Caso Zanatti

¡Qué Tal Raza!

La costosa investigación que tomó cuatro años y que logró cercar a Alfredo Zanatti y detener a Jaime Bedoya en Miami, fue desestimada de un solo plumazo por una jueza no muy letrada.

HACE dos semanas, CARETAS tuvo acceso a un borrador del informe exculpatorio de Alfredo Zanatti Tavolara. La sentencia se había convertido en la comidilla de los pasillos del Palacio de Justicia. No tenía todavía la firma de la jueza del 29 juzgado, Ana Cabello Delgado. Pero era tan increíble que se declare inocente al principal responsable del caso más sonado de fraude con dólar MUC, que se aguardó a que la sentencia fuera oficializada.

Esta semana se confirmó que, en efecto, la jueza exoneró de responsabilidad a Zanatti en la acusación de fraude, pero que, sin embargo, lo encontró culpable de corromper funcionarios, pues según su propia confesión, "cedió a la extorsión que le impuso el ex presidente Alan García". apremiado por la necesidad de recibir los dólares MUC. En otras palabras, Zanatti es un angelito, una víctima y sólo por eso debe ser castigado.
De esta manera, parecen confirmarse las hipótesis que circularon desde que Alfredo Zanatti se entregó, el 25 de abril pasado, en el sentido de que había llegado a un acuerdo con el gobierno para que lo liberaran de los cargos más duros, a cambio de que acusara a García. Además, están las comunicaciones intercambiadas en 1992 -publicadas por El Comercio este año- entre Zanatti de un lado y Javier Corrochano y Bernardo Fernández de otro, donde se habla de la necesidad de pagos millonarios a allegados del gobierno para que "arreglen" su situación.

EL MUNDO AL REVES.- Mientras Alfredo Zanatti es considerado inocente y podría salir en libertad en cualquier momento, Iván Arauco, su más tenaz perseguidor, tiene orden de captura. La forma como miembros de un servicio de inteligencia trataron de detenerlo hace tres meses fue escandalosa. Ahora se puede colegir que se trataba de evitar que el investigador hiciera públicas las pruebas.

Así, el informe exculpatorio firmado por la jueza Ana Cabello, cuyas calidades para ocupar el cargo son más que dudosas (ver recuadro), respondería más a la intervención del gobierno, que a una evaluación seria de las pruebas y los peritajes y una decisión autónoma por parte de la magistrada.

El asunto es que Zanatti, una vez exculpado del más escandaloso caso de defraudación con dólares MUC, podría marchar hacia la beatificación. Pues no sólo sería declarado inocente y saldría en libertad, sino que quedaría como un auténtico héroe por ayudar a condenar a García Pérez.
Lo paradójico de todo esto es que un fallo exculpatorio y una acusación de Zanatti contra Alan García, basada únicamente en su palabra, podrían terminar favoreciendo al ex presidente. Porque la maniobra sería tan burda que García podría abonar argumentos a favor de la politización y falta de independencia del Poder Judicial peruano para juzgarlo. Así, sus posibilidades de mantener el asilo político y evitar la extradición aumentarían.
En realidad, la mejor manera de ahondar en el caso, y tal vez llegar incluso a una pista contundente en el caso del Tren Eléctrico, consiste en abrir las muchas cuentas que tiene Zanatti en el exterior (CARETAS 1375, 1376, 1377), y verificar dónde fueron a parar los dólares MUC y otros dineros que manejó el empresario entre mayo de 1989 y diciembre de 1990. ¿Por qué la jueza no ha insistido en que Zanatti abra sus cuentas? Eso refuerza las sospechas sobre el trasfondo de un arreglo.
Zanatti ha sido acusado de defraudar al Estado, en complicidad con Jaime Bedoya Garreta, por más de US$ 25 millones de dólares MUC que sus empresas de entonces, la Compañía de Aviación Faucett y Aeronaves del Perú, recibieron a fines de 1989 y principios de 1990, para comprar motores y repuestos.
Alfredo Zanatti obtuvo los dólares MUC por la tercera parte o la mitad de su valor real y, según la denuncia, no usó todo ese dinero para los fines declarados.
Sus denunciantes, los ex procuradores del ministerio de Transportes José Ugaz y Alberto Maratuech y el asesor de esa procuraduría, Iván Arauco, así como los parlamentarios que investigaron el caso, encontraron múltiples evidencias de fraude.
El delito se cometió, de acuerdo a los denunciantes, usando distintas modalidades. CARETAS tuvo acceso a documentación legalizada que muestra diversas perlas:
Cuatro empresas extranjeras aparecen vendiendo motores, silenciadores y repuestos a las empresas de Alfredo Zanatti por más de US$ 25 millones: International Airlines Holding, Taiko Corporation, Quiet Nacelle y Miami Field Service. Resulta que las tres primeras eran manejadas por Jaime Bedoya Garreta y las facturas de la segunda aparecen firmadas con el nombre de Nancy Echegaray, una empleada de Bedoya en Miami, a quien le falsificaron la firma.

