El Honorable Colegial

Ketín Vidal, un esforzado estudian te provinciano que se convierte en el jefe más popular que ha tenido la P. N.


Ketín Vidal: "Es preferible no hacer anuncios emotivos y efectistas, es mejor estudiar los problemas".


La violencia urbana será uno de los principales problemas que tendrá que resolver el nuevo director.

Con el terrorismo reducido a su mínima expresión, el problem a de la criminalidad pasa a primer plano en la preocupación ciudadana. Aunque no hay estadísticas definitivas de los casos en los que la policía ha debido intervenir en 1995, parece que el número de muertes repentinas -asesinatos, suicidios- en Lima ha crecido en relación al año anterior, casi duplicando las cifras de 1992. Los secuestros han recrudecido. En Lima se registraron 150 denuncias el año pasado. Convertir a la policía en un instrumento de paz, consolidar la seguridad ciudadana y reiniciar una lucha exitosa contra el narcotráfico, requiere no sólo de la capacidad individual o de las intenciones de un nuevo jefe, sino de recursos económicos, operativos y logísticos. El gobierno ha dado un paso importante al nombrar a un oficial de calidades reconocidas como Ketín Vidal. Ahora hay que esperar que le brinde el apoyo necesario.


Con la promoción 1960 del Colegio Guadalupe. En la fiesta de despedida, todos bailaron con Cuchita Salazar.

LA noticia del nombramiento del general Ketín Vidal, como jefe de la Policía Nacional, sorprendió gratamente a tirios y troyanos. Una fuente cercana a Palacio comentó a CARETAS que el relevo estaba previsto para diciembre pero que el escándalo de las narcocasas, demoró el proceso. "A Fujimori no le gusta que nadie le enmiende la plana y como fue la prensa la que presionó para que cambiara a Alva Plasencia, Ketín se quedó un mes más en el tintero" comentó.
Y el momento llegó el 2 de enero último, confirmando un acierto del gobierno y devolviéndole a la población la esperanza en la recomposición policial. No es frecuente en el Perú que el director de la Policía sea un oficial famoso, ni que cuente con la aprobación de todas las tiendas políticas y la opinión pública.
Desde el 12 de setiembre de 1992 cuando la Dincote, comandada por el flamante director de la PNP, realizó la captura de Abimael Guzmán y parte fundamental de la cúpula senderista, el nombre y la figura de Ketín Vidal se convirtieron en un símbolo de eficiencia y pulcritud.
Algunos de sus críticos dentro de la Policía sostienen que su papel en esa acción no fue decisivo, y destacan el rol jugado por los oficiales del Gein (Grupo Especial de Inteligencia). Sin embargo, nadie puede negar su aporte a la pacificación nacional por el impecable estilo de la captura y una coherente política de respeto por los derechos humanos.
El porte y la facha del general no son precisamente marciales. Ketín es un hombre reservado y de maneras pausadas que hace recordar al policía honesto y esforzado de las británicas novelas de John Le Carré.
Es el hijo de dos maestros, el mayor de cuatro hermanos, el alumno provinciano becado en el colegio Guadalupe, el cadete disciplinado, el espada de honor de su promoción, el oficial que ascendió cada grado en el primer intento, el experto en inteligencia y contrainteligencia, el esposo amable y el padre seducido íntegramente por la ternura de un niño de 5 años llamado Marco Antonio.
Cuando estaba en tercero de media ganó el concurso sobre la biografía de Simón Bolívar que su profesor de historia, el doctor Dulanto Pinillos convocó.
"Ketín organizaba reuniones de estudio antes de los exámenes y terminábamos a las 5 de la mañana" recuerda Adolfo Rímac, uno de sus amigos del Guadalupe. "Desde los 11 años vivimos en el internado del colegio, éramos provincianos sin recursos económicos y teníamos que mantener nuestro promedio, porque sino perdíamos la beca y la posibilidad de estudiar en Lima" refiere. ``La competencia era feroz y él fue uno de los pocos que sobrevivió."
Años después, Vidal tuvo que enfrentar dificultades mayores. En 1985 cuando era coronel y mientras trabajaba como jefe de la División de Inteligencia de la Policía de Investigaciones, fue pasado al retiro en medio de la reorganización policial que el gobierno aprista ejecutó al asumir el poder. Dos mil policías fueron dados de baja y el coronel Vidal fue uno de ellos. Las rencillas internas lo alejaron tres años de su institución.
En 1989, tras una acción judicial que interpuso, defendió y ganó, reingresó a la PNP y fue asignado a la Dircote. Su experiencia en inteligencia y los cursos que había seguido años atrás en Scotland Yard y la KGB lo mantuvieron en esa unidad.
Cuando el Congreso de la República tuvo que confirmar los ascensos de las Fuerzas Armadas y Policiales en 1991, Antonio Ketín Vidal fue el único coronel que ascendió a general con cuarenta y nueve balotas blancas de las cincuenta y una que decidían el ascenso.
Mientras cumplía con la tarea de comandar la Dincote, Vidal lideró la captura de todo el aparato de Socorro Popular y del aparato de prensa y propaganda de Sendero Luminoso, lo que motivó la desaparición del vocero senderista "El Diario". Además de la captura de los dos destacamentos de aniquilamiento de SL más sanguinarios de Lima que habían participado de los asesinatos de los apristas Felipe Salaverry y Orestes Rodríguez y el empresario Rosales.


La noche del lunes 8 formó en fila india a todos los vehículos policiales de Lima en el Zanjón.

En su época también cayeron Víctor Polay y Peter Cárdenas, dos de los principales cabecillas del MRTA.
Después de la captura del siglo -Guzmán e Iparraguirre- Vidal fue ascendido a teniente general. A fines de 1992 recibió 5 condecoraciones de distintos distritos de la capital, incluyendo una medalla de la Municipalidad de Lima.
El 3 de julio del año pasado, en una ceremonia casi clandestina, el general Vidal asumió el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Policía Nacional.
Ahora que ocupa el cargo más alto en su institución cabría preguntarse si el general está en condiciones de cubrir todas las expectativas que ha despertado. En su discurso de asunción de mando prefirió mantenerse cauto, no hizo promesas, ni reveló cuáles son sus planes.


El general cuando tenía 15 años.

Sus actividades iniciales, sin embargo, insinúan que su prioridad es la Policía misma. Su primera actividad tuvo como escenario el distrito de Villa El Salvador y consistió en revisar las condiciones de trabajo de los oficiales. La revista de los patrulleros del lunes por la noche, al margen de su carácter efectista, tuvo la intención de evaluar la cualidades operativas de la Policía en Lima.
Todos parecen estar satisfechos con Ketín al frente de la Policía. Con todos los problemas que tendrá que enfrentar, probablemente el único que no está contento sea Vidal.


CARETAS 1396