La Carga de los 100 Días

El desalojo de los ambulantes del Centro Histórico dejó de ser un operativo normal para convertirse en campaña cívica en favor de Lima y de la autoridad edil.

Lo que ha ocurrido en Lima en estos 100 días de la gestión de Alberto Andrade sobrepasa el ámbito edil para convertirse en una lección política. Por inexplicables e innecesarias razones, el gobierno central retacea el apoyo y esquiva el hombro. Andrade no se amilana y en lugar de la queja, avanza en sus planes, se gana a la opinión pública y logra, finalmente, demostrar que no existe gobierno razonable que se ensañe con una ciudad capital, aún cuando menudeen los celos políticos. Las encuestas de opinión, los medios de comunicación y el ciudadano común y corriente han sido invalorables aliados de esta empresa que atañe a todos. Esa es la ventaja de la democracia.

Los días violentos de Lampa llevan ya dos semanas. Ambulantes y hampones se encadenan y la Policía renuente al principio brindó luegåo apoyo decisivo. Resultado: otro rostro de la vieja ciudad.

Alberto Andrade logró, con dosis de paciencia y vehemencia, que coordinaran las autoridades municipales y policiales.

LA administración del alcalde Alberto Andrade ha cumplido los primeros 100 días de gestión y, pese a tropezones y zancadillas, llega a la fecha anotándose un poroto importante.
Ha logrado convencer a todos que la autoridad municipal se hace respetar e, incluso, que en la lucha contra el comercio ambulatorio el gobierno y la Policía deben colaborar. "No es por Andrade, es por Lima", ha dicho sin sobrestimar su labor pero tampoco achicándose.
Lampa y calles adyacentes se han convertido así en una barricada en la que frente al caos se levanta el principio de autoridad. Más allá de alharacas políticas, de celos o de retaceos, Lima encuentra que tiene un Alcalde a la de a verdad
. La inicial apatía policial en el lío de Lampa cedió paso esta semana a un impresionante operativo en el que intervinieron la totalidad de los efectivos de la Comisaría de Cotabambas, un pelotón de caballería, otro de la policía canina y 120 policías municipales, además de dos rochabuses y tres camiones.

La rebeldía de los ambulantes continuó en esta semana, pero amortiguada.

A las 2 a.m. del 8, en la última cuadra de Lampa que una semana antes había sido retomada por ferreteros y cachineros, se concentró la fuerza policial. No hubo mayor resistencia y bastaron algunos chorros de agua para despejar la calle. Varios quioscos fueron retirados por los policías municipales y el operativo continuó.
Horas antes, una llamada telefónica del jefe de la VII Región, general Héctor González Salinas, al director municipal de Vigilancia y Control de la Municipalidad de Lima, José Francisco La Madrid, avisaba de la inminencia del operativo.
"¿No es un poco prematuro?", preguntó La Madrid.
"No. Tenemos el factor sorpresa a nuestro favor", respondió el general. "Sólo falta la presencia de ustedes", agregó.
La Madrid se comunicó con el Municipio de Miraflores para pedir refuerzos. Le enviaron 60 efectivos, con lo que duplicó el número de policías municipales.
La violencia se desencadenó cuando los efectivos policiales y ediles llegaron al cruce de Lampa y Colmena, zona dominada por los cachineros. Estos tenían cajas llenas de piedras, las mismas que habían obtenido a lo largo de los días anteriores de las misteriosas zanjas que aparecieron en algunos tramos de las pistas.
"Ni Edelnor ni Telefónica han sido los autores de estas excavaciones. Pero una cosa es cierta: se puso piedras donde no las había a disposición de gente violenta", dijo un funcionario municipal que participó en el desalojo.
A las 3 a.m. cayó sobre la Policía una lluvia de botellas y piedras. Hubo que actuar con energía cuando a esto se sumaron detonaciones de bala. Se ordenó entonces el uso de bombas lacrimógenas y un cerco inmediato de la zona. 69 personas quedaron detenidas en Seguridad del Estado.
Los camiones tuvieron que hacer tres viajes para limpiar la calle de casi 60 quioscos. Se encontró una pistola, cuatro armas de fogueo y varas de madera que tenían clavos afilados en las puntas, una suerte de verduguillos que comúnmente utiliza la gente del hampa.
Cuando salió el Sol, las calles estaban despejadas y custodiadas por grupos policiales y municipales al mando de un mayor por acera.
"Nosotros tuvimos una reunión con los dirigentes de 35 bases de la zona de Lampa y Colmena el sábado para establecer los puntos de un petitorio que queríamos negociar con el alcalde Andrade pero nos atacaron sin previo aviso", dijo el lunes Corina Larios, secretaria nacional de la Confederación Nacional de Trabajadores Ambulantes del Perú.
"No entiendo por qué tanta violencia. Los vendedores de la llamada Cachina venden artículos de segunda mano. Respecto al dueño de la pistola, se trata de Jesús Rodríguez Benites, pero ignoro si figura en nuestro padrón de vendedores ambulantes", señala la dirigente que anunció una marcha de no menos de 5,000 comerciantes informales de todos los distritos de Lima para el martes 9.

