Caballitos de Batalla

Mecha prendida en el norte, pero COPRI mantiene posición.

Apresuradas consultas del premier Dante Córdova y preparativos para hacer frente a la protesta sindical y popular de Talara y la movilización de la Región Grau. Del diálogo de Alberto Pandolfi, presidente del CEPRI de Petroperú, y dirigente sindical Miguel Freitas, salió poco. A Talara ha llegado tropa del Ejército.

LA PRIVATIZACION DE PETROPERU

Escribe JEREMIAS GAMBOA
Fotos JAVIER ZAPATA

PREOCUPACION reflejó Alberto Pandolfi, presidente de Petroperú y del Cepri, después de sostener una extensa conversación con dirigentes sindicales de la federación de trabajadores petroleros, la tarde del lunes 29. Había propuesto prorrogar hasta el siguiente lunes 5 de febrero el plazo con el que contaban los 1,540 trabajadores para acogerse al sistema de "renuncias voluntarias con incentivos" que programó la empresa y concluía el viernes 26. A cambio, la federación debía levantar la huelga nacional indefinida que programa para este jueves primero. Miguel Freitas, secretario general de Fenpetrol, Federación Nacional de Trabajadores Petroleros y Afines del Perú, no dio una respuesta concreta.


Perla conflictiva de la privatización, la refinería de Talara.

Después de la reunión, llamó a Talara por teléfono al borde de las seis de la tarde. Cerca se hallaba Juan Castillo, subsecretario del Sindicato de Trabajadores de esa ciudad, quien había viajado a Lima especialmente para la audiencia. En el sindicato talareño, los líderes: Manuel Mendoza, secretario de Defensa de Fenpetrol; Vicente Aguilar, secretario general del Sindicato de Petroleros de Talara y el asesor legal, José Bolo, recibieron, entre otros trabajadores, el resultado de la entrevista con Pandolfi. La oferta les resultó tibia. A Freitas, en Lima, le quedaban pocas dudas sobre la inminencia de la huelga. En la ciudad del norte se realizó una asamblea extraordinaria que duró hasta las nueve y media de la noche. El acuerdo no dejó dudas. Los obreros no reculaban. Se declaraban en pie de guerra. La huelga nacional indefinida de Petroperú se iniciaba el jueves.


Veterano talareño delante del local sindical. Derecha, dirigentes Miguel Freitas y Juan Castillo. La están viendo negras.

TENSION NORTEÑA

De aquella decisión dependía la situación de los trabajadores de las demás ciudades petroleras del país. Y es que de los 1,540 "invitados" al retiro en Petroperú, 1,114 eran de Talara. La ciudad inició una ola de protestas por esta situación el 16 de enero. Un día después de la invitación al retiro. Ahora, parece, nada detendrá la nave. La huelga se inicia, ineluctablemente, este jueves primero de febrero.
Los obreros implicados pertenecen, básicamente, a siete unidades anexas al sistema de producción propiamente dicho. Estas son conocidas como "unidades de apoyo": electricidad, mantenimiento, logística, transporte, etc. Lo que se ha hecho es "limpiarlas", considerando como excedente al personal que labora en ellas, para luego entregarlas a empresas particulares que trabajen para Petroperú con su propia gente y con otros niveles de producción. Sólo 79 aceptaron irse con los incentivos hasta el viernes 26. Recibieron por ello de 20,000 a 30,000 soles, fuera de sus beneficios sociales. Los otros sólo recibirán lo último, pero igual quedarán en la calle.
Los trabajadores aluden, asímismo, que no se les ha explicado técnica y económicamente la justificación de la reducción de personal, pese a que se les ha prometido aquello desde el año pasado. Además manifiestan que existen malos antecedentes de empresas particulares que trabajan con Petroperú en el área de apoyo. Específicamente, el caso de PSI, que cobraba 65 dólares por mantenimiento de una tubería, cuando Olimpic lo hacía por 29.50. Pese a los antecedentes, se continúa trabajando con la primera.

