Firmeza A Prueba De Golpes



Firmeza A Prueba De Golpes
Mientras la ministra Schenone y su ofrecimiento de ayuda se diluyen, Leonor La Rosa lucha con todas sus fuerzas por rehabilitarse y sigue presentando valientes denuncias. Ahora ha revelado que varios agentes de inteligencia sufragaron indebidamente en los últimos comicios donde Fujimori fue reelecto.

Una alteración de la sicomotricidad impide a Leonor incorporarse por sus propios medios. Con mucho esfuerzo, sólo logra mover las manos. Así quedó su médula tras las torturas.

ACOMPAÑADA por su madre, Leonor Felipa Bustamante, la ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), Leonor La Rosa Bustamante, sigue rigurosamente en su habitación el proceso de rehabilitación dispuesto por el director de la clínica San Martín de Porres, Carlos Cruz Garay. Este, al lado de los doctores Jorge Medina y Marco Boggiano, integra la junta médica que tras analizar los resultados de la resonancia magnética, ha descartado una intervención quirúrgica y recomendado, más bien, una terapia de ejercicios posturales, pasivos y asistidos para la paciente.
Hasta el momento el cuerpo de Leonor ha reaccionado favorablemente y ella ha logrado con mucho esfuerzo mover las manos. Con la ayuda de sus rehabilitadoras ha podido reincorporarse, pero sin lograr el equilibrio necesario.
Por otra parte, ahora se sabe que el paro cardíaco respiratorio que sufrió meses atrás -producto de las torturas- pudo haberla dejado descerebrada y hasta provocarle la muerte. Ello, por fortuna, no sucedió. Ahora, recuperada, ella recuerda perfectamente las circunstancias de cuando fue conducida hasta los sótanos del SIE para ser interrogada y torturada.

Doctor Carlos Cruz, director de la clínica San Martín de Porres, muestra una médula dañada. Debido a la desviación del disco de la tercera cervical, la columna pierde estabilidad.

Actualmente, Leonor presenta una alteración de la sicomotricidad. Según la resonancia magnética, tiene desviado el disco sólido de la tercera cervical, lo que provoca la lesión de la médula espinal.
Esto ocurrió, según el diagnóstico, por que la ex agente fue cogida de los cabellos para golpearla de cabeza contra la pared y la mesa.
Consciente de su actual estado, Leonor pone todo de sí para restablecerse. Ya ha recuperado algunos kilos, pero todavía necesita un adecuado tratamiento sicológico que la ayude a superar todo lo sucedido.

DE VISITA EN "EL PULPO"

"El Pulpo" no es otra cosa que los calabozos ubicados en el sótano del SIE, en el Pentagonito, donde Leonor, según denunció, fue torturada por oficiales del Ejército.
El siguiente es el testimonio que ella dio a CARETAS sobre los hechos.
"Fue el comandante José Salinas Zuzunaga, jefe de contrainteligencia del SIE, quien mediante engaños me condujo a los sótanos. Fui depositada en una habitación de 3 por 4, donde había una mesa de madera, una lámpara, una máquina de escribir, cuatro sillas y un potente foco en el techo.
Poco después llegaron los mayores Percy Salcedo y Ricardo Anderson Kohatsu, quienes dijeron tener pruebas sobre que yo había proporcionado información a la prensa acerca de los planes Narval, Bermuda y El Pino.


Inspector General Jorge Nadal. Sabía de las torturas en los sótanos del SIE. Se niega a ir al fuero civil. Coronel Carlos Sánchez, condenado a 8 años.

Cuando les dije que desconocía de qué me hablaban, comenzaron los golpes. Primero fueron cachetadas, luego puñetes, y mientras me jalaban de los cabellos, me pateaban. Varios agentes me oyeron gritar y llorar, pero nadie hizo nada. Horas después llegó el coronel Carlos Sánchez Noriega, entonces jefe del SIE, con rasgos visibles de haber ingerido licor. Pensé que detendría las agresiones, pero empezó a reírse y a golpearme también.
Tenía los pómulos hinchados por los golpes y mi rostro sangraba profusamente. Me obligaron a llamar por teléfono a mi esposo para comunicarle que estaba en una misión importante y que iba a demorar varios días en llegar a casa, lo que él no creyó.
Algo recuperada solicité audiencia con el director de Inteligencia del Ejército, general Juan Yanqui Cervantes, y luego con el Inspector de la institución, general Jorge Nadal Paiva, quien me indicó que serían más drásticos conmigo. Tras ello, nuevamente me llevaron a los sótanos, y en efecto, fueron mucho más drásticos".

