CHINA TE CUENTA QUE...



Por LORENA TUDELA LOVEDAY

Yo Fui La Del Chisme
De La Boda

AY, te juro que estoy hecha un atado de nervios, hija, porque hoy tengo mi ponencia en el Umbral del Milenio, pucha, y voy a tener que pasarme sentada más de tres horas con mis dos comentaristas que son Otto Kernberg (un mano larga de conocida data, ya te contaré) y Lucho Millones, hija, que cada vez que me lo encuentro me invita a pasar un fin de semana en Obrajillo "para que veas lo que es la verdadera pasión andina, mamaceta", ¿tú te puedes imaginar?
Mi ponencia se llama "El espejismo del amor morganático: un caso de voyerismo intersubjetivo", y ahí lo que hago es, o sea, sumándome a la antropología analítica más de moda, pucha, incluirme a mí misma en el corpus de mi investigación, hija, a partir de ese chisme horrible que circuló la semana pasada en Lima, pucha, según el cual El Oriental Autista estaba a punto de casarse. Pero claro, o sea, tú no conoces la parte del drama que me corresponde a mí, porque pucha, o sea, los periódicos sacaron puras pistas falsas sobre quién sería la novia y todo eso y felizmente nadie investigó a fondo que la propuesta de boda la había recibido... adivina quién: ¡YO!, sí, yo, la luchadora democrática, la mujer que ha derrotado a la falocracia, la defensora de todas las especies animales (incluidas las del Congreso), la poeta, pintora y escultora; es decir, los cuatro temas del evento, que son violencia, ecología, género y cultura, ¿me entiendes?
Mira, yo estaba la semana pasada coordinando por teléfono justamente con Krenberg, ¿ya?, cuando en eso se arranca el chuponeo y Otto, al escuchar el ruido de la cinta, me dice de lo más cachondo, "Lorena, ese gemido tuyo me tranquiliza", y yo no sabía cómo decirle que cerrara el pico al hombre, justo cuando el chuponeador le comenta a uno de sus colegas: "esta flaquita es el cau cau del Chino, cuñau, parece que va a haber casorio..." Pucha, y al día siguiente me llama una secretaria de Palacio a invitarme a tomar el té "con una persona a la que mejor es no desplantar, señorita Tudela, hágame caso que yo sé lo que le digo".

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Bueno, te imaginarás que mis nervios a ese punto parecían cordeles de ropa de pueblo joven, y mis fantasías, pucha, se debatieron entre ser la Judith que llega al sacrificio para liberar a su pueblo del tirano Holofernes, pucha, hasta la de dejarme de huevadas y convertirme en lo que toda mujer quiere en ciertos momentos de debilidad, hija: casarse con un vejete solvente al que lo único que tienes que hacerle, o sea, es fingir que lo escuchas y si en la nochecita se te pone pesado, pucha, sacarle el repertorio de las jaquecas, los dolores de costado, las migrañas y las hidropesías de que se valieron tu abuelita y la mía para evitar que el bodoque que tenían a su lado se anime demasiado, qué quieres que te diga.
El asunto fue que como soy psicoanalista, o sea, en lugar de responder a la situación con un acting out que se hubiera concretado en (a) ir a la cita o (b) no ir, pucha, dejé de lado la realidad factual y escribí la ponencia, en la que analizo cómo, pucha, o sea, en nuestras repúblicas bananeras es más vigente que en ninguna otra parte eso de "carne blanca aunque sea de hombre", hija, porque si tú te pones a pensar, o sea, a Alan García (cholo, horrible, huevón, apestoso, cochino, pulguiento, sacamoco) le hubiera correspondido tener una pampera de Lince como cherry pero pucha, o sea, el imaginario colectivo le colocó a una árabe regia a la que visitaba de noche en moto, el muy impotente.
En la misma línea, o sea, ¿tú no crees que la pareja perfecta de El Chinete Jaladete sería una injertita de bazar, llamada Margarita o algo así, de esas que doblan papel despacho con un cuidado extremo mientras piensan en el examen de Resistencia de Materiales que tienen que dar al día siguiente en la UNI? Pero no, o sea, el muy trepón tiene que andar metiéndose con gente que no le corresponde y encima, pucha, va y lo declara en una conferencia de prensa en otro país.
Pero hija, así es la vida, y como decía mi tiíta Ofelia, pucha, un pelo de la... jala más que una carreta de bueyes, así que a producir intelectualmente antes que darle esperanzas al Presidente de tu país. Deséame suerte. Chau, chau (Rafo León).