Ministro Juan Briones recibe indicaciones del Presidente. Solitario Ketín Vidal a un costado. ¿Allí empezaron las coordinaciones? Derecha, así quedó Lampa la madrugada del lunes: se ganó un espacio civilizado.

Pero desde el día anterior, toda la zona de Lampa y calles adyacentes han permanecido despejadas.
"Actualmente contamos con 250 policías municipales que patrullan las calles en tres turnos de ocho horas. Estos están acompañados de contingentes de la Policía Nacional", explica el director La Madrid.
Pero, ¿hasta cuándo se podrá contar con el apoyo policial?
El martes 9, las calles de acceso a la Plaza de Armas amanecieron cerradas al tránsito peatonal. No sólo estaba el preocupante anuncio de la dirigente Corina Larios de encabezar una manifestación de protesta de 5,000 ambulantes sino lo que esta marcha podía desencadenar.
La semana anterior, luego de que el alcalde Andrade declarara ilegal la paralización laboral convocada por el Sindicato de Trabajadores Municipales, Sitramun, los trabajadores municipales decidieron emprenderla contra cualquier autoridad edil que se les pusiera enfrente.
Han menudeado lluvias de huevos y baños de pintura amarilla. Uno de los últimos agredidos fue el director municipal de Educación y Cultura, Arturo Valera, a quien una turba atacó en su oficina del Teatro Municipal.
El problema se inició cuando el alcalde tomó la decisión de evaluar a la totalidad de empleados municipales, asunto que se frustró hace tres semanas. El proceso evaluativo continuó pese a esto y así 100 personas recibieron sus respectivas cartas de despido por ser consideradas excedentes.
Sobre los 2,700 empleados municipales que quedan pende el despido masivo si no se presentan a trabajar. "Me piden diálogo pero no habrá conversación alguna mientras la huelga continúe. Aquí no reza eso de si no hay solución la huelga continúa", ha dicho.
"Se les ha pagado lo correspondiente a enero, febrero y marzo. Pero ahora no hay nada en caja por la huelga. Entonces, si no trabajan en abril no tendrán que molestarse en pasar por caja porque no habrá plata", sentenció.
Para nadie era un secreto que a la marcha de los ambulantes se iba a sumar el Sitramun. Por eso es que la Policía, que había recibido refuerzos del Callao, mantuvo cerrada la Plaza de Armas hasta pasadas las 2 p.m. del martes.
La marcha de los ambulantes, de otro lado, no logró los objetivos que perseguía. En la Plaza San Martín, a las 10 a.m. del martes, hora convocada para el inicio de la marcha, no había nadie. Ni siquiera llegó el Sitramun o piquetes del sindicato de Construcción Civil como se había anunciado.
La dirigente Corina Larios acusa que ha habido un complot de parte de la Municipalidad de Lima "porque hay organizaciones que están amarradas con el alcalde y el hecho de que existan 69 detenidos ha provocado temor". A eso del mediodía los comerciantes convocados no llegaban a 200.
La aparente unidad que tenían los ambulantes se ha quebrado.
Muchas agrupaciones han roto palitos con los cachineros a quienes se quiso hacer pasar como vendedores de artículos de segunda mano. Antonio Torres, subcoordinador de la Comisión Nacional de Trabajadores Autónomos, reconoció que no se podía poner a todos en un mismo costal. Es contraproducente igualar a los ferreteros de Lampa con los vendedores de rompecabezas de Emancipación.
