Recesión Que Aprieta

Síntomas del enfriamiento congelan el consumo. Algunas ramas de la industria están al rojo vivo.

Escribe RAFAEL HIDALGO

La congelada de la economía la inició el BCR elevando la tasa de interés. Crecen: los protestos de las letras de cambio, la cartera pesada de los bancos, el número de tarjetas de crédito anuladas, el cierre de cuentas corrientes; en cambio, disminuyen las colocaciones de créditos y las ventas al por menor. El Presupuesto de 1996 también tiene aires recesivos.

El presidente de la SNI E. Farah ha vuelto a colocar los puntos sobre las íes.

Desde Tumbes, el lunes 2 el presidente Alberto Fujimori quiso enfrentar los síntomas del enfriamiento recetado por el FMI señalando que en 1995 probablemente el país vuelva a ser el número uno en crecimiento de América Latina. Dios lo escuche.

El Jefe de Estado reveló que en agosto el Producto Bruto Interno (PBI) creció en 6% y que el crecimiento entre enero y agosto ascendió a 8.4%. Según las cifras oficiales en el mes de agosto sólo el sector pesquero habría caído en 17.2% por razones de la veda, mientras que la industria creció ínfimamente. En la construcción (15.7%) y el comercio (11.9%) se observa una tremenda desaceleración con respecto a meses anteriores.
Sin embargo, hace dos semanas, Eduardo Farah, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) señaló que "la situación de la industria viene agravándose en los últimos dos meses (...) con la correspondiente pérdida de puestos de trabajo". Al respecto, ver tabla.
El famoso enfriamiento, que no utiliza gas Freón 12 como las refrigeradoras, forma parte de la política macroeconómica recetada por el FMI. La meta de crecimiento de la Carta de Intención es 6.5%.
Bajar la velocidad de crecimiento de 13%, que fue el registrado en 1994, a la mitad significa, sutilezas al margen, congelar la economía. El presidente de la CONFIEP, Arturo Woodman, señala que en el segundo semestre este enfriamiento es ostensible porque las ventas al por menor se han retraído.
Los síntomas recesivos se empezaron a sentir en junio, pero en realidad se iniciaron ni bien concluyó la campaña electoral. Mayo fue el último mes de bonanza (10.9%). Obviamente para cumplir la meta del FMI se tiene que congelar la economía en el segundo semestre, las matemáticas no engañan.
Tan delicada labor la inició el BCR. En abril Germán Suárez del BCR, cual papel secante, redujo el período de cómputo del encaje de 30 a 15 días, consiguiendo con ello contraer la liquidez y, de taquito, elevar la tasa de interés. Los préstamos en moneda nacional pasaron rápidamente de 35.5% en abril a 36.9% en el mes de julio. A mayor interés menor consumo.

Camet argumenta que las importaciones de maquinaria han crecido, pero, no como otros rubros.

Por otro lado, para evitar la caída del tipo de cambio el BCR se vio obligado a comprar dólares; desde junio, hasta hoy el BCR adquirió cerca de US$ 350 millones. Cuando se reveló que la inflación repuntó hasta 1% mensual en agosto, Suárez pensó que se le había pasado la mano con la emisión de julio que llegó a 19.2% y decidió encender su secadora ofreciendo en venta los certificados de depósitos BCRP, que actualmente ascienden a US$ 500 millones.

