Dragón y precavido


Dragón y Precavido
Presidente de la próspera Corea del Sur, Kim Young Sam, un demócrata que pasó por Lima bajo extremas precauciones y con muchas ofertas bajo el brazo.

Escribe ISMAEL LEON

Minuciosos obsesos,los servicios de seguridad coreanos revisaron hasta los matorrales.


Este hombre
se preocupó de
darle una ojeada
a un buzón
cercano al paso
de la comitiva.

En el parque Los Próceres, el presidente de la República de Corea, Kim Young Sam y comitiva.(Derecha) Distintas dimensiones.

ESA tarde del viernes 13, casi al caer la noche, mientras unos 40 empresarios de Corea del Sur proyectaban negocios con sus pares peruanos en la Cámara de Comercio de Lima, en Palacio de Gobierno un inquieto Alberto Fujimori especulaba cómo sacarle el jugo a la visita del presidente de ese país, Kim Young Sam.
Entre uno y otro lugar -la calle Gregorio Escobedo y la Plaza de Armas- unos treinta agentes de seguridad llegados desde Seúl revisaban maniáticamente los equipos de los camarógrafos y escarbaban cada metro del recorrido que haría el mandatario visitante, incluyendo inspecciones a los buzones abiertos de Sedapal.
A esa hora el Presidente Fujimori diría, durante su discurso de despedida a los visitantes, que en la búsqueda del progreso el Perú viene haciendo "el mismo camino que la República de Corea". Es decir, sugirió que los éxitos económicos de ese país, sembrados en los años '60, dieron buenos frutos gracias a políticas como las cultivadas aquí desde 1990.
Más allá de las discutibles similitudes de los procesos en curso, lo que muchos analistas advirtieron fue que el Mandatario quiso aprovechar la visita para sugerirnos que las recetas en boga nos llevarán pronto a un PBI per cápita como el coreano, de 10 mil dólares.
¿Es cierto esto?, se preguntaron los empresarios. En el comienzo de su despegue, ¿los gobernantes de Seúl aplicaron al pie de la letra las recomendaciones del FMI?, ¿abandonaron toda fórmula de control o regulación?
Primero es preciso subrayar que nada ha sido fácil para los coreanos. Al término de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se liberaban de un dominio colonial japonés de 35 años, pero los gobernantes heredaban sólo medio país. El Norte era comunista y el Sur capitalista. El Sur no es más grande que nuestro departamento de Ucayali, pero con 40 millones de habitantes. En 1950 entre el Norte y el Sur estallaría otra guerra, que habría de durar tres años y dejaría un millón de muertos más una enorme herida moral. Sería el primer combate de la Guerra Fría entre las potencias, que para los coreanos significaría traerse abajo 13 siglos de unidad laboriosamente forjada.

KIM YOUNG SAM

Un año después del fin de las hostilidades, en 1954, un estudiante llamado Kim Young Sam comenzaba su carrera política a los 27 años, y se preparaba además para obtener su licenciatura en artes en la Universidad de Seúl. Por aquel entonces la Constitución de la República de Corea definía al país como una democracia, pero en verdad aquello estaba sólo en el papel. Syngman Rhee, el presidente, luchaba eficazmente por ordenar la economía, pero a la vez pretendía perpetuarse en el gobierno enmendando la Constitución. Caería en 1961,por un golpe del general Park Chung Hee. Fue en esta época que se creó el Consejo de Planificación Económica, un organismo que decidía el presupuesto, fomentaba las políticas exportadoras, negociaba con la inversión extranjera y hasta daba pautas para el endeudamiento del país.
Esto permitiría que en la fase inicial de la industrialización coreana -que comenzó en esa década- crecieran los textiles, las confecciones y los productos de madera, mientras que en una segunda etapa -que los historiadores suelen iniciar en 1975- el auge fuera de las exportaciones de acero y la fabricación de barcos, autos, electrodomésticos y computadoras.

