Doris y el Volcán


Doris y el Volcán
Gran homenaje a la fundadora de CARETAS en Arequipa: Municipalidad le otorga Medalla Cruz de Diamantes.

Arrancaron las Fiestas de Arequipa con estupendo homenaje a Doris Gibson. En memorable ceremonia el alcalde Róger Cáceres Pérez le otorgó la Medalla Cruz de Diamantes. A la derecha, Doris al pie del Misti en el Club Hípico de Socabaya (1969). A la derecha, en su casa, antes de salir rumbo a CARETAS (1996).

CUANDO alguna vez se le preguntó a Doris Gibson si se consideraba limeña o arequipeña, ella respondió: "es más provocativo decir que soy arequipeña". Y en verdad, a pesar de haber nacido en Lima, Doris tiene por estirpe y temperamento muchísimos de los rasgos que tornan en inconfundibles a los habitantes de la Blanca Ciudad.
Además, el asunto del nacimiento fue pura casualidad. Todo estaba previsto para que el acontecimiento se dé en Arequipa. Inclusive sus padres, el poeta Percy Gibson y Mercedes Parra del Riego, ya estaban cómodamente instalados en el buque alemán que los transportaría del Callao a Mollendo. Pero Doris decidió manifestar su primera rebeldía y abrió los ojos en la limeñísima calle de Orejuelas. "Luego me bautizarían en la iglesia de San Sebastián", dice.
Recién entonces la familia pudo seguir con sus planes y viajar a Arequipa. Los recuerdos de su infancia en la tierra de sus antepasados, los Gibson, son fugaces y gratos. "Vivíamos en una casa grandota que fue de los Moller y que quedaba pasando el Puente Bolognesi. También estuvimos un tiempo en la Quinta Romaña".
Por esos años las chacras estaban a la vuelta de cada esquina. Pretexto ideal para que Doris y sus hermanos (ocho de ellos nacieron allá) se escabulleran entre los maizales, eludieran la atenta vigilancia del "Cojo Banda" y regresaran a casa cargados de tiernos choclos que después comían con deleite.
Los domingos eran los días dedicados a los abuelos Enrique W. Gibson y Doris Moller, -"mi abuelo hizo el Boulevard Parra"- y nunca faltaban los "divertidísimos" recitales que organizaba su padre. "Nuestra casa estaba siempre llena de poetas y artistas. Belisario Calle, Morales de Rivera, Atahualpa Rodríguez, José Medina y el compositor Dunker Lavalle nos visitaban con mucha frecuencia", dice Doris, y añade: "definitivamente éramos una familia diferente".
Y es así que esta familia "diferente" opta por regresar a Lima. Poco antes de que Doris cumpla los 14 años.
Sin embargo, el apego que siente por Arequipa la ha hecho volver. Una y otra vez. En 1952, cuando CARETAS tenía recién dos años de vida, Doris tomó characata decisión: hacer el primer informe especial sobre las fiestas de aniversario de la Blanca Ciudad. "Fui con mucho entusiasmo y cariño y sacamos algo muy lindo", cuenta. "Me acuerdo que Benigno Ballón Farfán tocaba el piano en algunas ceremonias y que en la carátula de esa edición salió Mariana Chavaneix, quien después se casaría con Bobby Ramírez del Villar".
El Hotel de Turistas de Selva Alegre fue siempre su centro de operaciones. "El personal me conocía de memoria y siempre me daban el mismo cuarto en un jardincito interior. Era precioso. Yo vi, en 1946, a Teodoro Nuñez Ureta pintar los murales que están en los salones".
1952 fue sólo el inicio de innumerables notas y suplementos que CARETAS ha dedicado a Arequipa. Primero bajo la batuta de su fundadora, quien acudía personalmente a cubrir los festejos: "corsos inolvidables y unas fiestazas grandiosas en el Club Arequipa", recuerda Doris. Y luego tomó la posta Enrique Zileri Gibson, a la sazón director de la revista.
Y ha sido justamente él quien, en nombre de Doris Gibson, recibió hoy jueves 15, la Medalla Cruz de Diamantes que el actual Municipio arequipeño le ha otorgado. Años antes, en 1973 cuando el entonces alcalde José Velarde Soto le dio a Doris la Medalla de Oro de Turismo, ella dijo: "Vuelvo nuevamente y como siempre siento el corazón abierto y un nudo en la garganta. No puedo olvidar los maizales y trigales que circundaban la ciudad". Hoy, Arequipa la recuerda con recíproca emoción. (Teresina Muñoz-Nájar)