desde hace 19 años, este 22 de abril se celebrará una vez más el Día de la Tierra, esa conmemoración ecológico-planetaria que cada año motiva debates, festivales y hasta golpes de pecho globalizados. La casa está en problemas sin duda y esta parcela que se llama Perú no es la excepción.

Escribe
Ramiro Escobar La Cruz

La Tierra herida en el Huallaga. La deforestación avanza a ritmo del narcotráfico y la depredación.

ATENCION terrícolas: dentro del 1'285,215.63 kilómetros cuadrados que corresponden a la república del Perú existen 84 de las 114 zonas de vida que hay en el planeta, están el 19 por ciento de todas las especies de aves que se conocen y se han roto varios récords mundiales de registros de mariposas (más de 1,400 especies en 5 km2).
Por si fuera poco, poseemos más de 3,000 variedades de papa, tenemos un mar riquísimo en peces y contamos con un santuario arqueológico de la talla de Machu Picchu, capaz de soliviantar hasta al más pragmático de los mortales. Esto sin contar con el Manu, con la uña de gato o con la mismísima ciudad de Lima, que a pesar de su basura kilométrica es Patrimonio Histórico de la Humanidad.

PULSO AMBIENTAL

Sin embargo, no todo es belleza y recursos. Un diagnóstico ambiental hecho en noviembre de 1991 por la Sociedad Pachamama (ONG ecologista) llama ya la atención sobre 16 puntos, entre los que se encuentran la salud ambiental, la conservación de la biodiversidad, las poblaciones nativas, la reforestación, el ordenamiento territorial, las tecnologías limpias, etc.
Posteriormente, la Comisión Nacional designada para la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992) preparó un Informe Nacional en el que aparece un mapa nacional de áreas ambientales críticas (ver infografía). En dicho texto también se esboza una Estrategia Nacional de Conservación y se proponen 18 programas nacionales que van desde la educación ambiental hasta el registro de patentes referidos al patrimonio cultural y natural.
En 1995, luego de debates, consultas, encuentros y desencuentros entre las ONGs, el Estado, los empresarios y algunos organismos de la sociedad civil se crea el CONAM. Los diagnósticos a partir de acá toman otro giro. Hay consultas regionales, ECODIALOGOS I y II (así se llamaron los eventos llevados a cabo por el CONAM).

PROBLEMAS Y PROBLEMAS

Hay varias formas de enfrentar un diagnóstico ambiental, no un único camino, como señala Carlos Rojas, asesor en asuntos ambientales. Debe tenerse en cuenta que un problema consiste no sólo en el deterioro de un ecosistema, sino, también, en desaprovechar un potencial.
Así, un problema puede ser no diversificar la agricultura, cosa que de hecho sucede pues casi no hay cultivos rotatorios en el Perú. Otro puede ser no fomentar la ganadería de camélidos sudamericanos o no tener una estrategia para un uso racional del agua, que en nuestro país se concentra principalmente en la selva.

El petróleo por los suelos. Si la Amazonia sigue soportando contaminaciones y depredaciones diversas en un cuarto de milenio -unos 224 años- ya no existirá.

Problemas, sin embargo, también son la deforestación, que ha afectado a 5 millones de hectáreas o la desertificación de vastas zonas de la costa y la sierra. Y no hablemos de la contaminación, que tiene varios escenarios de urgencia, como el Lago de Junín, Ilo, Chimbote y la tantas veces orinada Lima.
Hay, además, problemas que lindan con lo delincuencial, tales como el tráfico de especies animales amenazadas o, peor aún, de madera, que avanza sin control por la selva. Ojalá al gobierno no se le ocurra encargar al SIN el control de estas actividades, pues podrían colocarse micrófonos hasta en el ala de un guacamayo.

CONAM, NO CONAN

La segunda disposición transitoria del Código del Medio Ambiente de 1990 daba un plazo de 60 días para que se promulgara la Ley Forestal y de Fauna, un cuerpo legal que podría ayudar a neutralizar dichos problemas. Increíblemente, eso no ocurre hasta el día de hoy, cuando existen 4 proyectos para esta ley en el Parlamento.
El caso Luchetti, por su parte, demuestra hasta qué punto se anda con pies de plomo. Se trata de la última área silvestre de Lima, pero también de si las leyes valen o simplemente se pueden hundir en un pantano.

Izquierda: El caso Luchetti pone el debate sobre la Tierra (aunque sea pantanosa). Abajo: Gonzalo Galdós, presidente del CONAM, junto a Klaus Töpfer, director del PNUMA (sin barba). No basta con cruzar los dedos.

El CONAM, la máxima autoridad ambiental, ha desplegado notables esfuerzos organizativos, tiene 4 frentes (el Verde para la Utilización Sostenible de Recursos Naturales, el Marrón para el Fomento de la Calidad Ambiental y el Azul para la Generación de Conciencia, Educación y Cultura Ambiental) y lucha por estructurar un Sistema Nacional de Gestión Ambiental.
Sin embargo, adolece de una mudez casi biológica para referirse a estos temas. Tal como lo señala Carlos Chirinos de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), debería cuando menos emitir una opinión, al sobrio estilo de la Defensoría del Pueblo. Carece de la fuerza necesaria para enfrentar ciertas batallas o por lo menos para arbitrarlas.

LA LUCHA CONTINUA...

Las ONGs ecologistas también entran al cuento. Son cerca de 250, tienen sus propias redes y organismos que pretenden agruparlas, como el Foro Ecológico y la Red Ambiental Peruana. Funcionan, pero al igual que la oposición política tiene serios problemas para concertar.
Sobre esa complejidad de ecosistemas y biodiversidad que poseemos, el animal humano peruano de todo pelaje vive, se pelea, se pone de acuerdo y a veces calla. Mientras los problemas ambientales crecen, hasta el próximo Día de la Tierra, cuando sobre unos miles de hectáreas deforestadas más seguiremos discutiendo.


Alerta Verde
DE acuerdo a estudios del CONAM y otras entidades, entre las zonas ambientales más críticas se encuentra Arequipa, por la contaminación, la sequía y la desertificación; Cuzco, por el uso indiscriminado de suelos; y Loreto por la extracción de recursos naturales.
Igualmente, y afectados sobre todo por la deforestación, se encuentran Ucayali, Madre de Dios y San Martín (especialmente la zona del Huallaga). A su vez, la contaminación de aguas y suelos afectan a Cajamarca, Junín, Cerro de Pasco, Ilo y, por supuesto, Chimbote. Piura y Tumbes sufren por la pérdida de la diversidad biológica y Lima por los desechos tóxicos.
De otro lado, las actividades ambientales más críticas son la minería artesanal, el uso de gasolina con plomo, la agricultura migratoria y la fabricación de harina de pescado, cemento, cerveza, papel y curtiembres.