Hugo Sologuren, presidente de la Cámara de Comercio de Lima, entrega plato recordatorio

En 1958, en pleno ascenso de su carrera política, a Kim Young Sam le fue cerrado el camino a la Asamblea Nacional, con medidas represivas ordenadas desde el gobierno, cuya estabilidad ya era precaria. En 1960 Rhee fue derrocado por una revolución popular y el país adoptó una Constitución más democrática. Pero la primavera duró sólo un año. En 1961 un golpe militar dirigido por el general Park Chung Hee cerró el Parlamento y Kim Young Sam debió abandonar la representación para la que había sido elegido. No tuvo más remedio que exiliarse internamente, pero en la clandestinidad preparó a su partido para la lucha por la democracia.
En 1963 volvió al Congreso y llevando esas demandas, pero sólo para comprobar que el nuevo Presidente Park Chung Hee también formaba parte de una maquinaria dictatorial que perseguía perpetuarse.
Las décadas siguientes la economía despegaría, pero según Kim Young Sam los coreanos no recogerían los beneficios. Un reporte del Servicio Coreano de Información, preparado el mes pasado, asegura: "En ese tiempo Corea estaba afectada por una enfermedad cuyos síntomas eran, 1°, evaporación de la industriosidad coreana; 2°, erosión de los valores sociales debido a la injusticia, corrupción, inactividad, fanatismo y confrontaciones, y 3°, pérdida del autocontrol y aparición del derrotismo".
El fin de los '70 encontraría a Kim Young Sam siempre en la pelea política. En 1980 padeció arresto domiciliario luego de liderar un levantamiento popular en Kwangju, actitud que repetiría tres años después pero culminándola con una huelga de hambre de 23 días en defensa de las libertades democráticas. A comienzos de los '90 su partido acordó unirse con el partido de gobierno, y tres años después resultaría elegido Presidente. Kim Young Sam pretende dejar en 1998 "una sociedad sana, una economía sólida, un gobierno honrado y la unificación en marcha".

CIFRAS ELOCUENTES

El periodista y escritor Alfredo Barnechea ha recordado en "La República Embrujada", una reflexión sobre el Perú y otros países de América Latina, que en 1961 el Perú exportaba por un valor de 444 millones de dólares y Corea apenas lo hacía por 41 millones. Treinta años más tarde las ventas peruanas al exterior bordeaban los 3,000 millones, mientras que por los puertos coreanos salían mercaderías por un monto anual de 80,000 millones de dólares.
Luego de ponerse en práctica el Plan de los 100 Días para una Nueva Economía, a comienzos de 1993, el gobierno de Kim Young Sam anunció que proyecta un crecimiento anual promedio de 7 por ciento hasta 1998, con lo que se espera que el PNB per cápita alcance ese año los 14,000 dólares.

Kim Young Sam detenido es empujado a vehículo policial. Derecha, en huelga de hambre de 23 días.

RELACIONES PERU-COREA

Nuestro país y la República de Corea establecieron relaciones diplomáticas en 1963.La magnitud del intercambio comercial entre ambos países durante el quinquenio '90-'95 creció en 370 por ciento, registrándose el año pasado un monto de 330 millones de dólares. Wong Young Lee, embajador coreano, ha informado que el intercambio entre ambos países arrojó en el primer semestre de este año un pequeño saldo favorable al Perú, debido al incremento en las ventas de minerales y petróleo.Nuestro país le vende hierro, cobre, plomo, plata y desde este año petróleo además de harina de pescado, algodón y café. Las importaciones peruanas son evidentemente automóviles, electrodomésticos, computadoras y textiles.
En materia de inversiones la Hyundai invertirá 300 millones de dólares en una central térmica de 300 megavatios, y una cifra aún no determinada en explotación minera, básicamente de cobre. Adicionalmente uno de los gigantes automotrices estudia el mercado peruano, para instalar próximamente una planta de montaje, la misma que operaría en el distrito de Villa El Salvador si la decisión fuera favorable.