Cine-TV


Punto Pinal
Buen balance del Primer Encuentro de Cine Latinoamericano de la Católica.

Por FERNANDO VIVAS

EL colombiano Jaime Osorio, en contraste con el laconismo de su "Confesión a Laura", me cuenta excitado su historia con Silvia Pinal. Hace años que acaricia el guión de "Palomas en Marsella", sobre los affaires de una prostituta añosa en un asilo, pero no se atrevía a planteárselo a la diva. Hasta que Francisco Rabal le dio el sí para encarnar a un añejo galán y por fin Jaime se decidió a viajar a México a convencer a la otra parte. No fue necesario, el Encuentro de la Católica se la puso en bandeja. La diva fue piropeada, cortejada, perseguida por el colombiano hasta que en la madrugada del sábado, mientras la Asociación de Cineastas festejaba a los extranjeros en espumoso ágape, la Pinal le dijo que quería ver su "Laura" de una buena vez. A la 1 a.m. un operador adormilado echó el proyector a andar y a las 3 a.m. la diva le sonrió y le dijo que estudiaría su respuesta. Otra esperanza para Jaime: un par de días antes el buen Arturo Ripstein vio a "Laura" en el mismo auditorio y le cayó simpática. Y la Pinal le hace mucho caso a su paisano.

La Pinal.

Tales fueron algunos de los "encuentros" de cine de la Católica. El ensayo de festival tuvo los mejores invitados: A la Pinal y a Ripstein se sumaron los bolivianos Jorge Sanjinés (el director de "Ukamau", "Yawar mallku", "El coraje del pueblo" y una punta de clásicos del cine combativo) y Marcos Loayza con su diáfana "Cuestión de fé"; el colombiano Sergio Cabrera (el de "La estrategia del caracol"); los chilenos Ricardo Larraín de "La frontera" y Gonzalo Justiniano de "Amnesia". Sentencias amargas sobre la posibilidad de seguir en la brega (Justiniano, tras 4 largos años se siente desolado ante el desdén oficial que el cine recibe en Chile y Camilo Luzuriaga de Ecuador no sabe cuándo y cómo rodará su tercer opus) pero felizmente se constata que cuando, por fin, se rueda, el cine tiene pegada en su localidad, y exento de las abrumadoras presiones comerciales de Hollywood, mantiene su derecho a experimentar, a meter la pata, a denunciar con humor y hasta a aburrir sin complejos. Como hablo de encuentros quiero citar los que me fueron particularmente enriquecedores como cada minuto al lado de Ripstein y Paz Alicia, su mujer y cómplice creativa; largas conversas con Sanjinés y Larraín sobre planos secuencias, realismos dizque maravillosos y la Tv. amiga inamistosa del cine; y un reencuentro con mi amigo andino Loayza, ex compañero de estudios en el trópico y hoy cineasta de excepción en Argentina. Un aparte con la Pinal que, evocando a "Viridiana", le pregunté por las perversiones de don Luis Buñuel y con coquetería noqueante replicó: "No era perverso, era travieso nomás". Pero poco después, al recordar a la vampiresa que tienta al Estilita en "Simón del desierto" tuvo que admitir: "Ahí sí era perversa, era el mismísimo demonio". El único desencuentro lo tuve con el público que, encargado de votar la película ganadora, premió la moda, el entusiasmo light y las coartadas poéticas del "Despabílate amor" del argentino Eliseo Subiela, desdeñando el cine sincero y descarnado de otros cineastas menos pretenciosos. Recomendamos el uso de jurados o la prescindencia de premios. Pero el evento vale muchísimo más que los galardones y felicito a Edgar Saba y a su equipo por este encuentro que acabó convertido en festival.


Salsa y Oxígeno

Paisaje después de la tormenta.

  • Las explicaciones conducen a un agujero negro. El culto a los panas es la entrega a un vértigo que por masivo y azuzado comercialmente, mata por asfixia terminal antes que por golpe contra el piso, como los que se dan los suicidas románticos. Las chicas de Servando y Florentino no son románticas, son fanáticas como una barra brava y como tal sería bueno encararlas. Sin apañarlas ni sublimarlas como han hecho todos los recuentos televisivos. En cambio, sí hablando de normas, medidas protectoras, barreras de contención, y sanciones a los concertistas. Son hinchas autodestructivas porque no les queda otra y porque apilan negación tras negación: sexo, cariño, fama y seducción difíciles para mocosas de veras aguantadas. Que en el Perú la chispa ha prendido tanto o más que en la misma Venezuela que parió a S y F, tampoco es de extrañar, habida cuenta la falta de horizontes y modelos que azota particularmente a la juventud de clase media para abajo. Menos requiems hipócritas y más consejos prácticos.


    Alberto Isola, director teatral y actor.

  • He visto televisión mayormente de madrugada, debido a mis singulares horarios de trabajo o a insomnios ocasionales. Suelo ser un "zapeador" empedernido e hiperkinético, para mi solaz y la desesperación de otros. Sin embargo, confieso ser un fiel asiduo de "Film & Arts" (Canal 53 de Cable Mágico), por las películas, las miniseries (hace un mes , las extraordinarias "Karaoke" y "Lázaro Frío" de Dennis Potter, no se las pierdan si las repiten), los programas musicales y muy especialmente las "Conversaciones del Actors' Studio (los martes a las 6 p.m. y luego repeticiones durante la semana), un verdadero tesoro de "knowhow" del teatro y el cine norteamericanos. Veo mucho los programas de la RAI, por nostalgia familiar y juvenil (pasé parte de mis años formativos en Milán). También aprovecho para ponerme al día con las películas clásicas de Hollywood en TNT (hace poco quedé deslumbrado por "Los Magníficos Ambersons" de Orson Welles, que nunca había visto). A eso habría que añadir dosis periódicas de MTV, los noticieros de CNN y la BBC (mi preferido), algunas miniseries de GEMS (especialmente el "Decálogo" de Kieslowski), las óperas que transmite los domingos por la noche Tv. Nacional de Chile (Canal 62), los documentales de Mundo Olé y el Discovery Channel y, no tengo el menor empacho en admitirlo, el "Gossip Show" del Entertainment Channel (Canal 21).


    Picotazos
    -"Dos lúmpenes venezolanos y sus guardaespaldas..."

    -César Hildebrandt en alusión a Servando y Florentino.