Benito Choque, dirigente de los vendedores del Parque Universitario, no quiso participar en la marcha del martes porque prevé que el asunto está tomando un cariz político que no viene a cuento. "Esto es un asunto social. Nada más", dijo. La propia dirigente Corina Larios coincide en este punto.
Sin embargo, le entregó un memorial a la presidenta del Congreso Martha Chávez a través de Luz Salgado para que se les reconozca como trabajadores autónomos.
"Queremos dejar las calles pero cuando nos den trabajo. Nosotros también podemos pagar impuestos. Además le hemos enviado otro memorial al Presidente de la República para que interceda por nosotros".
La opinión de Atilio Peceros, coordinador de un grupo ahora aislado de los ferreteros de Lampa y que desea instalarse en el Campo Ferial Las Malvinas, es reveladora.
"En este lugar estamos vendedores de las cuadras 9, 10 y 11 de Lampa, y algunos de Lino Cornejo y Hualgayoc. Nuestros dirigentes -en cada cuadra hay uno- nos dejaron a nuestra suerte y ellos se han comprado puestos en Unicentro. Nosotros no tenemos dinero y vivimos de lo poco que podemos vender. Necesitamos ayuda", dice.
El municipio los ha empadronado y les brindará las garantías del caso, incluyendo vigilancia. Peceros cree que en su misma situación están unos 400 vendedores. En el lugar hay sitio para 1,000.
"Cuando vi que nos dejaban traté de reorganizar a los que quedábamos dispersos pero vino uno de los dirigentes y me amenazó. Eso me decidió a venir a Las Malvinas", cuenta.
Es obvio que para controlar todo este nuevo régimen al que ingresarán informales de diversos rubros y montos de mercadería habrá necesidad de contar con resguardo policial. La VII Región tiene 35,000 hombres que desempeñan diversas funciones.
"Vamos a incrementar el número de policías municipales hasta llegar a 1,000 elementos. Y si la Policía no puede darse abasto para controlar el orden público insistiremos en la creación del Serenazgo para El Cercado", dice el alcalde Andrade.
Inicialmente la Dirección Municipal de Vigilancia y Control ha comprado equipo y uniformes para 600 policías ediles y piensa implementar un Centro de Instrucción en el que luego de 45 días los flamantes efectivos podrán realizar su labor con eficacia.
El alcalde Andrade ha respondido a los requerimientos de los ferreteros que quieren que el Concejo los avale para instalarse en Unicentro que está impedido por la ley. "Estos comerciantes han tenido años para ubicarse en los locales que creyeran convenientes. Igual ocurrirá con los informales de otras zonas. Nadie me va a decir que, por ejemplo, los vendedores de Mesa Redonda son unos pobres ambulantes. El proceso de reordenamiento se irá cumpliendo poco a poco", ha indicado.
Andrade ha convocado a un cuarto Cabildo Abierto que se realizará este jueves en el anfiteatro del Centro Cívico al que han comprometido su asistencia representantes del Patronato de Lima, comerciantes formales del Centro, grupos parroquiales y comités vecinales de barrios como Monserrate, Rufino Torrico, Conde de Superunda, Cailloma, Lampa y Parque Universitario, entre otros.


CARETAS 1409