La maniobra sería tan burda, que García podría argumentar la politización y falta de independencia del Poder Judicial peruano para juzgarlo.

Más de US$ 23 millones han sido plenamente identificados entrando a dos cuentas cifradas de empresas de Zanatti en el Atlantic Security Bank (ver cuadro), cuentas que eran manejadas por el empleado de Zanatti, Joe Lázaga, quien aceptó abrirlas y colaborar con la justicia peruana a cambio de no ser comprendido en la investigación.

FALSIFICACION DE FACTURAS

Según la documentación pacientemente organizada por los funcionarios del MTC, Miami Field Service, una empresa que realmente existe, supuestamen-te vendió repuestos por US$ 3´809, 442 a la Compañía de Aviación Faucett:

  • El 19 de diciembre de 1989, en papel membretado de Miami Field Service, Nancy Echegaray ordena al Banco de Crédito que transfiera por cable telegráfico US$ 848,304 de la Compañía de Aviación Faucett a la cuenta 1751-7 del Atlantic Security Bank.
    Se supone que era un pago, con dólares MUC, de Faucett a Miami Field Service por venta de repuestos.
  • Se presentaron facturas y órdenes de pago de esa empresa para acreditar esas ventas. Pero resulta que la cuenta a la que iban esos fondos en el Atlantic Security Bank, no pertenece a Miami Field Service, sino que es una de las "cuentas madres" del propio Alfredo Zanatti. De hecho, está registrado el ingreso de ese monto en el movimiento de esa cuenta.
  • Nancy Echegaray, peruana radicada en Miami, nunca trabajó en Miami Field Service. Ella era, en realidad, empleada de Jaime Bedoya Garreta. Su firma fue falsificada en las cartas y facturas de Miami Field Service. Todo esto está fehacientemente acreditado y demostrado.
  • El 19 de octubre de 1993 Nancy Echegaray hizo una declaración formal ante el Southern District of Florida, debido a la Carta Rogatoria enviada por el 29º Juzgado de Lima que veía la causa criminal contra Alfredo Zanatti.
    Fue interrogada por el abogado norteamericano que defiende los intereses peruanos en EE.UU., Mark Cymrot, y la declaración fue grabada. En la transcripción, Nancy Echegaray dice "Yo nunca conocí esa compañía".
    Preguntada si es su firma la que aparece bajo su nombre en la carta mencionada, de Miami Field Service del 19 de diciembre de 1989 al Banco de Crédito, dice "no, esa no es mi firma. Yo nunca hice esa carta. No es mía".
  • Nancy Echegaray desmiente sistemáticamente haber escrito o firmado las cartas y facturas por las que supuestamente Miami Field Service vendía repuestos a Faucett.
    Nancy Echegaray declara haber trabajado para varias compañías de Jaime Bedoya Garreta.

