La Hora Señalada


La Hora Señalada
Por primera vez, este gobierno y el Gabinete Pandolfi podrían tener que hacerle frente a la interpelación sobre el caso Montesinos y el narcotráfico.

Silencioso Vladimiro Montesinos. Ministro Tomás Castillo por más que se resiste puede que hable en el hemiciclo. Derecha, Víctor Joy Way, del error de la falta de quórum a nuevas estratagemas para correrle a la interpelación.

BASTO una hora de conversación, más bien tirante, para que Víctor Joy Way, presidente del Congreso, cambiara de posición. El Presidente Alberto Fujimori le expresó el día lunes 16 que lo que pareció una jugada de las habituales que práctica la mayoría había sido un mayúsculo error.
Haber dejado al Congreso sin quórum para evitar que prosperara la interpelación solicitada por la minoría desde el 29 de agosto ha sido una maniobra burda que ha acrecentado la protesta de la opinión pública.
La interpelación no encierra ningún riesgo para los ministros (en este caso el primer ministro Alberto Pandolfi, el titular del Interior, general Juan Briones Dávila y el de Defensa, general Tomás Castillo Meza), pues el gobierno dispone de cómoda mayoría, de modo que la censura es absolutamente improbable.¿Cuál es en el fondo el temor del régimen?
Que no quería la incomodidad de un largo debate y la publicidad de preguntas comprometedoras es evidente. Por eso, se prefirió el expediente de que el Primer Ministro se ofreciera motu proprio a presentarse en la llamada Estación de Preguntas, en la que el tiempo de debate es más corto y limitado.
El discurso de Pandolfi fue un fiasco en toda la línea. Se vio claramente que puede quizá ser un coordinador eficiente del Consejo de Ministros -tal la fama que le han creado sus asesores- pero que en términos políticos es más bien un hombre sin cintura ni carisma.
Sin proponérselo, la ingenuidad de sus respuestas echó mas leña al fuego. Difícilmente alguien con dos dedos de frente puede tragarse la idea de que hablar del sueldo y funciones del asesor Vladimiro Montesinos compromete la "seguridad nacional" y que "no existen indicios concluyentes de infiltración permanente del narcotráfico en las instituciones del Estado".
Insuficiente y genérico, Pandolfi le dio nuevos bríos a la oposición para que el pedido de interpelación prosperara. Por su parte la mesa directiva y, en concreto, Víctor Joy Way, han tenido una actitud que resultó contraproducente a los efectos de la credibilidad del régimen.
Joy Way ha ido sintiendo progresivamente un desgaste al frente del Congreso. Y es que si bien su elección provocó esperanzas de una gestión más amplia y respetuosa de la minoría, ya al frente del Congreso se ha ido endureciendo, llegando al extremo del pasado jueves 14 en que la triquiñuela oficialista consistió en dejar sin quórum al pleno para que no prosperara la interpelación solicitada por la minoría desde el 29 de agosto.
Desde la sesión matutina, se vio que la táctica iba a ser prolongar el debate sobre cuestiones nimias, a la espera de que la minoría no contara con los 38 votos requeridos (según el reglamento deberían ser 40 votos, pero descontadas las licencias -Javier Alva Orlandini, por ejemplo, estaba en Uruguay- bastaban 38).
En la tarde continuó la misma maniobra.
Nada le hubiera costado a Joy Way propiciar un tenso debate en que alguno de la mayoría insultase a un colega de la minoría y se negara con pertinacia a retirar el insulto para proceder a suspender la sesión.
A Joy Way le faltó muñeca. ¿Quién aconsejó entonces que la mayoría se retirara del hemiciclo? Nadie lo sabe, pero 55 parlamentarios salieron casi al unísono pese a los esfuerzos de congresistas que como Antero Flores Aráoz trató de detener a Andrés Reggiardo y a Luis Delgado Aparicio, ganándose empujones.

Alberto Pandolfi, primer ministro, tal vez ducho en coordinar ministros, pero poco político, no fue convincente en la estación de preguntas.

Después del requintón presidencial, Joy Way se mostró el día martes 17 casi como un amable corderillo. El había dicho con gesto adusto tras la sesión del jueves "no puedo obligar a los congresistas a que permanezcan en sus curules ni colocarles grilletes. En la última sesión se produjeron muchas circunstancias que motivaron la salida de los parlamentarios". Ahora, en cambio, pedía disculpas y aseguraba que a primera hora del jueves 19 se votaría la interpelación. Pandolfi en la radio y la TV sostenía que él ya había dicho todo (o casi todo) en la estación de preguntas, pero "que responsablemente iría al Congreso si se aprobaba la moción de interpelación".
Como es natural, la pregunta que surge es si el Presidente ha cambiado de opinión sobre el silencio impuesto al asunto Montesinos. Atento como está a las encuestas y los "focus group", las del domingo pasado le han alterado los ya irritados nervios. Es una mayoría maciza la que pide que se esclarezca el asunto narcotráfico-FF.AA.-Montesinos y que el Congreso intervenga. Es difícil zafar el cuerpo sin que Fujimori pague por ello varios puntos en las encuestas. Sin embargo, las preguntas contenidas en la interpelación no son agua de malvas. Las hay referentes a la actuación de Montesinos como abogado de Evaristo Porras y generales de la Policía involucrados en el caso de Villa Coca, aparte de las razones por las que salió del Ejército, la sustracción de expedientes del Poder Judicial el 5 de abril de 1992, las relaciones entre los cambios militares y las decisiones de Montesinos. Como es lógico se intenta también reconstruir las relaciones entre Demetrio Chávez y el Ejército en el Huallaga y qué pueden implicar los cargos de pagos directos a Montesinos por parte de "Vaticano". Cada una de estas preguntas es en sí una bomba. El gobierno niega todo en todos los tonos, pero cada vez que lo hace aumenta el foso de las dudas.
La discusión de la moción a las 9.30 de la mañana prometida por Joy Way tiene el inconveniente de la hora. Hay dormilones en todas las bancadas, pero algunos advierten que los más notorios están en las filas de la oposición. Se recomiendan todo tipo de precauciones. No asistir a ninguna reunión social el miércoles por la noche, hacer llamadas presurosas de alerta en la madrugada del jueves, contratar combis para que recojan a los remisos, trasnochadores o somnolientos. Considerando que hay 7 parlamentarios que están con licencia, la mayoría de ellos en China (por la oposición, José Barba y Miguel Ciccia), se estima que se necesitan entre 37ó38 votos para que se apruebe la moción. Si los congresistas de Renovación (Rafael Rey, Arturo Salazar, Enrique Chirinos) se abstienen no habría que preocuparse, si es que asisten:
-14 congresistas de UPP (considerando que Jorge Donayre no tenga que viajar, inopinadamente, a Iquitos y que María Ofelia Cerro llegue puntual),
-8 del Apra (siempre y cuando César Zumaeta llegue temprano)
-7 del FIM (si es que Elférez Vidarte, delicado de salud, repite su cívico gesto de la vez pasada y asiste a votar)
-5 del grupo Plural (descontando a Sussy Díaz),
-3 del PPC (incluyendo a Xavier Barrón), y
-5 de AP-CODE (siempre y cuando Moisés Heressi asista)' es decir, 42.
Hay, además, la esperanza de que Alfonso Baella, el líbero, no se abstenga y se incline por la interpelación.