Centauros al Diván

Eqqus de Peter Shaffer se estrena a fin de mes en el Británico.

Paul Vega en el papel de Alan Strang, el joven que cega a 6 caballos pero termina mimetizándose con ellos.

LA historia partió de un hecho real que escuchó el dramaturgo inglés Peter Shaffer a principios de la década de los 70. Un adolescente cegó con un punzón de hierro a cinco caballos en una caballeriza de Winchester en misteriosas circunstancias que pronto fueron cubiertas por el miedo, el olvido y la leyenda. A partir de ahí, el escritor roza mitos griegos, se contagia de algunas explicaciones cercanas al psicoanálisis, y escribe Eqqus, obra intensa, pródiga en significados que permiten al lector internarse en universos laberínticos a través de varias lecturas paralelas.
La obra antes de ser publicada, fue estrenada en el teatro bajo la dirección de John Dexter quien introdujo imprescindibles acotaciones al montaje que fueron inmediatamente reconocidas por el autor como parte de su propio texto. "La obra se terminó de escribir con el montaje", sentenció Shaffer en esa oportunidad. Desde entonces, Eqqus ha sido estrenada en casi todas las capitales del mundo y el cine se encargó de extenderle un pasaporte universal. En las tablas de Londres la protagonizó Anthony Hopkins y en Nueva York Anthony Perkins mientras que la versión al celuloide corrió a cargo de Richard Burton.

El elenco posa luego de un ensayo con el director Roberto Angeles.

No es la primera vez que una obra de Shaffer tiene su correlato cinematográfico. "Amadeus", "La real cacería del Sol" (recreación de la Conquista del Imperio Incaico) y "Ejercicio para cinco dedos" han tentado a directores de variado pelaje y con disímil fortuna.
En el caso de Eqqus, la anécdota de origen (un psiquiatra que salva de la cárcel a un muchacho condenado por su apasionada identificación con un caballo) queda en segundo plano tan pronto el asunto se convierte en una confrontación personal. ¿Tengo derecho a volverlo a una realidad mediocre y liberarlo de su mundo apasionado? se pregunta el galeno mientras siente que su propio mundo se desmorona, que sus sueños de adolescente han cedido el paso a una vida grisácea de confort material y bienestar profesional. ¿Dónde está el equilibrio, qué es la "normalidad", cuál es la realidad?, son interrogantes que se va planteando el especialista al contacto con el paciente sin vislumbrar ninguna salida.

El psiquiatra y el paciente en Eqqus.

"La obra es un alegato contra la mediocridad", resume Roberto Angeles, director de la puesta con la que el Consejo Británico celebra su quincuagésimo aniversario de presencia en el Perú.
"Shaffer es un escritor pasional que en todas sus obras pone sobre el tapete la confrontación entre el genio y el personaje anodino. La presencia teatral de las pasiones le permite al autor potenciar ciertos aspectos relegados en el comportamiento del hombre `normal' explorando varios campos polémicos", dice Angeles. La religión, la represión, las obsesiones, las fobias y contrafobias se suceden en este drama psicológico sin dar pausa ni tregua al espectador.
El estreno previsto para el próximo 25 de abril, cuenta con la actuación protagónica de Hernán Romero (como el psiquiatra) y Paul Vega (como el joven Eqqus). Los acompañan Elvira de la Puente, Ricardo Fernández (como los padres), Ethel Mendoza (la jueza) y cinco alumnos del taller de actuación que dirige Roberto Angeles.
Los centauros, esos monstruos fabulosos que habitaron Tesalia, que fueron cazadores de toros según unas versiones, descendientes de Apolo y una Oceánida según otras o herederos de Ixión y Nefala para Píndaro, representan el vigor salvaje y la sensualidad sin necesidad de intermediarios. Uno de ellos, Eqqus, nos habla desde las profundidades de nosotros mismos.


RAMOS EN MOLL.- Galería Moll
celebra su vigésimo
sétimo aniversario con
una exposición de óleos
de José Carlos Ramos, artista
que ha conquistado un sitio en el
imperturbable mercado internacional.
Cuando Joao Baena Soares ejerció la
secretaría general de la OEA, calificó
la obra de Ramos como "representante de la poética
latinoamericana". Hasta el 11 de mayo.


TEATRO

LETRAS

EXPOSICIONES


ICPNA JAZZ.-Cambian de escenario pero el espíritu permanece. Y esta vez con preeminencia de mujeres. Félix Vílchez anuncia el VI Festival Internacional de Jazz a partir del próximo lunes en el ICPNA de Miraflores. Cinco días con otros tantos músicos e intérpretes de lo más granado del ambiente. Aquí la programación. Lunes 15: los Rimac Stompers Dixieland Jazz Band y Elsa María Elejalde. Martes 16: Gabriela Ezeta y Abel Páez de Cuba. Miércoles 17: César Peredo y Pilar La Hoz. Jueves 18: Latin jazz con el Trío de Ania Paz, y viernes 19: Mestizo y Nancy Calisto. 7 p.m.