Según los monetaristas, el fruto de esta suerte de corsé monetario es la tasa inflacionaria de 0.39% en setiembre, que tiene como otra cara de la medalla una brusca retracción de la emisión. Sólo entre setiembre y agosto Suárez ha retirado S/. 148 millones del sistema (ver gráfico).
Pero ¿cómo se reflejan en la economía estas piruetas del BCR?
En primer lugar, las colocaciones o créditos han registrado un ritmo mensual de crecimiento de 2% a partir del segundo trimestre de 1995 frente a un crecimiento del primer trimestre que bordeaba el 7% (Boletín de la SBS).
Según un alto funcionario del Banco de Crédito, esta menor demanda de créditos no sólo se debe al alza de la tasa de interés sino que se ha saturado el nivel de la demanda de cierto sector de la población, mientras que los sectores más pobres no aumentan su poder adquisitivo.
Otro indicador relevante es el aumento significativo del número de protestos de letras de cambio. Se ha pasado de un promedio mensual de US$ 74 millones en marzo a US$ 100 millones en abril. Y según las últimas cifras consolidadas de la Cámara de Comercio de Lima --correspondientes a mayo- los protestos de letras superaron los US$ 200 millones.
Ciertamente las letras protestadas son el caso extremo. Empero estas cifras no reflejan las "bicicleteadas" que es como llamaban los chilenos a la práctica de amortizar un mínimo de 5 o 10% y renovar la letra para el próximo mes y así sucesivamente.
La cartera pesada, o sea el crédito que no se paga, también ha aumentado en cifras alarmantes. A fines de julio ya se encontraba en 9.9%. El número de morosos también ha ido escalando. Un ejemplo de ello es que, según la SBS, en el mes de julio se anularon 2,140 tarjetas de crédito y se cerraron 1,276 cuentas corrientes. El ministro Jorge Camet también ha puesto su bolsa de hielo en esta suerte de "pisco frozen" económico. No sólo ha recortado en S/. 1,000 millones los gastos en obras públicas para el segundo semestre. Un conocido contratista señalaba como ejemplo que, a la fecha, le deben valorizaciones desde hace siete meses.
El recorte fiscal se veía venir desde julio, cuando repararon en que el déficit acumulado llegaba a S/. 352 millones. De inmediato Camet ordenó al viceministro de Hacienda Alfredo Jaililie que cierre el caño y, a la vez, que empiece a formar una chanchita de alrededor de S/. 500 millones como señala la Carta de Intención del FMI (O.5% del PBI) para pagar la cuota de ingreso al Plan Brady.
En el proyecto de Presupuesto de 1996 que se está debatiendo también hay signos evidentes de retracción. Los gastos de inversión programados para 1996 son menores a los que se programaron en 1995. El Presupuesto para 1996 es menor en 7% al del 1995, pero además los gastos de obra se han reducido de 25% a 22.7% del total de la torta.
El ministro Camet y Suárez del BCR han tratado de aquietar las aguas, sobre todos las empresariales, señalando que las exportaciones han crecido con respecto al año anterior en un 26.8%.
Empero, la SNI acaba de contestar a través de "Gestión" que este crecimiento se debe en 78.6% a la elevación de los precios. Los industriales sostienen que, por ejemplo, la producción de cobre y de zinc es casi la misma mientras que ha caído la producción de hierro (4.8%) y de petróleo (4.3%). Sólo en el caso del oro hay un notable repunte (22.7%).
A contrapelo de este leve repunte exportador, la economía vive un boom importador, que el presidente Fujimori atribuyó en Tumbes al sobredimensionamiento de stocks atribuible al rumor del aumento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC).
El ministro Camet no parece demostrar mayor preocupación por este abultado déficit de cuenta corriente (la diferencia de importaciones y exportaciones que se proyecta en US$ 2,000 millones para fin de año) argumentando que este notable incremento se debe a la creciente importación de bienes de capital destinados a la industria. No quiere escuchar hablar del retraso cambiario.
Camet sostiene que si bien el ritmo del incremento de las importaciones ha crecido entre enero y julio con respecto al año anterior en un 50.5%, la exportación de bienes de capital se ha elevado en un promedio mayor (66.3%).
No obstante, Bruno Seminario, profesor de la Universidad del Pacífico, explica que este crecimiento hay que tomarlo con pinzas porque la importación de maquinaria industrial ha crecido apenas 43.84%, es decir, por debajo del ritmo de crecimiento del resto de las importaciones. Lo que sí se ha elevado notablemente es la importación de autos, según añade Seminario. Al ritmo que va se habrá importado hasta fin de año unos 80 mil carros equivalente a US$ 500 millones. Si Andrade o Yoshiyama no construyen los tréboles prometidos muy pronto habrá que aplicar una política de planificación vehicular para poder circular en Lima.
Por último, las cifras de empleo no son las que cabe esperar del crecimiento de los últimos 30 meses. Por el contrario indican que Farah tiene razón. Cifras al canto: según la CEPAL el indicador del empleo en la industria de Lima Metropolitana cayó en 23.2% entre agosto de 1990 y marzo de 1995. En el mismo período la caída en el sector comercio fue de 37.6%, mientras que en el sector servicios fue de 20.8%. Huelgan comentarios.


CARETAS 1383