Culturales




El Poeta Popular
El siglo XVIII arequipeño a través de la vida de Mariano Melgar.

Enrique Carrión, en su despacho de la Universidad Católica donde se desempeña como profesor en la Facultad de Humanidades.

DE la vida y obra del poeta arequipeño Mariano Melgar se han ocupado los más insignes intelectuales. Sus versos fueron comentados por Mariátegui, Riva Agüero, Porras Barrenechea, Aurelio Miró Quesada, Luis Alberto Sánchez, Estuardo Núñez, Antonio Cisneros y los hermanos Cornejo Polar. "Con esos antecedentes, temo quedar deslucido", dice Enrique Carrión, lingüista limeño autor de "Mariano Melgar", interesante texto publicado en la colección popular de Editorial Brasa dirigida a estudiantes de los últimos años de secundaria y universitarios.
El interés de Carrión por el joven bardo characato, es de larga data, aunque el origen fue más bien elíptico y circunstancial. Surgió a raíz del rastreo de Antonio Pereira y Ruiz, joven eclesiástico español, contemporáneo de Melgar, que entró al séquito de un canario nombrado Obispo de Arequipa, asaz enemigo de las ideas liberales y patrióticas más por circunstancias personales que por convicción personal. Pereira llegó al Nuevo Mundo a los 20 años, antes de ordenarse de clérigo y escribió "Noticias de Arequipa", libro que registra los primeros peruanismos que se conocen. Carrión fue hasta las Islas Canarias en pos de los manuscritos de Pereira y los transcribió en edición facsimilar comentando el hallazgo en "La lengua en un texto de la Ilustración" (1983).
El investigar los usos verbales de la época, lo llevó naturalmente hasta Melgar, poeta al que la historia le atribuye una producción generosa y que Carrión pone en duda sin menoscabar su importancia.

"Reconocer su valor no es caer en patrioterismos. Melgar no inventó el yaraví como algunos dicen, en ningún poema aparecen quechuismos ni arequipeñismos y lo más probable es que Silvia no corresponda a una persona real porque la concepción neoclásica de la poesía que tenía Melgar se lo prohibía expresamente".
Pero el libro de Carrión no se limita a desfazer entuertos históricos sino que se detiene en mostrar a la bullente sociedad arequipeña, levantisca, revolucionaria y belicosa.
Carrión da cuenta que Melgar desayunaba con pan francés, que en ese tiempo ya existía la tienda de los "Cagalucha" y que fue tachado de "insurgente" por los realistas, lo que finalmente le valió ser fusilado a los 24 años. "Insurgente es el luchador ilegal a diferencia del combatiente legal que mantiene sus derechos de guerra. La palabreja no pasa de ser una maña creada por los ingleses para fusilar a los patriotas", dice Carrión. El primero en ser tildado como tal por el visitador Areche fue Túpac Amaru con lo que prácticamente firmó su sentencia de muerte.

"Muy pronto los arequipeños olvidan a Melgar (la prueba está en que hasta hoy nadie sabe dónde está enterrado, dice sabiendo que tal aseveración sacará roncha a los characatos), aunque luego lo rescatan porque la burguesía necesitaba echar mano a alguien que encarnara la identidad cultural". Melgar se convierte en un fetiche, en el "Javier Heraud arequipeño" asignándole obras de autoría incierta aupadas en su postrera fama.
La obra de Enrique Carrión, pese a su brevedad, es un acercamiento ameno, inteligente y didáctico a la época prerrevolucionaria y a las ideas que florecieron en aquellos tiempos.
Al libro de Carrión se suma otro coeditado por la Universidad San Agustín de Arequipa y el diario El Pueblo en la colección Unsalibros que dirige el poeta Odi Gonzales. Se trata de "Poesía Completa", libro que recoge la poesía publicada en 1878 (Nancy-Lima) y el material recopilado por la Academia Peruana de la Lengua (1971) en un serio intento por mostrar la obra completa de Mariano Melgar. En todo caso, el material para la polémica está servido.


Negra Soy
El Centro Cultural Negro Continuo, creado por Susana Baca el año pasado ha tenido varios meses de silencio o perfil bajo. Pero ahora se despereza para presentar a Ebelin Ortiz, joven actriz y cantante que debuta con un repertorio de música afroperuana bautizado como "Negra Soy". Ebelin ha sido burbujita de Yola durante 7 años y ha participado en miniseries y obras de teatro. Sin embargo, ésta es su primera presentación en solitario. Viernes 21 a las 8 p.m. en Cuadra 1 de la Calle Lima, esquina con la Bajada de Agua Dulce, Chorrillos.


Mal Menor

Por JAIME BEDOYA

Matiné 3.30
RAFAEL Rey debería aprovechar mejor su tiempo. En vez de perderlo buscando cámaras y concediendo entrevistas donde o se burlan de él o él nos aburre pretendiendo burlarse de alguien, podría por una tarde renunciar a la posesión de todas las verdades e irse a la matiné como el buen mortal que es. Y ver la película sobre Larry Flint, por ejemplo. En resumen, es la historia de un pervertido que demuestra que hasta el mal gusto tiene derecho a ser expresado.
(En las partes fuertes puede cerrar los ojos.)

  • Estupenda, la Schiffer. Gentil y espontáneo gesto de la naturaleza el de producir aleatoriamente una rubia con la facultad de sonreír. El problema conexo es la de todos esos besuqueiros amateurs en serie que su presencia produce. Ellos, en pos de respirar su rubio CO2, le babean en órbita. La modelo, mientras, piensa en un planeta habitado sólo por delfines que retozan en un océano de Evian. Saxo de Kenny G, o canción de Sting, de fondo.
    En su contra nótese que cuenta con el agravante de estar interesada con ese pernicioso nerd que es el mago aquél del peinado con laca. Aunque su mayor mérito, el de haberse hecho millonaria a pesar de un encefalograma ignoto, ha de ser reconocido antes que nada.

  • Banco de Ideas para Santiago Agurto, el regidor inventor del monumento-verité-light que quiere cambiar a Pizarro: a) Tramitarle una libreta electoral al Soldado Desconocido. b) Hacerle el test de Elisa a la pareja del Parque del Amor. c) Inundar la Plaza Manco Cápac para que parezca que el Inca está en el Titicaca. d) Comprar 1000 desodorantes en spray para el ala gigante del Ovalo Gutiérrez. De nada. Hacer patria es un gusto.

  • No debo tomar leche. El maldito oxalato de calcio, hecho cálculo, es la razón. Pero sí debo recordar al Tío Johnny, ya retirado, paseando con absoluta humildad por el parque Salazar mientras que junto con Jaime Rázuri, que le hacía fotos, lo auscultábamos visualmente con rejuvenecida incredulidad, identificándolo como origen de pasadas y mejores horas.
    Debatíamos Fantasmagórico, Los Tres Espaciales, el chocolate que llevaba su nombre; en desordenada recapitulación de información relacionada a un bienestar inocente.
    Lo intentamos, pero no existió manera exacta de agradecerle, ni tampoco de saber realmente por qué. Tiene algo que ver con haber hecho de la infancia algo decoroso a través nada menos que de un artefacto eléctrico.

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    (correo e: jbedoya@telematic.edu.pe).