LA PROXIMA VICTIMA

Leonor La Rosa está segura de que, de no haber denunciado públicamente las torturas, otro hubiese sido su destino.
"El coronel Sánchez y los demás querían que firme un documento acusando al coronel Wilson Aguilar del Aguila de haberme violado. Me querían utilizar para destruir su carrera militar. Como me negué, me golpearon la espalda con un palo y luego me aplicaron corriente eléctrica.
Luego me preguntaron sobre Mariela Barreto, sus amistades y si yo las conocía. Se ensañaron conmigo porque pensaban que la estaba protegiendo. Fui arrojada contra la pared, mientras uno por uno me iba pateando. Traté de huir arrastrándome por el piso, pero no pude. Mientras se reían, seguían maltratándome. A esas alturas ya sangraba por la nariz. Sólo se detuvieron cuando, por los golpes, me sobrevino una hemorragia vaginal.
Nunca quise hacer públicos esos excesos. Sólo me limité a realizar la denuncia formal ante mi institución. Pero cuando estuve en el Hospital Militar, me visitó el agente de inteligencia Elmer Valdivieso Núñez, esposo de Mariela Barreto, quien me contó lo sucedido. Allí comprendí que si me quedaba callada, yo sería la próxima víctima".

OJOS Y OIDOS

A pocos metros de la habitación, dos policías vigilan constantemente las visitas de Leonor. Su reporte diario, presumiblemente, termina en el Servicio de Inteligencia del Ejército.
"Ellos tienen miedo de que diga las cosas que puedo contar", afirma Leonor, quien hasta ahora no entiende tanto ensañamiento en su contra. "Miren cómo me han dejado: paralizada e inutilizada. Por si fuera poco, no todos los responsables han sido castigados".
Lo que más preocupa a la ex agente es la suerte que su familia pueda correr. "Tengo que ver por ellos. Mi esposo es policía y sufre las consecuencias de toda esta situación. No sé quién me va a ayudar, pues la ministra Schenone vino el otro día prometiendo el oro y el moro, pero ahora no responde ningún llamado", dice.
Leonor sabe perfectamente que su estancia en la clínica no será eterna. "Los médicos me han dicho que si sigo respondiendo favorablemente al tratamiento como hasta ahora, en un año podría estar mucho mejor", dice entusiasmada.
Mientras la ex agente continúa su tratamiento, aún no se define la contienda de competencia que decidirá si es el fuero común o el castrense el que procese la causa. Encargado de dirimirla será el presidente de la Corte Antidrogas, Alejandro Rodríguez Medrano, personaje muy cercano a círculos militares.

Mariela Barreto. Tres meses después de su muerte, la investigación policial está en cero.

En tanto, la jueza Gaby Márquez, que había iniciado el interrogatorio contra los cuatro militares que torturaron a La Rosa, fue retirada intempestivamente del caso el último martes.
Por su parte, Heriberto Benítez, abogado de Leonor, quien esperaba poder realizar una inspección ocular en los sótanos del SIE, mostró su preocupación por el hecho de que el caso vuelva a fojas cero. "Si eso sucede, Leonor no estaría en el proceso contra los militares en el fuero civil, ya que viajaría al exterior para continuar su tratamiento", acotó.
En esa eventualidad, el caso se quedaría sin su principal testigo.


Votos Secretos
Nueva denuncia de Leonor La Rosa echa sombras sobre limpieza de últimas elecciones generales.

Según La Rosa, en los últimos comicios hubo cambio de actas.

ENTRE las cosas que la ex agente de inteligencia Leonor La Rosa ha revelado últimamente está el hecho de que ella, a pesar de pertenecer al Ejército y no poder votar, sufragó a favor del ingeniero Alberto Fujimori en las pasadas elecciones generales de 1995.
Según ella, desde hace un buen tiempo los agentes operativos de los servicios de inteligencia son utilizados secretamente a favor del gobierno. Prueba de ello, dice, fue la designación de varios agentes como presidentes y miembros de mesas de sufragio durante los últimos comicios presidenciales.
Quienes no salieron sorteados -afirma Leonor- tenían que ir a votar muy temprano. Como a esa hora generalmente no estaban quienes debían conducir el acto electoral, los agentes tenían la orden de prestarse como voluntarios. Tal fue su caso.
Luego de sufragar, La Rosa trasladó las urnas hasta el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). En pleno trayecto, sin embargo, ella afirma haber visto cómo un grupo de militares cambiaba las actas de votación originales por otras que ya habían sido elaboradas con la debida anticipación.
De comprobarse la veracidad de su testimonio, una sombra de duda se cerniría sobre la legitimidad del último proceso electoral.