Reclamando Lo Suyo


Reclamando Lo Suyo
Por qué los alcaldes del país reclaman a viva voz y desde los cuatro suyos un reajuste en las asignaciones del Presupuesto para 1998.

Este jueves 11 en la Plaza Mayor más de un millar de autoridades locales, entre alcaldes y regidores, de cientos de municipios del país realizan una concentración -sin el concurso de "Vamos Vecino"- exigiendo el 10% del Presupuesto, la aprobación de la ley marco de descentralización y de la ley orgánica de municipalidades, y la entrega de 100 paquetes de maquinaria que el presidente Fujimori ofreció el año pasado. La marcha de los alcaldes del Perú ha puesto nervioso al gobierno, que ha apelado a todos los recursos imaginables para evitarla. El propio presidente Alberto Fujimori sacó a relucir el viejo tono amenazador, mientras que sus agentes trataban de convencer uno a uno a los alcaldes dubitativos para que se eximieran de colocarse en las filas del presidente de AMPE Luis Guerrero y de las un menos gratas para el oficialismo, el alcalde de Lima, Alberto Andrade. El fujimorismo no se esperó jamás esta irradiación en cadena de la protesta municipal. Cree ver en ella el germen de una dimensión nacional inesperada por parte de figuras como Guerrero y Andrade. Lo que ha sido notable también es la firmeza de los alcaldes más representativos (excepción flagrante de Alexander Kouri, que no obstante nombres y apellidos que recordarían a un guerrero tipo Tamerlán, al final ha resultado un Hamlet porteño).

Escribe
SERGIO CARRASCO

Alcalde de Cajamarca y presidente de AMPE, Luis Guerrero Figueroa, y las voces de las bases. La semana pasada estuvo en Palacio, pero no fue recibido. Esta vez no viene solo. Abajo, su auto Kia extrañamente fue embestido cuando se dirigía a una entrevista televisiva.

POCAS veces como en el Congreso Ordinario de la Asociación de Municipalidades (AMPE) celebrado en el Cusco (CARETAS 1494) el tema de las asignaciones presupuestales a los gobiernos locales ha movilizado tan resueltamente a los alcaldes del país. De hecho, esa es una de las razones principales del "despelote", dicho en palabras del burgomaestre Alberto Andrade, que ya había empezado a armarse al cierre de esta edición. (Esto no sólo por el lado de los alcaldes, sino también por el de "algún grupo interesado", que -según el alcalde de Huancavelica, Federico Salas- habría decidido participar a su manera: "generar disturbios" en la pacífica protesta).
El malestar viene de atrás, desde el congreso extraordinario celebrado en Cajamarca hace unos meses (CARETAS 1454), y tuvo una primera expresión, aunque parcial, en la cabalgata encabezada justamente por Salas y otros burgomaestres huancavelicanos en setiembre pasado (CARETAS 1482).
Para 1998 las municipalidades solicitan una cifra equivalente al 10% del Presupuesto de la República. No es poco, ciertamente, comparado con lo que les ha sido asignado y, naturalmente, con las urgencias principalmente de las provincias más deprimidas del Mapa de la Pobreza (ver mapa).
Por concepto del Fondo de Compensación Municipal las municipalidades del país recibirán apenas 3.7% (S/. 1,080 millones) del Presupuesto. El porcentaje contrasta de manera dramática con el correspondiente al Ministerio de la Presidencia (22%). De ahí que la propuesta de un sector de la oposición, con Manuel Lajo y Javier Diez Canseco al frente, para desactivar el Ministerio de la Presidencia, haya sido recogido en en la cita municipal del Cusco por Andrade y por el presidente de AMPE, Luis Guerrero Figueroa.
Lo cierto es que la protesta municipal no anda escasa de municiones:

  • En el caso de Lima la asignación municipal per cápita es ostensiblemente minúscula con relación a la que reciben los gobiernos locales de ciudades de la región como Bogotá, Colombia, y Sao Paulo, Brasil (ver cuadro).
  • Comparativamente con otros países de la región el gasto total que en la primera mitad de la década realizaron los gobiernos locales en el Perú era más bajo que el de los gobiernos locales de Argentina, Bolivia, Brasil, y Colombia (el de Chile debe tomarse con pinzas, puesto que con el retorno a la democracia ha habido un fortalecimiento de los gobiernos locales) (ver cuadro). La diferencia del gasto local en el Perú con el de otros países de la región no es muy marcada, pero dicho gasto incluye el que realizan los ministerios de la Presidencia y de Transportes. Lajo señala específicamente los casos de dos asignaciones incorporadas a los gobiernos locales de manera -digamos- ficticia: los proyectos de alcantarillado (manejados por el MIPRE) y el proyecto de caminos rurales (a cargo del Ministerio de Transportes).
  • La transferencia de fondos del Tesoro a través del denominado Fondo de Compensación Municipal (S/. 1,080 millones) es casi igual a la de 1997 (S/. 1,000 millones). Si bien hay un aumento de S/. 80 millones, considerando que la inflación anual para 1998 será de 8% -según estimaciones del gobierno- a fin de cuentas no habría incremento alguno.
  • En 1997 las asignaciones a los municipios para el Programa del Vaso de Leche fueron de S/. 265 millones y en 1998 será de S/. 285 millones. Pero, según Lajo, dado que los insumos lácteos se compran en dólares y que en 1998 el tipo de cambio subiría a S/. 2.9, el monto asignado se quedaría corto. Tampoco se ha considerado que el incremento (7.5%) es inferior a la inflación prevista para el próximo año.
  • Lajo señala además una incongruencia: la proyección de recaudación por IGV para 1998 es de S/. 10,912 millones por lo que el Impuesto de Promoción Municipal (2% del IGV) llegaría a S/. 1,364 millones. ¿Por qué entonces la asignación destinada a los municipios es de sólo S/. 1,080 millones?
    Pero tanto como las transferencias, lo que moviliza a los alcaldes es la defensa de los fueros municipales. Ciertamente las obras que realiza el MIPRE con el jugoso presupuesto que maneja benefician a diversos sectores de la población. Pero lo que está en cuestión es el rol de cada instancia del gobierno. Según el analista político Santiago Pedraglio, "FONCODES ha tenido un manejo eficiente de sus recursos, pero más del 70% de su núcleos ejecutores se disuelve una vez terminada la obra y no queda institucionalidad, que es justamente lo que hay que fortalecer".