Suplicios de Inteligencia



Suplicios
de Inteligencia

Una agente del SIE descuartizada y otra torturada ponen al grupo Colina y sus métodos de nuevo en el ojo de la tormenta

El cadáver de la agente
Barreto fue abandonado en este
solitario paraje cercano
a Canta. Le mutilaron
cabeza y manos para
evitar su reconocimiento.


Mariella tenía una hija con Martin Rivas, pero últimamente no recibía ninguna pensión.

A las 7 y 15 de la noche del pasado jueves 3, las oficinas del Servicio de Inteligencia Nacional y de la Dirección de Inteligencia del Ejército -DINTE- pedían informes sobre la situación de la sargento EP Leonor La Rosa Bustamante. El comandante general del EP, Nicolás de Bari Hermoza, por su parte, se comunicaba con Vladimiro Montesinos. Eran conscientes de que una nueva tormenta se les avecinaba.
Luego el asesor conversó con su paisano y actual jefe de la DINTE, general EP Juan Yanqui Cervantes.
El motivo de tanto revuelo era la primicia periodística que, quince minutos antes, el canal 2 había anunciado en un avance del programa "Contrapunto". En exclusiva, Frecuencia Latina informaría sobre las torturas contra la agente femenina del Ejército, Leonor La Rosa, y la confirmación de los planes "Bermuda", "Narval" y "El Pino".

Carlos Pichilingue y Juan Sosa, amnistiados miembros del grupo Colina otra vez bajo sospecha.

Entre los más preocupados estaban el propio Yanqui y el comandante EP Carlos Sánchez Aguilar, este último señalado por la propia agente La Rosa como uno de los autores de su tortura.
En la DINTE se ordenó una nueva vigilancia en el Hospital Militar, donde se encontraba interna la agente en cuestión, y se envió a un grupo de efectivos para hablar con ella y preguntarle sobre la fecha del video y lo que había declarado.
Ella, a pesar de estar amenazada y aún convaleciente de los golpes, señaló a sus nuevos interrogadores que había narrado todos los vejámenes y torturas sufridas, y que esa información también se la había dado al inspector general del EP, general Jorge Nadal Paiva, por cierto también ex jefe de la DINTE.
Dijo también que había realizado una denuncia ante el Ministerio Público señalando a los responsables de la tortura a la que se la había sometido. Entre ellos, los oficiales José Salinas Zuzunaga, Percy Manuel Salcedo Sandoval y Ricardo Andersón Kohatza, todos del SIE -Servicio de Inteligencia del Ejército.

LA ESPIA QUE LO AMO

Pero el episodio de la agente La Rosa no era el único que causaría alboroto, escándalo y malestar en los predios del cuartel del EP y del SIN.
El panorama vino a ensombrecerse aun más con el pavoroso caso de la agente Mariella Lucy Barreto Riofano, quien fue descuartizada en la madrugada del pasado 30 de abril y cuyos restos fueron encontrados esa misma tarde a la altura del kilómetro 25 de la carretera a Canta.

Instalaciones del SIE, dentro del Pentagonito en Monterrico, donde se habría interrogado y torturado a la agente Leonor La Rosa. ¿Estuvo ahí también Mariella Barreto?

Para los agentes de inteligencia no era ningún secreto que Mariella había tenido un hijo con el mayor EP Santiago Martin Rivas , jefe del tristemente célebre grupo "Colina", vinculado con la matanza de Barrios Altos y la de los estudiantes de La Cantuta, y luego amnistiado por el gobierno.
La niña fue registrada en el Municipio de Jesús María el 21 de junio de 1993. Allí figura como padre, Martin Rivas y como lugar de nacimiento, el Hospital Militar.
Obviamente que este horrendo crimen automáticamente apunta hacia el grupo "Colina" y en especial hacia Martin. Los posibles móviles que se manejan son varios. Uno de ellos sería el pasional.
Mariella nació y se crío en el barrio de Nueva Esperanza. Allí realizó sus estudios escolares. Unas amigas la animaron a postular a la Escuela de Inteligencia a la que ingresó en 1989. Estudió ahí 2 años y uno de sus instructores fue precisamente Santiago Martin.
Al egresar, es enviada al SIE, donde nuevamente se encuentra con Rivas. El realizaba por ese entonces un trabajo relacionado con Sendero Luminoso. Según fuentes militares, las primeras misiones que se le encargaron a la agente fueron de infiltración en academias y universidades en la búsqueda de subversivos.
Luego recibió el encargo de realizar seguimientos a personajes políticos y rotar por distintos puestos de inteligencia de Lima. A inicios de 1991, Mariella integra el grupo operativo 2, cuya cabeza era Martin.
Estando en ese grupo, Mariella toma conocimiento del caso de los Barrios Altos y de La Cantuta. Su amor a Rivas, al parecer, hizo que guardara silencio.
Pero el juicio y condena a éste y los demás integrantes del grupo "Colina" aparentemente hizo que esa relación no prosperara. Además, el propio Martin no quería tener un compromiso serio con la agente. En su institución declaraba ser soltero y no tener hijo, afirmando que por eso dormía en las instalaciones del EP.
Al naufragar la relación, Martin se limitaba a pasar una pensión para mantener a la niña y a verla en contadas ocasiones. Eventualmente, sin embargo, Mariella establece un nuevo vínculo amoroso con el suboficial EP Elmer Valdivia Núñez, con quien tuvo hace dos meses un hijo.
La última vez que Rivas y Mariella se vieron, según recuerda la familia de ella, habría sido en noviembre del año pasado. Desde esa fecha, Martín decidió no enviar más dinero para el sostenimiento de su hija. Esa noche la agente llegó a casa de sus padres llorando.

