Por AUGUSTO ELMORE

JUSTO antes de la Semana Santa, el general Antonio Ketín Vidal se lavó las manos públicamente cuando fue requerido acerca del mantenimiento del orden en el centro de la capital del Perú. Aduciendo que el control de los ambulantes es un problema socioeconómico que no le corresponde a la Policía Nacional -pese a que estos previamente habían atacado con fierros y palos a los comerciantes legalmente constituidos-, el general sorprendió y defraudó a todos aquellos que hasta entonces lo habían aplaudido. El primer guardián del orden permitió -y con su actitud autorizó- a los ambulantes a tomar las calles de Lima, contraviniendo ordenanzas y disposiciones expresas expedidas por la municipalidad provincial. Con criterios como ese -que hacen imposible el control del comercio ilegal, el robo y la prostitución callejeros, la limpieza y la salubridad públicas, esto es, el mantenimiento del orden, señor General, podemos asegurar que el turismo se abstendrá de venir a Lima, y que el pomposo Año de los 600 mil turistas está más perdido que perro en cancha de bochas. O que Adán en el Día de la Madre.

  • En este país el único que no puede argüir eso de que un problema de orden público tiene carácter socioeconómico, es usted, señor General. que tiene el deber de hacerlo cumplir -el orden público, digo-. Deje esa consideración de socioeconómico para los sociólogos y los universitarios. Usted garantice que los reglamentos, las disposiciones de la autoridad municipal, y los mandatos judiciales se cumplan. Así todo irá mejor. Deje que sean otros los que solucionen los problemas socieconómicos. El ministerio de la Presidencia, o el Poder Ejecutivo, por ejemplo.

  • Se pretende hacer un referéndum sobre la privatización de Petroperú: los que voten por el NO deberían comprometerse a sufragar las pérdidas de esta empresa la próxima vez que se produzcan.

  • En todo caso también debería hacerse un referéndum sobre la pena de muerte. Verán que muchos de los que ahora defienden el referéndum sobre la privatización de Petroperú, se negarán a que se lleve a cabo. ¡Nada con los referéndum!, dirán.

  • Los que están por el statu-quo -esto es, porque Petroperú siga como ahora- eligen la mediocridad y la medianía como sistema empresarial. No me cabe duda de que si se realiza el referéndum tienen todas las posibilidades de ganar (porque la demagogia y el patrioterismo tienen labia suficiente), pero -como sería en el caso de un referéndum sobre la pena de muerte- eso no quiere decir que tengan la razón ni que esa constituya la mejor opción.

  • Una buena opción, a mi juicio, sería que se privatice Petroperú reservando para el Estado una participación activa. Falta nomás saber si hay empresa internacional que acepte compartir su propiedad y manejo con un Estado ineficiente. Lo dudo.

  • ¡Vergüenza!: la de los trabajadores de Cambio 90-Nueva Mayoría que no sólo no respaldan al alcalde Andrade sino que se parcializan con los trabajadores ¡que se declararon en huelga para no ser evaluados!

  • Pocas veces he visto hipocresía más grande que la del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de los Estados Unidos, que se ha lanzado a perseguir a las empresas y los patrones que contratan a hispanos en ese país, aduciendo que lo hacen por la sola razón del bajo salario que les pagan, muchas veces menor que el que recibe cualquier norteamericano. Esa hipócrita actitud está dirigida en verdad exclusivamente contra la creciente inmigración hispánica a ese país, porque resulta que son los ciudadanos de ese origen los que son detenidos, esposados y maltratados por los agentes del INS, no así los norteamericanos que abusan de ellos. El portavoz de ese organismo gubernamental declaró recientemente que la acción de detener a 231 trabajadores hispanos, "no es contra los trabajadores". No, pero van presos, engrilletados y golpeados.

  • En los principales barrios residenciales de Lima, como San Isidro y Miraflores, han empezado a colocarse horribles postes de luz, de cemento, en reemplazo de los antiguos, esos estilizados postes de fierro que no se notaban mucho (o al menos no llamaban ya la atención a quienes nos habíamos acostumbrado a verlos). Los colocan por doquier, no importa qué lugar invadan (como la berma central de la Av. Santo Toribio, en San Isidro), afeando enormemente el medio urbano. Yo me pregunto si la compañía chilena propietaria de Luz del Sur hará igual tarea destructora de la estética de la ciudad en los barrios residenciales de Santiago, como Providencia, Las Condes y La Dehesa. Pudiera ser, pero tengo la sospecha de que no.


    CARETAS 1409