    TRIPLICANDO EMPRESAS

    Otra modalidad parecida a la anterior, usada por Alfredo Zanatti y Jaime Bedoya Garreta para defraudar al fisco, según los investigadores del MTC y del Parlamento, fue la utilización del nombre de empresas existentes para hacer aparecer ventas ficticias a las empresas de Zanatti.

    Por ejemplo, hay una supuesta venta de silenciadores para avión de Quiet Nacelle a Aeronaves por US$ 2'505,000.
  • El 12 de octubre de 1989, Quiet Nacelle Corporation envía una factura por esa cantidad, firmada por Fernando Vibrajen. El 20 de octubre, Quiet Nacelle comunica al Banco de Crédito que entregue al señor Albino Condori un giro por esa cantidad a su orden. Firma Fernando Birbragher.
  • Ambas comunicaciones tienen la misma firma. Ambas firmas son falsas, y no corresponden a la del auténtico Fernando Birbragher, que existe y tiene una empresa que se llama Quiet Nacelle que vende silenciadores para aviones.
  • En Panamá existe una Quiet Nacelle, que al parecer pertenece a Jaime Bedoya Garreta. En el Atlantic Security Bank de Gran Cayman existe una cuenta bancaria, Nº 51191 , a nombre de Quiet Nacelle Corp., cuyo representante es Alfredo Zanatti. (Ver la tarjeta de esa cuenta en CARETAS 1377).
  • Albino Condori, quien recibió el giro por US$ 2'505,000 está domiciliado en la manzana X, El Agustino en Lima, y es empleado de Jaime Bedoya Garreta, como consta en su declaración testimonial del 2 de julio de 1993 ante el juez Jorge Vargas Infante.

    Alfredo Zanatti y su ahora influyente abogado Javier Corrochano.

  • Fernando Birbragher, el auténtico, es amigo de Alfredo Zanatti. No está demostrado si él sabía que su firma fue falsificada en las facturas de la supuesta venta a Aeronaves, o si su nombre fue utilizado sin su consentimiento por Zanatti y Bedoya, como sucedió con otras personas en este caso.
    De lo que no cabe duda es que la firma de Birbragher fue falsificada, que existen varias Quiet Nacelle, que hay una cuenta en el Atlantic Security Bank de Gran Cayman a nombre de Quiet Nacelle y cuyo titular es Alfredo Zanatti, y que quien se llevó el giro a nombre de Quiet Nacelle para entregarlo a su patrón, Jaime Bedoya Garreta, fue el conserje Albino Condori.
    A Condori le entregaron giros por US$ 12´347,019 dolares MUC, a nombre de las empresas International Airlines Holding, Taiko Corporation y Quiet Nacelle. En su testimonio ante el juez, Albino Condori dijo "que las compañías antes mencionadas (eran) manejadas por el señor Bedoya quien les proporcionó o les propuso su nombre (el de Condori) para que se hiciera cargo de los trámites para la cancelación de dichos documentos". Y luego aseguró que los cheques los "entregaba al señor Jaime Bedoya Garreta en forma directa, personal".
    Albino Condori declara también trabajar como mensajero para Jaime Bedoya Garreta desde 1981.

    YO ME MI PARA MI, CONMIGO

    En octubre de 1987, la Compañía de Aviación Faucett le compró a Aviall of Texas Inc. un motor para avión Pratt & Whitney JT8D-9A, con número de serie 654905.

    En 1989, Alfredo Zanatti pidió dólares MUC para comprar motores. Para justificar su pedido, hizo pasar el motor comprado en 1987, como adquirido en 1989 en US$ 1´100,000, es decir que se lo compró a sí mismo.

    Orden de pago con firma falsificada de Nancy Echegaray, que nunca trabajó en esa empresa. Ella era empleada de Bedoya Garreta.