ESPIRITU DE CUERPO

Para evitar hacer un juicio por alimentos, según algunos allegados, Mariella busca a inicios de marzo al mayor EP (r) Carlos Pichilingue -otro de los miembros del grupo Colina- para que interceda y aconseje a Martin cumplir con su deber de padre. No se tiene noticia de que hubiera conseguido algún tipo de reacción.
Luego, el pasado 29 de marzo, la agente acude al Hospital Militar a su chequeo médico. Se sabe que en el transcurso de la última semana, en el teléfono de un familiar, había recibido múltiples mensajes en los que le comunicaban que debía presentarse a su unidad a rendir sus exámenes para el ascenso.
Ella se mostró sorprendida porque en su unidad sabían que estaba con licencia postnatal, la que sólo acababa a finales de este mes. Además, los exámenes suelen tomarse en otras fechas. Ahora se sospecha que quienes llamaban querían verla en la calle.
Ese sábado nadie tiene idea de dónde la secuestraron. Ella nunca llegó al Hospital Militar.
Sus restos, descuartizados para evitar presumiblemente todo reconocimiento, aparecieron en una bolsa negra abandonada a la altura del Km. 25 del camino a Canta, el domingo en la tarde.
Un detalle que ha despertado sospechas, sin embargo, es que quien avisa a los familiares sobre el hallazgo de un cadáver de características similares a la de Mariella es otro agente de inteligencia. ¿Cómo sabía él que el cadáver estaba en la morgue?
Los que conocen a Martin saben que es un tipo sumamente violento, y que tanto él como el propio Ejercito investigaba quién o quiénes informaron años atrás a la prensa sobre el accionar del grupo "Colina".
Existen versiones en el sentido de que una de las infidentes había sido precisamente la agente Barreto. Según las mismas fuentes militares, ella habría estado siendo investigada por su Institución por esa razón.

¿VENDETTA INTERNA?

Sin duda el crimen puede ser interpretado de distintas formas. Otra de ellas, proveniente de fuentes militares, señala que, dada su sangre fría, Martin habría sido llamado por un grupo de oficiales de inteligencia a inicios del mes de febrero.
Se le habría informado entonces de un descabellado plan operativo en el que tenía que participar. Este consistía supuestamente en que él y otros integrantes del grupo "Colina" debían tomar parte en un ataque a la residencia japonesa.
La idea habría sido que Rivas suplantara a Cerpa y otro efectivo -se habla de Juan Sosa- hiciera lo propio con el "Arabe", Rolly Rojas, a quienes primero reducirían en la casa de negociaciones. Luego ellos subirían al carro blindado y cubiertos por la oscuridad de la noche y los pañuelos, harían su ingreso a la residencia provistos de silenciadores procediendo a "limpiar" el lugar.
Martin se habría negado a participar en el operativo. La verdad es que estaba muy molesto con su institución, la que, según él, lo había abandonado al pasarlo al retiro.
Ciertamente el tenebroso personaje había despertado muchos anticuerpos en su institución. Había quienes lo apoyaban y los que lo detestaban.
Cuando era jefe del grupo "Colina" y había sido felicitado por el Presidente Fujimori, quien pidió su ascenso, previa calificación del asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, muchos oficiales lo buscaban. Unos, le pedían un mejor puesto; otros, un ascenso.
Al caer Martin en desgracia, una de las pocas personas que lo siguió frecuentando era la agente Barreto. Pero al final ella también se cansó de buscarlo por su carácter irascible.
El caso de La Rosa como el de Barreto sugieren la posibilidad de una pugna al interior de los servicios de inteligencia. En la DINTE no permiten la presencia de Yanqui, quien es jefe de esa unidad desde hace tres años y pasó a la celebridad por decir en el cumpleaños de Montesinos: "Brindemos por mi paisano y verdadero héroe de la pacificación..."
Y a Sánchez, jefe del SIE, y denunciado por La Rosa de ser uno de sus torturadores, no se le tendría en gran estima por supuestos maltratos al personal.
De existir esta supuesta pugna, los suplicios padecidos por las dos jóvenes agentes tendrían el ingrediente adicional de formar parte de un macabro juego por el poder.