¿Pasu Machu!


¡Pasu Machu!
Mega Niño devora hidroeléctrica de Machu Picchu.

Ministro Hokama: en el lugar de los desechos. Derecha, desaguar el embalse del río Vilcanota es ahora la prioridad.

VERSION andina del Titanic, la Central Hidroeléctrica de Machu Picchu, una de las quince más grandes del país con 110 (MW) de potencia, fue devorada por el Mega Niño el viernes 27 como resultado de un alud proveniente del mítico nevado Salcantay.
Sólo un trozo de la torre anexa al edificio de la Central Hidroeléctrica aflora hoy por encima del agua. El resto de la estructura yace sumergida bajo las turbias aguas del río Vilcanota. La sala de máquinas y de sistemas, ubicados al interior de la montaña, se encuentran totalmente anegadas.
El desastre no fue producto de las lluvias torrenciales, pues el Cusco está al filo de la sequía, sino por los deshielos del nevado Salcantay, masa que desembocó el viernes a las 4 de la tarde en el río Vilcanota por la quebrada de Aobamba, ubicada a escasos 500 metros de la central hidroeléctrica río abajo, provocando un gigantesco y peligrosísimo embalse.

Un gigantesco embalse provocado por un alud originado en el nevado Salcantay, y que desembocó en el río Vilcanota por la quebrada de Aobamba.

Si estallara el embalse las consecuencias son impredecibles en los poblados río abajo, entre ellos, Quillabamba.
"Estamos estudiando las medidas para desaguar el embalse paulatinamente", sostiene el Ing. Jesús Beutis, presidente del directorio de Electro Perú. "Por el momento se ha formado una enorme laguna, bajo la cual se encuentra la Central Hidroléctrica, y el río se está abriendo paso por encima".
Entre las medidas posibles no se descarta el dinamitar sectorialmente el masivo talud. Pero al cierre de la presente edición nadie se atrevía a ser el primero en prender la mecha.

El viernes 27, sepultó la Central Hidroeléctrica de Machu Picchu. Seguido, todo lo que que queda de la estructura original es la punta de la torre.

ESOS GLACIARES

Las tareas de rescate en los primeros días se concentraron en rescatar con vida a los 80 trabajadores que se hallaban aquella malhadada tarde en la quebrada de Aobamba, ejecutando obras de afianzamiento hídrico en el lugar para incrementar en 10 MW la potencia de la hidroeléctrica.
El desastre toca de manera inédita las puertas de ElectroPerú, entidad que circunstancialmente fue encargada el año pasado de monitorear las lagunas de origen glaciar en la Cordillera Blanca, Ancash, justamente en previsión de una catástrofe de esta índole (CARETAS 1505).
Salvo gente como el ingeniero Benjamín Morales Arnao, del Instituto de Glaceología y Geoambiente, pocos imaginaron, sin embargo, que la tragedia también podía estallar a escasos kilómetros de las ruinas de Machu Picchu. Morales Arnao insiste en la necesidad de revivir el Programa de Glaceología y Seguridad de Lagunas haciéndola extensiva a las 20 cordilleras peruanas, y no sólo a la Cordillera Blanca.
La Central Hidroeléctrica de Machu Picchu estaba camino a ser privatizada, convirtiéndose hace tres años en la Empresa de Generación Eléctrica Machu Picchu S.A., una entidad privada perteneciente al Estado.
El abastecimiento de energía en el Cusco es ahora cubierto por la C.H. de Charcani V en Arequipa, interconexión energética alcanzada recién el año pasado. Se estima que se tardará siete meses en volver operativa a la Central de Machu Picchu. Mientras tanto, y ya que el embalse se puede apreciar desde las afamadas ruinas incaicas, tal vez haya quienes crean ver en el desastre un atractivo turístico más.