No Fue Una Bala Perdida


Jinetes del Apocalipsis


Kilómetro 81
de la Carretera
Central: cargador
frontal empujando
el huaico para
formar nuevo
cauce del río
y evitar su desborde.

Manuel Santoyo, un cuarto de siglo en medio de huaicos y esta vez trabajando casi las 24 horas. Derecha: tractor del MTC limpiando la línea del tren con el cerro prácticamente encima.

B IEN bravo está este Niño, señor. Yo estuve en 1983 en Chimbote y Casma la vez pasada pero era otra cosa. Con este Niño no se puede dormir", dice Manuel Santoyo, chiclayano de 64 años, 25 de ellos montado en su tractor. No le preocupa el horario de trabajo ni estar permanentemente mojado y cubierto de fango. Santoyo es uno de los cientos de trabajadores provenientes de los ministerios de Transportes y Comunicaciones y Presidencia pero también de la empresa privada que a diario se encargan de limpiar las carreteras afectadas por los huaicos. Se emplea de todo: grúas de 18 toneladas de fuerza, motobombas para evacuar aguas anegadas, gigantescas palas mecánicas, cargadores frontales y volquetes. Es un trabajo de hormiga frente a los fenómenos naturales. Santoyo recibe una llamada, monta su tractor y trepa río arriba. Otra jornada debe empezar. Son los héroes anónimos de El Niño.


El río
pudo más
y se
tragó el
tractor.
Al obrero
sólo le queda
velar su máquina.