Salir de Cuadro

Nader Barhumi y el libre ejercicio de la pintura

Este jueves se inaugura la segunda muestra individual de Nader Barhumi, en el local de La Galería de San Isidro (Conde de la Monclova 255). Se trata de un conjunto de trabajos realizados entre el '93 y el '95, recurriendo a diversas técnicas.

SI aceptamos que lo sagrado, lo religioso, estuvo en los orígenes del arte, también podría concebirse la historia de las vanguardias como una sucesión de patadones contra lo que, en esencia, seguía manteniendo esa condición sacra en la práctica artística. Es sólo una idea: lo oleado y sacramentado equivaldría a lo que suele tomarse por retórica dominante.

Pero también es sabido que hasta las propuestas más radicales terminaron siendo asimiladas a las iglesias de lo solemne, así que no vengan a contar chistes de Bretón o Andy Warhol, que también fundaron sus propios cultos.
La condición del arte ha cambiado en estos últimos años y existe una especie de enorme desorden creativo en el que lo en verdad imprescindible se intercambia con lo meramente impresionante y a veces con lo desconcertantemente impreciso. De hecho, la tecnología y la cultura de masas tienen que ver con el zafarrancho. Y si algo hubiera que atribuirles, tendría que ser su nada modesto aporte en lo que Walter Benjamin llamó desacralización de la obra artística.
Una vez establecidas estas coordenadas, es posible internarse entre los cuadros de Barhumi, para quien el acto creativo parece fundarse en el libre albedrío del juego, por oposición a cualquier tipo de conceptualizaciones formales o solemnidades expresivas. "Esta muestra no aspira a ninguna unidad ni a plantear una propuesta. Cuando pinto, sólo pienso en el cuadro que estoy trabajando, pues nunca sé cómo va a quedar finalmente", ha dicho, sin ninguna vergüenza.
No es fácil entenderlo, sobre todo si uno piensa en la estética descachalandrada que visita las telas de esta muestra. Y sin embargo están ahí la feria de colores y las composiciones chocantes, en medio de imágenes planas que de pronto cobran vida y fuerza propias, aunque de significaciones extrañas para uno. Se nota rápidamente que Barhumi compone cada cuadro casi por asociación libre, al modo surrealista, pero con imágenes cotidianas, próximas.
Se mencionó lo del juego porque es una actitud que está al otro extremo de lo sagrado, signo atávico del arte. En el juego se permite el humor, la fiesta, la informalidad, lo espontáneo. Barhumi alterna técnicas y estilos, dibuja y pinta, compone y descompone, con la libertad del que busca mantener una inocencia creadora total, que lo desvincule de los lenguajes plásticos tradicionales y aún de aquellos que están en vía de ser oleados y sacramentados. Si algún espíritu anima estas figuras es uno de talante más bien lúdico, liviano, pues se ha desasido del peso de la conciencia y de las ideas. Según ese postulado, cada cuadro tiene su propia historia y su lógica intransferible.
La pregunta, sin embargo, es inevitable: ¿en qué momento esa libertad absoluta que asedia Nader Barhumi se convierte en extravío? Cuando se renuncia a las referencias, es difícil orientarse. Aparentemente todo vale. Y en el arte, prescindir de la cohesión expresiva implica un grave riesgo. Pero si el artista no quiere ser más que imagen pura y es en la mudable materia de sus imágenes donde quiere jugársela, habrá que seguirlo atentamente, como se sigue a esos equilibristas que, en las alturas, avanzan a paso incierto sobre un delgado alambre. (Oscar Malca).

Emilio Franchy Amorós*

1931-1995

El paso de Emilio no ha sido en vano.

Dejó una huella visible.
Una huella profunda.
La huella más cara.
La huella del amor.

* El arquitecto Emilio Franchy Amorós, casado con la pintora Ilya Químper, falleció esta semana.


Otra vez en la Danza.- Ivonne Von Mollendorff repondrá su espectáculo Brazos Abiertos, que transcribe a lenguaje de la danza el legado del Perú precolombino, específicamente lo referido al universo de la cultura Chancay. La música será un collage de composiciones de Manongo Mujica y la obra podrá ser vista en el auditorio del Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Miraflores (Angamos 160) este jueves y viernes, así como el 20, 21 y 22 próximos a las 7 p.m.

Foto de Durand, parte de la colectiva organizada por el IAF.

CONCURSO

MUSICA

REVISTA

EXPOSICIONES


Lorca en el Parra

La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca se sigue presentando con éxito en el Centro Cultural Parra del Riego (Pedro de Osma 135, Barranco). Dirige Carlos Padilla y actúan Ofelia Lazo, Helena Huambos, María Angélica Vega y Olga Bárcenas, De jueves a lunes, 8 p.m.


