Suerte Sellada


Suerte Sellada
¿Garantías para la Zanatta? Basta ver la impunidad del caso Barreto.

Mariela Barreto con su hija Nataly Milagros fotografiadas en 1994. Ya entonces se sucedían los conflictos con el padre, Mayor EP (r) Santiago Martin Rivas.

MARIELA Barreto sigue viva. Un año atrás, el domingo 23 de marzo, el cuerpo cercenado de la joven agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) fue hallado en un paraje cercano a la provincia de Canta por una niña, Norma Laurente.
Desde entonces, la vida de la Barreto ha sido reconstruida a retazos, y su espeluznante muerte sigue atormentando la memoria cívica del país. Pero aún queda mucho por conocerse respecto al porqué fue asesinada, y quién o quiénes la mataron.

Martin Rivas: indispuesta paternidad.

Los indicios, sin embargo, son inquietantes y han demostrado ser una verdadera bomba política.
Mariela Barreto es madre de una niña concebida con el Mayor EP (r) Santiago Martin Rivas, jefe del tristemente célebre Grupo Colina, escuadrón de aniquilamiento del SIE y responsable de las masacres de La Cantuta y Barrios Altos.
Cuando el cuerpo de Barreto fue hallado, la sospecha sobre la autoría del crimen se centró en Rivas y sus colaboradores. Y a pesar de los inusuales descargos del siniestro oficial, éstas aún no han logrado ser despejadas.
La semana pasada otra Agente de Inteligencia Operativa, Luisa Zanatta, reveló desde Miami, donde se encuentra refugiada, que diez días antes de la muerte de la Barreto ésta le confesó -en el Hospital Militar- ser quien dio la información al semanario Sí sobre las muertes de La Cantuta y de dónde hallar los cadáveres de los estudiantes.
-Mariela entró, se puso a llorar y me dijo: "no es un secreto que tengo una hija con Martin Rivas y que tengo un problema muy fuerte con él", describió Zanatta. La Barreto habría añadido: "Sabes que es muy violento, que ha participado en el Grupo Colina y que en cierta época me depositó su confianza. Pero ahora me siento mal de todas las cosas que han sucedido". Confidencia plagada de temores, según confirman los testimonios de sus propios familiares.

Mariela Barreto conoció a Santiago Martin Rivas en 1989, pues fue su instructor en la Escuela de Inteligencia del Ejército. Dos años después, Barreto Riofano pasó a integrar el grupo operativo 2 del SIE, reencontrándose con Martin, quien entonces jefaturaba dicha unidad.
La relación entre la pareja no sobrevivió los grotescos episodios de la guerra sucia y poco después del nacimiento de Nataly -la hija de ambos- en 1994, Barreto decide separarse, pero ello no parece haber garantizado su tranquilidad.
Desde entonces Mariela Barreto quiso evitar cualquier contacto con Martin Rivas. Por esta razón, había decidido abrir una cuenta de ahorros donde el oficial pudiera depositar la pensión alimentaria a favor de su hija.
Pero versiones familiares indican que días antes de su desaparición, la agente recibió llamadas intimidatorias por parte de Martin Rivas.
Ahondando aún más las incriminaciones, otra de las agentes de inteligencia torturadas, Leonor La Rosa, sostuvo en enero pasado -antes de viajar a México donde se recupera de los daños físicos que le ocasionaron, según aduce, sus propios compañeros- que el responsable directo de la muerte de Barreto es Martin Rivas.
Lo cierto es que a un año de ocurrido el crimen, la policía asegura haber realizado más de cien interrogatorios, entre subalternos y generales del Ejército. Y pese a que se remitió a la IV Fiscalía Provincial Penal del Cono Norte el atestado No 742 del 11 de noviembre de 1997 y luego, el 10 de febrero pasado, un parte de investigación complementario, el Fiscal Ad Hoc Luis Alberto Pajares no se ha pronunciado al respecto.
Lo último que se sabe es que a propósito de las recientes declaraciones de Luisa Zanatta, Pajares habría solicitado a la policía nuevas diligencias. Ciertamente, las garantías ofrecidas por el oficialismo parecen doblegadas por la impunidad que campea en ciertas instituciones.