Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

¿Dónde Está el General López Trigoso?

EL general Vladimiro López Trigoso, jefe de la 5ª División de Infantería de Selva (DIS) durante el conflicto con Ecuador, ha desaparecido. Nadie lo menciona. No se conoce su paradero.
Según la versión oficial, las FF.AA. obtuvieron un resonante triunfo en el Alto Cenepa el año pasado. El que comandó las operaciones en el frente de batalla, desde el inicio hasta el final, fue el general López Trigoso. A él debería corresponderle el principal mérito en la victoria. O por lo menos una parte del éxito.
Sin embargo, para todo efecto práctico, el general López Trigoso ha desaparecido. No estuvo entre los 356 oficiales y soldados, héroes del Cenepa, condecorados el 9 de diciembre en el Pentagonito. Es más, ni siquiera se le vio en la ceremonia.
Tampoco el Ejército ha informado si López Trigoso ha sido ascendido ni cuál es su cargo este año. En el interesante libro que sobre el conflicto ha publicado el coronel EP Eduardo Fournier (Tiwinza con Z. Toda la verdad.), aparecen numerosas entrevistas efectuadas a los que participaron en las batallas, pero no al general López Trigoso.
Lo menos que puede decirse es que hay una incongruencia entre la versión oficial y la situación del que fuera jefe del teatro de operaciones en el Alto Cenepa.
Se pueden tejer varias hipótesis sobre lo que ocurrió con él, pero lo más probable es que se convirtió en el chivo expiatorio de los errores que se cometieron antes y durante el conflicto. En la carta de López Trigoso que publicó CARETAS (6.4.95) hay algunas observaciones que describen las condiciones en que se tuvo que combatir: "sin base de fuegos de morteros, sin artillería, sin apoyo aéreo, sin inteligencia, nos enfrentamos a una fuerza moderna, que contaba con todo a su favor".
Y luego agrega "en esas condiciones recuperamos Cueva de los Tayos, Base Sur, llegamos a Tiwinza pero ya desgastados por una terrible y larga línea de abastecimientos pero no pudimos mantenerla."
Desde las alturas del poder político y militar, sin embargo, se ha pretendido obviar cualquier discusión seria sobre el conflicto y sus consecuencias. Todo aquel que pone en cuestión la verdad oficial es acusado de traidor a la patria.
El gobierno está interesado en mantener fuera del debate esos temas espinosos, por razones obvias. Pero también existe una concepción militar, según la cual es necesario manipular a la opinión pública haciéndole creer que existieron victorias donde no las hubo. La idea es que debe lograrse la unanimidad en el país, porque de lo contrario se debilita el llamado frente interno.
La teoría es vieja. Y falsa. Terminada la Primera Guerra mundial, el Estado Mayor alemán le echó la culpa de su derrota a la "puñalada por la espalda" de los comunistas y socialistas. En la Segunda Guerra, Adolfo Hitler logró la ansiada unanimidad, manipulando a grandes masas y exterminando a los disidentes. El resultado fue la destrucción de Alemania.
Es cierto que en una guerra interna que es básicamente una guerra política, como la que ha vivido el país en los últimos 15 años, se libra una batalla propagandística muy importante para ganar el apoyo de la población. En el caso de un conflicto externo, la situación no es igual. Existe, normalmente, una unidad esencial en el país, como la que hay en el Perú respecto a la situación con Ecuador.
Nadie discute la justeza de la posición peruana sobre la vigencia del Protocolo o la intangibilidad de las fronteras. Pero si es debatible la conducción de las operaciones militares o diplomáticas durante un enfrentamiento.
En la historia reciente, son los países democráticos, donde los asuntos militares se han ventilado libre y públicamente, los que han demostrado su superioridad en los hechos. Ya sean EE.UU. e Inglaterra en la Segunda Guerra mundial o Israel en el Medio Oriente.
A un año del conflicto más sangriento que ha tenido el Perú en el último medio siglo, debería discutirse con objetividad lo ocurrido, para aprender de los errores cometidos. Lo peor que podría suceder es que se persista en ocultar la verdad bajo el manto de un falso triunfalismo.
Para ello hay que permitir, entre otras cosas, que el general Vladimiro López Trigoso, protagonista destacado de esos acontecimientos, pueda presentar también su versión.


CARETAS 1397