DEFENSA AIRADA

En Talara son muchas las preocupaciones de la población en torno a los capitales privados, que han ingresado a la zona vía contratos con Perupetro, y sus consecuencias. No es para menos, la actividad de la región gira en torno a la industria del petróleo. La producción del lote X, que se va a privatizar en julio, alcanza una respetable producción de 23,000 barriles por día. La refinería abastece de combustible a todo el norte del país. Tal es la importancia de la zona en la configuración de la actividad petrolera peruana, que no sólo se ha iniciado la lucha a nivel sindical, sino que coadyuva la sociedad civil en su conjunto. La total adhesión del alcalde talareño Rodolfo Sánchez, quien además organizó el paro de 24 horas de esa ciudad el pasado jueves 25 y las continuas declaraciones de José Aguilar Santisteban, alcalde de Piura, contrarias a la privatización. Además, la organización de un paro regional civil por parte de todos los alcaldes de la región Grau, recién elegidos, por lo cual gozan de amplia representatividad, así lo demuestran.
CARETAS, durante su visita a la ciudad, constató la animadversión de la colectividad ante los contratistas particulares. Los sindicalistas sostienen que de enero de 1993 (cuando en la región Noroeste operaban, además de Petroperú, las privadas Oxy-Bridas, Cavelcas y Vegsa) a setiembre de 1995, sumados a las operaciones de explotación Provisa, Río Bravo, GMP, Sapet y Unipetro, la producción decreció 104,908 barriles mensuales. Es decir, de una tasa de 780,688 a 675,780 barriles mensuales. Esto justificaría la inoperancia de las particulares. Más vale Petroperú solo que mal acompañado, sería la conclusión.
Sin embargo, las cifras de Perupetro no refrendan ese grueso razonamiento. Petroperú desciende en producción, de enero a setiembre de 1995, de 411,488 a 387,162 barriles mensuales en el lote X y de 50,518 a 45,262 en el lote VI. Si bien es cierto que particulares como Provisa en el lote III y Río Bravo en el IV descienden de 8,045 a 6,326 y de 19,072 a 14,225, respectivamente; otras como Cavelcas, que levantó de 16,114 a 28,474, tienen un repunte de producción considerable.
Lo que se achaca a las empresas contratistas es la reducción de personal. Cavelcas pasó de tener 122 trabajadores, con los que inició operaciones, a 64; Petrotech, de 698 a 503; y Vesisa, de 280 a 84. Estos datos, sin embargo, no consideran jubilados.
La inversión de las contratistas, según otros datos de Perupetro, no ha coincidido con la mínima estipulada en los contratos, antes bien, es menor. Sapet, con capitales chinos, se comprometió a perforar 20 pozos en 1994 y 25 en 1995. Hasta ahora sólo ha perforado cinco. A ello se agrega que la mano de obra es china casi en su totalidad y que importa de Asia los inmuebles y hasta la comida. Paga a sus obreros, sostiene la mayoría, la cuarta parte de lo que en Petroperú. Es decir, sueldo mínimo.
La reciente experiencia en el conflicto del Cenepa es otra de las razones a las que se aferra Talara para luchar en contra de la privatización. Petroperú colaboró con 25 millones con las Fuerzas Armadas peruanas. Sus jornadas laborales bordeaban las 12 horas y se cumplían a oscuras. Todos dudan de una actitud similar por parte de las empresas privadas. "Para que se pongan al servicio del Estado desde el punto de vista legal -indica Freitas- éste debería declarar el estado de guerra. Ello no ocurrió el conflicto pasado".

SIN SALIDA

Ante la inminencia de la huelga, un contingente de soldados, al cierre de esta edición, acampaba en Talara cerca al lote VII, propiedad de Sapet. Se ha cercado la refinería. Miguel Freitas sostiene que Pandolfi le indicó que su liderazgo podría ser considerado como subversión por las autoridades militares y que sobre él y sus acompañantes, entre ellos Castillo, recaería toda la responsabilidad de lo que pase en la ciudad norteña. Pese a ello, existen algunas salidas pacíficas. Este jueves primero llega a Lima una delegación de alcaldes de la región Grau para reunirse con la mesa directiva del Congreso que preside Martha Chávez. Además, se estudia la posibilidad de reunir las firmas del 10% del electorado hábil, para solicitar un referéndum en torno a la privatización. Por ahora, el diálogo está casi agotado. El Cepri no cejará y los obreros tampoco.


CARETAS 1399