Veintisiete años

OBJETOS EN EL ESPEJO.- Razones laborales -en este caso el reporterismo gráfico- llevaron a Domingo Giribaldi a seguir a Susy Díaz en campaña. Por ósmosis llegó al mundo de la farándula local, donde las imágenes -o fragmentos de ellas- empezaron a cautivar la sensibilidad del fotógrafo. Así se creó el trabajo a colores y en formato 6 x 6 que este jueves 14 a las 8 p.m. Giribaldi expondrá en Parafernalia (González Prada 419, Surquillo), en muestra compartida con un trabajo en blanco y negro de Eduardo López. Dupleta fotográfica.


MAL MENOR

Por JAIME BEDOYA

El Misterio de Setúbal

LA estadía en Setúbal no prometía nada. La gente quería ir a Lisboa, preciosa ciudad poseedora de todos los colores, y no perder las horas en un puerto de difícil opacidad y olor a pescado. Para empeorar las cosas, justo al lado del abigarrado albergue juvenil carente de agua, se había instalado un bullicioso parque de diversiones. A primera impresión ofrecía algunas luces y movimientos, pero las noches eran imposible acumulación de ruidos, robos, claustrofobia. Pilar, naturalmente, se había perdido en medio de todo este multicolor alarde de alegría.

Hay bellezas fáciles, insípidamente perfectas, y hay bellezas como la de Pilar. Su tormenta, sin embargo, inspiraba paz. No tiene nada que ver con la morbosidad, sino con la verdadera prueba de vida que, como ya se debe saber, es el dolor, jamás la felicidad. No se le preguntó cómo lo había conocido.
  • El antídoto fue evidente. Escapar. Levantándose temprano, sin llamar la atención, era cuestión de caminar un par de cuadras para llegar al muelle, coger un ferry y cruzar la bahía hacia la playa más cercana. Esta se trataba de un balneario frustrado, con edificios vacíos o a medio construir recordando verticalmente un imperdonable error de cálculo urbanístico. Dos kilómetros hacia el norte, yendo por la orilla, llevaban a una playa desierta donde abandonadas perezosas de madera aún resistían al agua de mar, aceitosa y caliente gracias a los barcos de Setúbal. En esa playa inmejorable compañía fueron los casos neurológicos respetuosamente descritos por Oliver Sachs en uno de sus libros, el mismo que hoy reposa -aún debe tener arena- en las autorizadas manos de un doctor amigo.
    Pero a pesar de todo esta calma, el misterio del sonido repetido del parque de diversiones persistía como un eco que desordenaba la arena, el mar, la impávida vista de Setúbal desde la otra orilla.
  • El parque de diversiones empezaba sus funciones al oscurecer. Sus sonidos eran tres: a) el rumor del público, b) una balada en portugués vuelta a poner ininterrumpidamente, c) y la corneta misteriosa. Una vez que esta sonaba, con intensidad tal que opacaba a los otros dos, había que empezar a contar. Al llegar a 45 sonaba de vuelta. Y así sucesivamente.
    Era de noche, el televisor estaba prendido, pues a pesar del ruido de Setúbal alguien lanzaba jabalinas en las olimpíadas de Barcelona 92. Nueve veces había escuchado ya la corneta. Pilar apareció en la décima, con cara de sueño.
    No has escuchado ese sonido desde que llegamos?, preguntó. Era una convocatoria a la que sólo nosotros habíamos respondido. Había que enfrentarlo.
  • Su origen, tras breve vuelta por el parque, nos llevó al Tren Fantasma. Venía de ahí dentro. Sentados en un vagón -éramos los únicos adultos- la situación adquirió un aspecto ridículo y cruel. El interior era previsible, y no logró distraernos de nuestro conteo: 29, una calavera; 34, la araña gigante, etc. El número previo reveló el artilugio. El vagón pisaba un resorte que accionaba una bocina que te volaba los sesos. La simplicidad destruyó todo, pues en cierto desconocimiento de las cosas es en que se sustentan las ilusiones.
    Resuelto el misterio, Pilar volvió a perderse, la corneta a sonar, yo a la playa, a leer sobre síndromes y tics.
  • Tres años pasaron para además reconocer la balada que sonaba sin cesar, como fondo, en el parque. La canta un dúo brasilero. La primera vez que la oí (en castellano) sentí extraña alegría. Me tiene podrido ahora que vuelve a sonar mientras esto se imprime en Cómputo.
    A Pilar sé que la vieron manejando, cansada, un auto grande y viejo en una ciudad no muy lejana.


    ARQUITECTOS LORCHOS EN GUIA ALEMANA. El decano del Colegio de Arquitectos del Perú comunica que la editora alemana Architektur Optima ha decidido incluir en su anuario mundial fotos e información de obras de seis de sus afiliados locales: Javier Artadi (foto), Oscar Borasino, Jorge Burga, Jorge Cosmópolis, Javier Morzán y José Vallarino, por haber recibido premios y reconocimientos en la última Bienal que organizó el CAP. Felicitaciones.


    CARETAS 1380