Rompiendo la Barrera Del Molido


Rompiendo la Barrera
Del Molido

Euforia peruana en Nueva York cuando las acciones de la Telefónica llegaron a 1,102 millones de dólares.

Martes 2 en Nueva York. La bandera peruana volvió a flamear entre los pilares financieros de Wall Street. Orgullosos Jaime Yoshiyama y Rafael Hernández, entre otros, asoman por el balcón, un recoveco de la bolsa neoyorquina que sólo Susana de la Puente conocía.

Fotos LORRY SALCEDO

La operación venta de acciones de la Telefónica en Lima y Nueva York fue un éxito redondo para el gobierno y la empresa. Coso lleno, buen público, toros de buen trapío y dos corridas para recordar, con rabo y oreja para el torero de origen nisei, `El Niño de las Ventas', aunque con fuertes pifias de un sector del tendido de sombra capitalino, que el martes se sintió defraudado por el recorte impuesto sorpresivamente sobre los paquetes que superan los tres mil soles.

Jaime Yoshiyama con Rafael Hernández, presidente de la Telefónica, Susana de la Puente, del J.P. Morgan, y Dayna English de Merill Lynch, ante el tablero electrónico. Al final, Telefónica tuvo la mayor cotización del día, después de IBM.

Hora Clave
Al ministro de la Presidencia, Jaime Yoshiyama, quien había viajado a N.Y. en vísperas de la cotización, le correspondió tomar drásticas medidas. La sobredemanda por las acciones -5 a 1- provocaron un arduo debate al interior de la delegación peruana, que se resolvió al cabo de seis horas de deliberaciones -se da por descontado que con el propio Fujimori- por prorratear la oferta nacional. El gobierno aún cuenta con 5% de acciones con lo cual podría equilibrar la balanza. Fujimori ya dijo que se liberará de 1%.

LA disparada sorprendió a emisores e inversionistas por igual. Desde la noche del domingo 30 la mayor pregunta que se hacían los corredores de bolsa y los analistas en Nueva York, París y Tokio, era cuál sería el precio de las acciones de Telefónica del Perú en la Bolsa de Nueva York. Los estimados iban de 4.66 soles a 4.78 por acción, asumiendo que ésta se había transado en Lima entre un mínimo de 4.64 soles y 5.57, durante el período comprendido de enero a junio.

Caras largas en la Bolsa de Valores local. Los operadores nacionales tenían compromisos por US$ 324 millones, pero al final serán sólo US$ 140 millones.

El Sindicato de Colocadores, conformado por los bancos que emitían el papel en Estados Unidos, se había reunido el lunes en la mañana y dio a entender que el precio se anunciaría a las cuatro de la tarde, hora de Nueva York. A esa hora, sin embargo, se postergó la información para las siete y finalmente hasta las diez de la noche.
Durante la semana previa a la colocación, las acciones comenzaron a cobrar vuelo bajo la insistente información de que la oferta en Lima había sido sobrevendida con un cierre a 5.11 soles el lunes primero de julio, en comparación con los 4.96 soles del viernes 28 de junio, fecha del cierre. Todo hacía prever que la colocación se haría a un precio más alto del que se especulaba en la capital peruana y en la ciudad de los rascacielos.

Raymundo Morales del Banco de Crédito abandonando la BVL. No estaba para fiestas.

