Pisadas Fatales


Pisadas Fatales
Las minas terrestres antipersonales son consideradas por la Cruz Roja Internacional el mayor violador del derecho humanitario

Campaña mundial para prohibir el uso de las minas antipersonales desplegada por el Comité Internacional de las Cruz Roja obtuvo magros resultados en la última reunión en ginebra.El Secretario General de la ONU, Boutros Gali se mostró decepcionado. Y no fue el único.

CUANDOse internaron en las fangosas trochas que llevan a las bases ocupadas por los ecuatorianos en el Alto Cenepa, los soldados peruanos se llevaron una desagradable sorpresa: el terreno había sido minado. Decenas de efectivos fueron heridos o murieron a consecuencia de un arma terrible, cuyo empleo es cada vez más criticado por la comunidad internacional.
Uno de efectos más terribles de las minas es que es una arma que no discrimina entre combatientes y no combatientes. De hecho la mayor parte de afectados por las minas en todo el mundo son civiles inocentes.
En el reciente conflicto, el ejército ecuatoriano también minó la zona froteriza con Tumbes. Como consecuencia de ello comerciantes furtivos de ambos países se vieron afectados.
Una extensa franja de la frontera sur, en el lado chileno, también está minada y varias decenas de civiles peruanos han perdido las extremidades o han muerto, cuando intentaban cruzar clandestinamente de un lado a otro.

Comerciante peruano Francisco Maquera, perdió el pié al tratar de cruzar subrepticiamente la frontera con Chile, un desierto minado. Derecha los devastadores efectos de las minas antipersonales. Están hechas para amputar, pero no para matar. Extremo derecho, mina tipo "Claymore", es direccional y de fragmentación. Está rellena de proyectibles o fragmentos de metal. El detonador es activado por un alambre o cordel.

TIPOS DE MINAS
Y EFECTOS

Las minas antipersonales -distintas a las minas antitanques, mucho más grandes y que sólo explotan ante una presión de varias toneladas- producen lesiones de dos maneras:

  • Por la onda expansiva de la explosión. Las minas que causan este tipo de daños son accionadas por presión, es decir, al ser pisadas. La onda expansiva hace reventar los tejidos del pie. Dependiendo de la carga que tenga la mina, puede destruir la parte inferior de una pierna y afectar también la otra, los genitales, los brazos, el pecho y la cara.

    Otro de los problemas que traen aparejadas las heridas de minas es que con la explosión penetran en los tejidos barro y suciedad por muchos lugares, lo que provoca severas infecciones si la curación no se efectúa rápidamente y con mucho cuidado.
    Por la penetración de fragmentos metálicos. Las minas frontales o de estaca, se activan cuando un alambre o cordel es tocado con el pie. Al estallar, disparan muchos fragmentos de metal que hieren o matan a la(s) persona(s). Las frontales están orientadas en una sola dirección y barren con metralla un espacio de terreno delante de la mina. Las de estaca son accionadas de la misma manera pero esparcen los fragmentos en 360°, en todas direcciones.

    Además de estos dos tipos básicos existe otras variantes igualmente letales. Las saltarinas se elevan alrededor de un metro antes de estallar, causando estragos entre quienes se encuentran cerca. Las «Mariposa», usadas ampliamente por los soviéticos en Afganistán son muy sensitivas y parecen un juguete. Por eso causaron mucho daño entre los niños.

    Desarrollada en la II Guerra Mundial, esta mina es rudimentaria, activada a presión en una caja de madera. Ha sido muy usada en Camboya, uno de los países más afectados por la minas antipersonales. Cuando tienen pocos componentes metálicos, son más difíciles de detectar.

    Mina de estaca. Generalmente son plantadas en grupos o filas, y activadas por un intrincado sistema de cordeles. Son de fragmentación y esparcen metralla en todas direcciones.

    CIVILES EN PELIGRO

    Antes las minas solían colocarse alrededor de bases militares, con carteles que advertían su presencia. Pero ahora se siembran por miles en áreas extensas y no delimitadas. Las minas pueden ser lanzadas por helicópteros o disparadas en obuses de artillería, esparciéndose ampliamente en terrenos que nadie puede determinar a ciencia cierta.
    El clima también puede moverlas. Las lluvias, por ejemplo, pueden arrastrar minas a varios cientos de metros del lugar en que estaban colocadas originalemente.

    Otro de los problemas graves es que las minas quedan sembradas por años o décadas después de terminados los conflictos, hiriendo y matando básicamente a civiles. La ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y otros organismos han intentado que los países se comprometan, por lo menos, a instalar mecanismos autodestructivos en las minas, pero muy pocos lo han hecho. Estos sistemas hacen que la mina estalle en períodos de uno a 120 días después de ser activada.
    Encontrar y desactivar una mina cuesta entre US$ 800 y $ 1,000, además de los peligros que implica para los especialistas, mientras que el precio puede ser US$ 3 ó US$ 5. No hay proporción, pues, entre el costo de el artefacto y el gasto para desactivarlo.
    Naciones Unidas estima que demoraría 1,100 años y costaría US$ 33 mil millones de dólares limpiar los 110 millones de minas sembradas actualmente, si se mantiene el ritmo de limpieza actual. Sin considerar, por cierto, las nuevas minas que son colocadas a un ritmo de dos a cinco millones anualmente.

    Las minas en el Alto Cenepa, durante el ultimo conflicto con Ecuador, mutilaron y mataron a decenas de soldados y oficiales peruanos.

    El Perú se manifestó en la Conferencia de Viena, en octubre de 1995, en favor de la prohibición del uso de las minas antipersonales. Sin embargo, hasta ahora no está entre los países que han suscrito el Convenio de 1980 de las Naciones Unidas, que establece ciertas limitaciones al uso de las minas antioersonales.
    En la última reunión, que culminó el 3 de mayo de este año en Ginebra, se decidió aplicar el Convenio de de 1980 también a los conflictos internos, pues sólo se extendía a los externos. Sin embargo, se avanzó muy poco en otros aspectos, como la necesidad de incluir mecanismos autodestructivos en las minas.
    Hasta ahora sólo 7 países han eliminado completamente el uso de minas antipersonales en sus ejércitos: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Filipinas, Holanda y Suiza.