El Detonante



Cromotex

El Detonante
Hace dieciocho años, un enfrentamiento que culminó con seis obreros y un policía muertos. Los ecos todavía se escuchan.

Escriben Fernando Rospigliosi y
Catherine Lanseros

Reconstrucción de la muerte del capitán de la Policía, César Villón de los Santos, caído en el asalto a Cromotex. (Abajo) Néstor Cerpa en noviembre de 1979, en gestiones por la libertad de 4 de sus compañeros.

Cadáver de Hemigidio Huerta, líder al que Cerpa admiraba. (Derecha) Entierro de Huerta. Asisten la mamá de Cerpa (con anteojos) y Hugo Blanco.

Seis balazos a las 5 de la mañana del martes 4 de febrero de 1997, en la residencia del embajador japonés tomada por un comando emerretista que dirige Néstor Cerpa. Dieciocho años atrás, a las 5 de la mañana del 4 de febrero de 1979, la Policía inició el asalto a la fábrica Cromotex, tomada por el sindicato cuyo secretario general era el joven dirigente Néstor Cerpa Cartolini. Seis obreros y un capitán de la Policía murieron a consecuencia del enfrentamiento.

(Arriba) Néstor Cerpa, 3° desde la derecha, en huelga de hambre con otros obreros en diciembre de 1979. Seguían reclamando la libertad de 4 trabajadores acusados por la muerte del capitán Villón. (Derecha) Uno de los obreros heridos, que fallecería poco después de tomada la foto.

A las tres de la tarde del martes pasado, frente a la antigua fábrica Cromotex, hoy Filamentos Industriales, un puñado de obreros acompañaron a los familiares de los trabajadores muertos en un breve homenaje y luego una romería a los cementerios donde están enterrados.
El otrora poderoso sindicato lo integran sólo 36 afiliados. El resto de los obreros son contratados.
La viuda de Inocencio Paco Quispe, uno de los muertos conversó con CARETAS. En los días previos a la toma de la fábrica "le lloraba a mi marido para que no se meta, pero pasó una semana y ya no teníamos qué comer. Un día salió de la casa y ya nunca regresó. Como yo no soy mujer de echarme para atrás, me presté plata y vine a buscar a mi marido a la fábrica, pero no me dejaban entrar. Fue cuando ellos tomaron la fábrica para defender su estabilidad laboral. Después me enteré que estaba muerto".
Esa vez, luego de los violentos sucesos, mujeres desesperadas preguntaban por sus maridos frente al portón de Cromotex, pero nadie les decía nada. Después supieron que algunos de ellos habían muerto. No les entregaban los cadáveres, ni siquiera los dejaban verlos. La desesperación aumentaba mientras los sobrevivientes iban presos. Finalmente pudieron darles sepultura. A la viuda de Inocencio Paco se le aniegan los ojos de lágrimas al recordar nuevamente ese terrible día. Ahora ella es evangelista y se hace llamar "hermana Paca".
El domingo pasado, 2 de febrero, en un restaurante del kilómetro 31 de la Panamericana sur, un grupo de obreros y sus familiares se reunieron para celebrar el aniversario de su sindicato. En realidad, también conmemoraban otra cosa, la masacre de Cromotex ocurrida hace 18 años.
"Ahora somos 36 trabajadores sindicalizados, antes de la masacre éramos 280" reveló a CARETAS Saúl Quispe, actual secretario general del sindicato, hilandero en Cromotex desde 1973.
La empresa ha cambiado ahora de nombre, se llama Filamentos Industriales, que es otra de las razones sociales que tenía el propietario de Cromotex, Antonio Mussiris.
La reunión fue precedida de discursos emotivos y a veces encendidos, de ex trabajadores de Cromotex, dirigentes de otros gremios y de los actuales sindicalistas.
El secretario general toma distancia de la posición actual de Cerpa Cartolini, pero no se niega a hablar de él: "el compañero Cerpa era un hilandero más como todos nosotros. Era juguetón como cualquiera."
Otros lo recuerdan como aficionado al fútbol y fanático de Universitario de Deportes.

CROMOTEX HOY

Después de la masacre, Cromotex desapareció. En su lugar está hoy día Filamentos Industriales S.A., empresa ubicada en el puesto 277 en el ranking de las 5,000 empresas más importantes publicado en 1997 por Peru Report.
En el rubro de productos derivados del petróleo -trabajan con fibras sintéticas- está ubicada en el puesto 22.
Sus ingresos totales en 1995 ascendieron a casi US$ 20 millones y sus utilidades netas a US$ 1´700,000.
Su propietario sigue siendo Antonio Mussiris.
No le va mal, para ser una empresa que estaba al borde de la quiebra en 1978.

Néstor Cerpa
en una conferencia de
prensa en la Asamblea
Constituyente, en 1979.
A la izquierda su madre,
Felícita Cartolini,
a su lado en todo momento.