Films y Fotos

Retrospectiva de Win Wenders en la Filmoteca de Lima.

Rostro serio y lacónico de un cineasta extrañamente popular. Wenders, junto a Fassbinder y Herzog son animadores del nuevo cine alemán.

UNA retrospectiva para el más retrospectivo de los cineastas. Wim Wenders, desde su debut en el nuevo cine alemán, la resaca de la nueva ola sesentista europea; sorprendió a la afición por sus ansias de remontarse al pasado reciente y recibir la influencia de los viejos maestros de la modernidad fílmica. En Estados Unidos, donde juró llegar tan pronto su boom alemán le diera notoriedad internacional, se codeó y conversó con ídolos como Nicholas Ray y Samuel Fuller, intercambió impresiones con mitos de su generación como Dennis Hopper, el amigo americano de su entrañable filme homónimo. Al veterano Sam lo utilizó de actor fetiche en varias de sus películas; a Ray lo vampirizó y le planteó una propuesta radical, francamente irrespetuosa: filmar su agonía cancerosa. El maestro le correspondió y Wenders tuvo el filme más mórbido de todos, "Relámpago sobre el agua".

Escena de "El cielo sobre Berlín" (o Las alas del Deseo).

Al iniciar su periplo americano había fundado una productora que resumía sus pretensiones de hacer historia en el oficio: La Road Movies productions, en alusión a esos filmes de carretera que a partir del 68, con "Easy rider" a la cabeza, inundaron Hollywood como una actualización del lejano oeste, con chicos y chicas desmelenados que fugaban de las urbes y del sueño yanqui pero no despegaban los pies del asfalto. Homenaje a la rebeldía sin causa, a la velocidad y al western como el género original; a lo que Wenders agregaba un tufo existencial que le venía de la ilustración alemana y de los cielos grises de su tierra natal. Bajo el sello de la "road movie", el cineasta haría sus mejores opus: "El amigo americano", "Paris, Texas", "El estado de las cosas" y "El cielo sobre Berlín" (o "Las alas del deseo") que fue su último vuelo firme. Una vez que se empezó a repetir ("Tan cerca, tan lejos"), a remontar en el tiempo, la geografía y la abstracción ("Hasta el fin del mundo") sus fans europeos le dieron la espalda.
Antes de perder su buena estrella, las ansias de influencia del buen Wim, ese afán vampírico y retrospectivo de su filmografía, lo llevó a la otra cara del planeta y del cine. Estuvo en Japón para arrancar, al pie de la tumba del gran Yazujiro Ozu, un homenaje conmovido al cineasta de la austeridad trémula, de la ardua simpleza, de la disciplina y el rigor que jamás podrían copiar los amanerados, poseros y "self-concious" artistas contemporáneos. Esos adjetivos, tan desagradables para un cineasta ambicioso y cultivado como él, no tardarían en llegar. La mejor respuesta de Wenders contra ellos es esta retrospectiva de un par de docenas de títulos, varios inéditos en el Perú, para provecho de nuestro público hambriento de cine culto. (F. Vivas).


El Otro Apartheid

Obra de sudafricano Athol Fugard en la PUC.

JONATHANMartin es un viejo conocido de las tablas limeñas. La primera vez que vino al Perú en 1987 ofreció una impecable puesta de "Mujeres de Primera". Dos años después dirigió a Edgar Saba en "Macbeth" y en el 90 hizo "Días Felices" con Mary Ann Vargas. Ninguno de los montajes pasó desapercibido a la hora de los balances.
Interesado en la dramaturgia contemporánea y en los temas que sacan ronchas ("No me gusta ir por el mundo haciendo obras como turista"), Martin eligió esta vez una obra del sudafricano Athol Fugard, autor que enfila sus poderosas baterías contra la inhumanidad, la intolerancia y la violencia que provoca el sistema del apartheid. "Playland", fue escrita en 1992, inmediatamente después de la liberación del buen Nelson Mandela y de los años difíciles que la precedieron y ha sido adaptada a nuestro medio por Mary Ann Vargas.

B. Odar y C. Danós en Playland.

En la versión local la obra transcurre también el último día de 1989 en un parque de diversiones de las afueras de Lima. Allí se encuentran un guachimán (Bruno Odar) y un soldado que regresa de la zona de emergencia (Carlos Danós). La dicotomía salta a la vista: un criollo y un andino, uno hablantín el otro reservado, el confianzudo y el receloso. Las caretas protectoras caen durante el encuentro y los hombres descubren una costra de sufrimiento que exorcizan en desgarradoras confesiones y polémicas alucinantes que sólo pretenden abrir un espacio común para la paz y la reconciliación. Imposible mayor actualidad.
La obra va en el Centro Cultural de la Católica a las 8 p.m.


CARETAS 1409