La Fuerza De La Razón


8 de Marzo: Día de la Mujer
La Fuerza De La Razón
La potencialidad física e intelectual de las mujeres se manifiesta en un abanico de posibilidades. Desde el deporte hasta las ciencias.

Carla Rodríguez, tenista de precisión matemática y triunfos consecutivos. Campeona nacional desde 1990.

Bióloga Patricia Majluf, preocupada por la intensidad del calentamiento global y su repercusión en los lobos marinos. Derecha, Mujeres eligen carreras antes asumidas por varones.

Escribe
Teresina Muñoz-Nájar

EL cerebro masculino pesa 10% más que el femenino. Esta leve diferencia estructural fue durante una buena cantidad de años el pretexto para afirmar que el hombre era más inteligente que la mujer.

Médico genetista María Isabel de Michelena. Treinta años estudiando los cromosomas humanos.

Hoy se sabe con exactitud que el género no tiene nada que hacer con el intelecto. Sí, más bien, la educación y las aptitudes. Aunque últimas investigaciones favorezcan a las damas en ciertos y peculiares aspectos que relacionan neuronas con estrógenos -(ver recuadro)- la corteza cerebral, ese impresionante lugar donde dominantemente se desarrolla el pensamiento inteligente, es idéntica para ambos sexos.
Así lo demuestran millones de mujeres en todo el mundo que se desenvuelven en profesiones y actividades de cualquier índole. Inclusive en las que alguna vez fueron tradicionalmente asumidas por los varones. Y lo hacen con notable éxito.

La doctora Carmen Fajardo fue la primera mujer en ostentar el título de cirujano del corazón.