En toda colocación el nivel del precio está fundamentalmente determinado por la demanda. El múltiplo que ésta acumule determina la capacidad de colocación y los niveles posteriores de fluctuación. Si hay apetito por la oferta, ésta se coloca con un "premium" sobre el nivel del mercado. Y viceversa.
En el caso de Telefónica del Perú, diferentes fuentes señalaban que la demanda había superado a la oferta en un rango que fluctuaba entre dos y cinco veces, lo que permitía jugar con la posibilidad del `premium', versión que recogió el presidente Fujimori en la noche del lunes, cuando habló de un precio de 4.90 soles la acción.
Las pantallas de las computadoras de los colocadores sorprendieron esa noche en Nueva York, cuando el Sindicato anunció que la colocación de los American Depository Receipts (ADR) se harían a US$ 20.5 por cada título o el equivalente a 5.02 soles por acción.
Los ADR son recibos de depósitos de acciones. Si una compañía extranjera quiere listar acciones en la Bolsa de Nueva York, deposita dichas acciones en un banco norteamericano, el que emite recibos por un determinado número de acciones, que a su vez se transan en la Bolsa. En el caso de la Telefónica cada ADR equivale a 10 acciones de la compañía. Así los US$ 20.5 dólares resultaban US$ 2.05 dólares por acción, ó 5.02 soles al cambio del día, es decir 2.45 soles por dólar.
El nivel del precio sobre la barrera sicológica de cinco soles confirmaba las versiones sobre la demanda. A las 9.30, cuando la campana de la Bolsa de Nueva York señaló la apertura de la rueda del día, la acción abrió con una fuerza inesperada. Mientras que los ADR en Nueva York se cotizaban a US$ 21.5 y US$ 23.0, en Lima la acción se demandaba a 5.50 ó 6.00 soles. Al final del día el ADR de Telefónica, oficialmente listada como TDP en el "ticker" (la banda que indica la cotización de las acciones) cerró a US$ 23.63, el equivalente a 13.25 por ciento sobre el precio de colocación, mientras que la acción en Lima cerraba a 5.49 soles, el equivalente a 7.44 por ciento sobre el cierre del lunes.
En su primer día en la Bolsa de Nueva York, el mercado de valores más grande del mundo, Telefónica fue la acción ne-gociada más activa. Sobre un total de 390 millones de acciones negociadas, TDP tuvo un volumen total de 8.54 millones de acciones, 2.2 por ciento del total que sumaron US$ 202.1 millones. Ligeramente por debajo de IBM, que transó US$ 202.4 para un total de dos millones de acciones.
La colocación, su performance y el volumen pusieron a la compañía y al país en el mapa de los inversionistas globales, en un día en que el Dow Jones (índice de acciones industriales de Nueva York) cayó 9.6 puntos (0.17 por ciento) para cerrar en 5,720. La transacción resultó un éxito, sin lugar a dudas. Esto fue subrayado por la dimensión de los fondos recaudados.
Con un total de US$ 1,102 millones, la colocación de Telefónica se convirtió en la cuarta más grande de América Latina desde que la región entrara en el círculo de los "mercados emergentes", al comienzo de los '90. Y la de mejor ejecución desde los estragos causados por el "efecto tequila", entre diciembre de 1994 y el primer trimestre de 1996.
Las colocaciones de US$ 2,660 millones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de Argentina, en 1993, y las de US$ 2,040 millones y US$ 1,400 millones de Teléfonos de México, en 1991 y 1992, son las únicas que han superado a Telefónica en el pasado. La dimensión de la colocación podría haber roto al mismo tiempo la imagen de descalabro generada por la devaluación mexicana. La capacidad de absorción de los fondos norteamericanos podría generar expectativas positivas para la colocación de US$ 3,000 millones de CVRD, el gigante del acero brasileño y de US$ 2,000 millones de CANTV, la compañía de teléfonos de Venezuela en la segunda mitad del año.
El entusiasmo de los inversionistas extranjeros por Telefónica del Perú refleja condiciones estimadas como relativamente positivas y que fueron subrayadas durante los "road shows" que hicieran el presidente Alberto Fujimori, sus ministros y la propia empresa. A niveles de 4 por ciento de crecimiento económico para 1996, la cifra manejada por el gobierno, el Perú sigue siendo una de las economías de mayor crecimiento en América Latina, cuyo nivel de cinco teléfonos por cada 100 habitantes, el más bajo de la región, augura un crecimiento promedio de 20 por ciento en las ganancias de la compañía en los próximos años.

Ministro González Izquierdo y José Luque Otero de la BVL ante corredores de bolsa locales.

Tales proyecciones fueron apuntaladas por una estrategia comercial bien diseñada. Para compensar la apatía de los fondos especializados en América Latina, que tenían suficiente acumulación de papel o veían con escepticismo las posibilidades de crecimiento del país, la estrategia de colocación se centró en fondos globales, cuya participación en el mercado de valores peruano es mínima frente al volumen de sus activos, que son considerablemente más altos que los de fondos especializados.
El éxito de la colocación es un logro para el gobierno, que ha sido capaz de atraer una suma sustancial, cuya dimensión relativa es mayor a emisiones similares en la región. Mientras que la colocación de Telefónica del Perú equivale a 1.9 por ciento del PBI, la de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de Argentina, fue el equivalente a 0.9 por ciento del PBI de ese país y la de Telmex a 1.2 por ciento del PBI mexicano. La dimensión de colocación de papel, sin embargo, genera expectativas respecto a la sustentación del precio de la acción, el "after market" en el largo plazo.
Todo parece indicar que la estabilidad de la acción en el corto plazo está garantizada por la sobredemanda y que el entusiasmo por la colocación debería poder sostener las cotizaciones, e inclusive arrastrar en el camino a otras acciones de la Bolsa de Lima . El uso de los recursos de la colocación, los resultados de la compañía y el avance de la economía del país habrán de determinar, sin embargo, la cotización en el largo plazo.
Los temores iniciales generados por el descuento del que gozan los que compraron en Participación Ciudadana, fueron vencidos por las restricciones impuestas a la venta inmediata a minoristas. Estas restricciones, sin embargo, terminaron por ser secundarias, cuando la base se extendió dando una señal en el sentido de que los peruanos confían en los rendimientos de la acción y están dispuestos a comprarla con sus ahorros. Este fue un buen argumento para colocar el papel entre los inversionistas extranjeros.

Susana de la Puente.de J.P. Morgan: pieza clave.

Quedó un sinsabor entre los 43 mil compradores de paquetes superiores a los tres mil soles, así como en los bancos y sociedades agentes de bolsa que tramitaron las órdenes de compra de esos clientes y ahora tienen que dar explicaciones que naturalmente no serán bien recibidas. La acción que ellos vendieron a 4.50 soles, hoy está a 5.40 soles. La ganancia que no percibirán alimentará su protesta.
Frente a ese problema la solución está en manos del gobierno, que aún tiene en su poder el cinco por ciento del paquete de acciones (alrededor de US$ 250 millones de dólares) con los que fácilmente podría disipar el malestar. Finalmente, el objetivo de Participación Ciudadana es ampliar la base de propietarios en el país.