    La compañía denominada International Airlines Holding Corporation (IAHC), una empresa de Jaime Bedoya Garreta, que era el mismo que tramitaba en el Banco Central de Reserva del Perú los dólares MUC para las empresas de Zanatti, fue elegida para avalar la farsa.

    El motor que compró Faucett en 1987 está acreditado por muchísimos documentos:
    -Carta del 23 de diciembre de 1992 de Charles Morsbach, funcionario de Aviall (la empresa proveedora) al abogado norteamericano que defiende los intereses peruanos en EE.UU., Mark Cymrot, en que confirma que efectivamente el motor fue vendido, pero en octubre de 1987.
    -Carta de Jorge Tsuboyama Matsuda, gerente de mantenimiento de Faucett, del 5 de octubre de 1987, dirigida a Roberto Rivas, gerente de Ventas de Faucett, donde informa de la compra del motor en referencia por un valor de US$ 740,000.
    No cabe duda, pues, que ese motor fue comprado en 1987. Sin embargo, Zanatti pidió dólares MUC para recomprarlo dos años después. Presentó un motor comprado en 1987 como si lo hubiera comprado con los dólares MUC que recibió en 1989.
    Pero quizá la jueza que acaba de firmar su exculpación piense que en realidad Zanatti era un tigre, capaz de negociar hasta consigo mismo.
    Un detalle más, como vicepresidente y vendedor de motores de la IAHC -la empresa utilizada por el empresario para avalar la recompra- figura un tal Antonio Fuentes. El mismo señor Fuentes, aparece como funcionario de Taiko Corporation que también provee de repuestos a Faucett y Aeronaves. Sus firmas registradas en las facturas que esas empresas entregan a Faucett y Aeronaves, son diferentes cuando aparece en Taiko y en IAHC.
    Demasiadas evidencias para ser ignoradas. Aunque quizás los asesores de la jueza fueron confundidos por los fantasmas que asomaban entre los expedientes del caso Zanatti. (Fernando Rospigliosi y Cecilia Valenzuela).


    Jueza Jalada

    Las malas notas de Ana Cabello, magistrada que exculpó a Zanatti.

    Jueza desaprobada en examen para secretaria.

    CUANDO Ana Cabello Delgado fue nombrada jueza provisional del 29 juzgado penal, donde estaba ventilándose el caso del fraude del dólar MUC, hubo perplejidad en círculos judiciales. Tanto porque había en el escalafón otros magistrados con mayor antigüedad, como relatores y secretarios con experiencia y capacidad para ocupar ese puesto.

    Magistrados veteranos sospechaban que el caso Zanatti le iba a quedar grande a la jueza Cabello. La versión que circulaba es que su nombramiento se debió a la íntima amistad de Cabello con el actual Presidente de la Corte Suprema, Moisés Pantoja.
    El hecho es que Ana Cabello postuló el mes pasado a un puesto de secretaria de la Sala Penal de la Corte Superior de Lima, y fue desaprobada. Quedó en el puesto 38 de 44 postulantes (dos se retiraron al final), cuando ingresaban los 15 primeros.
    En la entrevista personal que tuvo con la comisión integrada por los vocales superiores Hugo Príncipe, Víctor Prado, Inés Villa, Carlos Flores y Andrés Carbajal, a la Cabello le fue muy mal. Una de las preguntas versaba sobre delitos económicos, que es precisamente el tema de investigación en el caso Zanatti, y Cabello no supo responder. La nota que obtuvo en la entrevista refleja la impresión que causó en los examinadores: desaprobada con 08. Las calificaciones son sobre 20.
    En el rubro habilidad, Ana Cabello obtuvo la más baja nota entre todos los concursantes: 05. En desempeño laboral no le fue mejor: 06, la peor nota.
    Sin embargo, a pesar de que no pudo ganar una plaza de secretaria por concurso, sigue siendo jueza por designación. Y ocupa un cargo que le ha permitido decidir sobre el más importante caso de defraudación de los últimos tiempos. (J.T.).


    CARETAS 1380