Cuando Carmen Fajardo ingresó a la Universidad de San Marcos con la preclara intención de convertirse en médico encontró a 150 condíscípulos y sólo a 16 condiscipulas. Terminaba la década del sesenta y ya no era extraño que una mujer escogiera una carrera vinculada a las ciencias. Sin embargo, el porcentaje femenino en las aulas de San Fernando era aún muy bajo.
El matrimonio y la llegada de los hijos son generalmente los factores por los que las mujeres no concluyen una profesión. Si ésta exige sacrificio y dedicación es peor todavía. Con Carmen no ocurrió así. Se casó y tuvo un hijo. Culminó sus estudios, hizo su posgrado en Brasil y Estados Unidos y entró por la puerta grande al mundo de la medicina. Fue la primera mujer cirujano cardiovascular que tuvo el Perú.
Carmen enviudó cuando su hijo apenas tenía seis años. "Tuve que luchar muy duro", recuerda. Para entonces ya se pasaba hasta 10 horas seguidas en el quirófano realizando operaciones de alta cirugía. Una triple valvular en corazón gigante o trasplante de riñón (operación que históricamente la efectúan los cirujanos del corazón), son para ella, cosa de todos los días. Jamás tuvo un problema ni fue discriminada por su género. "Salvo cuando era más joven y debía operar a un anciano, les asustaba mi edad y mi sexo", cuenta. Actualmente, la doctora Carmen Fajardo es jefe del departamento de enfermedades cardiorrespiratorias del Hospital Rebagliati, cargo que por cierto, recae también por primera vez en una mujer. Sus colegas, como es de suponerse, la respetan y admiran.
La medicina, como ninguna otra carrera de ciencias, resulta sumamente atractiva para el sexo femenino. Las facultades en las universidades peruanas cuentan ahora con igual número de hombres y mujeres que desean ser médicos.
A nivel mundial, no obstante, todavía está muy rezagada la participación femenina en la investigación médica. Por ejemplo, únicamente cinco mujeres han obtenido el Premio Nobel de Medicina durante más de cien años de instituido el galardón.
Según Ulla Fölsing, autora de "Mujeres Premios Nobel", en el negocio de la ciencia domina una fuerte competencia, por lo que frecuentemente la arrogancia mostrada por los hombres tiene más éxito que la modestia y la timidez que muchas mujeres practican desde pequeñas. "La capacidad de presentarse a sí mismas y mostrar sus capacidades se encuentra poco desarrollada en casi todas las mujeres, sin que las científicas representen una excepción", señala la Fölsing.
A la doctora María Isabel Quiroga de Michelena estos asuntos no le inquietan. Sí, la naturaleza del hombre. Por eso eligió la genética justo cuando transcurría la época en que el descubrimiento del ADN revolucionaba el ambiente científico.
Ahora, es una de las únicas tres mujeres especializadas en medicina genética que hay en el país. Graduada y doctorada en la Universidad Cayetano Heredia, de la cual es profesora principal, la doctora Michelena puede ser considerada como la pionera en nuestro medio de los estudios y análisis de los cromosomas humanos. "Esta es una especialidad en la que hay que renovarse constantemente. Todos los días se descubren nuevos genes", afirma. Una gran cantidad de enfermedades, desde la obesidad hasta la esquizofrenia, tienen componentes genéticos y lo que ella hace es detectarlos para finalmente efectuar diagnósticos precisos.
Casada, con tres hijos y dos nietos, reconoce que ha tenido que luchar el doble que sus colegas varones para triunfar en su profesión: en el hogar y en el laboratorio. "Hay que saber darse tiempo para todo", dice.
Si se continúa analizando el resultado que de alguna manera mide la producción científica en el planeta, es decir el Premio Nobel, podría afirmarse que las ciencias siguen siendo un dominio de los hombres. Cinco mujeres, se ha dicho, ganaron el Nobel de Medicina. Cuatro más fueron elegidas para los de Física y Química. Nueve mujeres en total. Mientras que en el mismo tiempo, 400 científicos varones eran premiados. Ciertamente un balance no muy abundante para las damas. Su participación numérica en los Premios Nobel corresponde a un dos por ciento.
Pero en la realidad la presencia femenina en el ámbito científico es cada vez más abundante y notoria. Patricia Majluf, bióloga especializada en la conservación de la fauna marina, es una peruana cuyos trabajos figuran en los más renombrados libros y revistas científicos de Europa y Estados Unidos.
Ella estudió biología en la Universidad Cayetano Heredia y se doctoró en Cambridge en zoología. El motivo de sus desvelos son los lobos marinos. A través de 16 años, Patricia viene observando el comportamiento de estos animales adaptados a un ambiente muy fluctuante, con la paciencia tan característica en los científicos.
Su base de operaciones se encuentra en Punta San Juan de Marcona. Con El Niño, su labor se ha redoblado. Los lobos marinos deben enfrentar cambios abruptos y su capacidad de recuperarse es muy limitada. "Están en grave riesgo de extinción -asegura la científica- he seguido a una población específica y su mortalidad es altísima, aproximadamente 6,000 lobos marinos de esa población han muerto".
Después de El Niño, deberá hacer esfuerzos impresionantes para proteger a los lobos marinos y procurar que se reproduzcan con la mayor tranquilidad. Mientras tanto documenta lo que ocurre y pasa los informes a la "Wild Life Conservation Society" de Nueva York, entidad que financia sus estudios y para la cual trabaja.
Patricia, casada hace un año, siempre quiso dedicarse a la biología. Sus padres son psiquiatras infantiles y la palabra ciencia fue parte de su vocabulario desde que aprendió a hablar.
"No pienso que haya discriminación contra las mujeres sino contra la ciencia", dice por su parte Patricia Herrera, bioquímica que acaba de finalizar su doctorado en The British Columbia University de Vancouver. Seis años de intensos estudios y una tesis complicada: "Transmisión de señales por endotoxinas: proteinquinasas y lípido quinasas".
La pasión de la doctora Herrera por tan intrincada ciencia apareció cuando estudiaba en la Universidad Cayetano Heredia. Le gustaban los animales y deseaba investigarlos. De pronto, se presenta ante sus ojos el fascinante universo de la bioquímica y todo su interés se vuelca hacia él.
La bioquímica tiene que ver con los procesos metabólicos que suceden en las células vivas. Con la transmisión de señales en las células del sistema nervioso, inmunológico, digestivo, etc. "Si se sabe cómo funcionan las células se pueden controlar las respuestas finales de las mismas", asegura la doctora.
Patricia es coordinadora del laboratorio de bioquímica de la UPCH y además profesora asociada. En estos momentos investiga los métodos de diagnóstico para enfermedades parasitarias en el ganado. Su frustración es la limitación que encuentra en el desarrollo de su profesión. La falta de recursos económicos para los proyectos que tiene en mente le preocupan.
Mujeres como éstas, dedicadas a las ciencias, creativas e inteligentes, expresan que el éxito no depende del género ni de quién tenga los codos más fuertes sino del mérito. Y eso a ellas, les sobra.


Ideas de Mujer
Estrógenos protegen a las mujeres del deterioro intelectual.

SE dice que las mujeres, a diferencia de los hombres, usan indistintamente sus dos hemisferios cerebrales. Tal vez por eso se considera que tienen una mayor capacidad para combinar la razón con el sentimiento. "Esto no es absoluto", indica el neurólogo Darwin Vizcarra. Para él es preferible hablar de habilidades. "Las mujeres tienen mejores habilidades lingüísticas, que se desarrollan en el hemisferio izquierdo, y los hombres mejores habilidades viso-práctico-espaciales, que se desarrollan en el hemisferio derecho", afirma.
Esto no significa que existan diferencias entre los coeficientes intelectuales femeninos y masculinos. Lo que sucede, según el neurólogo, es que cuando se presentan lesiones en el hemisferio izquierdo las mujeres tienen un mayor potencial de recuperación que los varones porque se piensa que hay dominancia bilateral de los hemisferios.
Ahora bien, lo interesante es que las mujeres están más protegidas del deterioro intelectual (como la demencia o el Alzheimer) "siempre y cuando reciban estrógenos después de la menopausia", advierte el doctor. Se debería a que los estrógenos contribuyen a que aumenten las espinas dendríticas, es decir, los puntos en los cuales las neuronas se comunican entre sí. Desde luego, una buena noticia.