FMI

Qué es lo que Quiere

En una semana, la Misión Durand, el BCR y el MEF fijarán el guión para los próximos 3 años.

Michel Camdessus, el hombre del FMI. Aceptó el nuevo plazo de abril y se supone que ha dado instrucciones para aceptar algunas modificaciones en la carta de intención a suscribirse. El énfasis en las reformas estructurales y el sistema tributario sin embargo continúa. No se sabe si el ministro Camet responderá a la famosa carta que le dirigiera su amigo Camdessus. Lo que no está claro es si las metas macroeconómicas pactadas en febrero podrán reprogramarse ahora.

LA misión del FMI, que partió sin despedirse a fines de febrero, regresó a Lima en la madrugada del martes 9, en el vuelo 2111 de American Airlines.
Los rostros eran los mismos. Entre los cinco funcionarios se distinguía a la francesa Luisa Sanfoqulin, pero, brillaba por su ausencia el jefe del equipo, Luis Durand-Downing, del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI que retrasó su llegada por 48 horas.
La venida del técnico nicaragüense ha causado gran expectativa. Según una fuente del MEF, donde no se ve con buenos ojos a Durand, éste llegaría cuando su equipo haya "corrido" en Lima las cifras de las principales variables macroeconómicas para definir las metas trimestrales del Acuerdo de Facilidad Ampliada.
Si bien en la mesa de negociaciones, formalmente, se sientan frente a Durand el presidente del BCR Germán Suárez y el ministro de Economía Jorge Camet Dickmann, quienes corren con el trabajo de afinar cifras de las metas de emisión, de variación de reservas y de crédito al sector privado fundamentalmente son los funcionarios de la gerencia de Estudios Económicos que dirige Renzo Rossini.
Luego de cuadrar cifras y de realizar innumerables simulaciones en la computadora, en la segunda parte de la negociación un equipo mixto del BCR y el ministerio de Economía y Finanzas (MEF) pasa a definir el paquete de reformas y medidas estructurales.
En este tramo se suman los especialistas del MEF, se supone que duchos en la negociación. Ellos son José Valderrama (ex gerente de Estudios Económicos del BCR), Iván Rivera , Fritz Dubois, y el amigo de Camet, Roberto Abusada.
Pero, esto es lo formal. El marco de la discusión es la famosa carta del director ejecutivo del FMI, Michel Camdessus, que exige nuevos impuestos, recorte del gasto, acelerar las reformas estructurales y arreglar la deuda con los rusos.

La carta es un verdadero desafío para Camet. Este anunció que respondería a la carta, pero no se tiene noticia que lo haya hecho. Al parecer su margen de maniobra es limitado y tendrá que hilar muy fino para no causar sobresaltos en los acuerdos finales. Ya ha descartado en Buenos Aires la elevación de los tributos, sin embargo para compensar esta tenue "rebeldía", el presidente Fujimori ha señalado que profundizará las reformas, la parte más ardua del programa. La señal definitoria con la que el Perú se apresta a satisfacer el pedido del FMI es la recomposición del Gabinete, del que han salido los ministros no alineados.
La atención se centra en el énfasis o dimensión que tendrán los ajustes fiscales y las reformas estructurales. ¿Cuánto cederá el FMI? Para hablar en términos criollos, ajuste, ajustón, apretón, apretoncito, afinamiento, perfeccionamiento o como se le llame, el FMI desea un superávit primario de alrededor de 2.5% del PBI (3,500 millones de soles). Camet propone un 1% (1,500 millones de soles). Hay pues 2 mil millones que rebajar. Es una pelea dura pero el antecedente de 1995 indica que se puede llegar a una media transaccional.
En principio, lo que el FMI busca con un superávit primario es que el precio del dólar trepe y que con eso se pague intereses de deuda.
Otro asunto vital es el de las privatizaciones que faltan para completar el esquema global. El Perú a 1998 deberá concluir la venta de empresas públicas -más o menos como "el llueva o truene" de Carlos Menem para 1995- por un monto de cerca de US$ 5 mil millones y con compromisos de inversión equivalentes.
Sólo este año el Perú, según la Ley de Presupuesto vigente, debería recibir alrededor de US$ 1,000 millones y hasta la fecha no ha vendido nada significativo. De allí la urgencia de vender Petroperú. Sin Edegel, Centromín y Petroperú no hay manera de hacer caja.
Estos prerrequisitos son fundamentales para establecer un Acuerdo de Facilidad Ampliada o Extended Fund Facility (EFF) que sirva de respaldo al programa de reforma económica de los siguientes tres años.
Según los estatutos del FMI, estos préstamos tienen por objeto ayudar a los países con problemas de pagos externos profundamente arraigados y, por consiguiente, más lentos de resolver.
Todo país miembro del FMI puede obtener un préstamo equivalente al 272% de su cuota (en el caso del Perú, alrededor de US$ 400 millones). El EFF tiene una vigencia de tres años, y el préstamo se devuelve en 10 años con una tasa de interés de alrededor de 6.4%.
Los objetivos de este programa, al igual que el EFF anterior que cubrió el período comprendido entre 1993-95 es restablecer la situación de la balanza en cuenta corriente, de tal manera que todo déficit remanente pueda cubrirse con flujos de capital externo voluntarios y sostenibles como, por ejemplo, inversión directa, préstamos oficiales y préstamos de bancos privados.
Otro objetivo es moderar la tasa de crecimiento de los precios en la economía y el incremento del producto.
La negociación termina con una acuerdo sobre las metas. El común de los observadores cree que las metas son sólo los indicadores macroeconómicos. Pero en realidad el FMI tiene todo un paquete de instrumentos que trimestralmente supervisan el ritmo y el rumbo económico del país. Así se fijan topes trimestrales al crédito del BCR, al crédito al sector público, a la variación de reservas y a los préstamos del exterior. Que el 20 de abril, fecha en que según Camet se publicará la carta en su redacción final, Dios nos encuentre confesados. (R.H.).


CARETAS 1409