CHINA TE CUENTA QUE...

Escribe LORENA TUDELA LOVEDAY


Pucha, ¿Te Imaginas Lo Que Debe Ser Beijing?

MIRA, o sea, cuando el año pasado me llegó una invitación de, pucha, o sea, el Instituto Internacional del Clítoris, o sea, para que vaya a la Conferencia sobre la Mujer de Beijing, ésa que ahorita se está desarrollando y que, o sea, pasan por el cable a unas lesbianas nórdicas que te juro, o sea, está bien que sean lesbianas pero por favor, que se afeiten las alas; bueno, te decía, o sea, cuando me llegó esa invitación yo, pucha, estaba con la cabeza en otra cosa y no la respondí y después me llamaron las propias organizadoras por teléfono, me pusieron faxes y cuanto hay pero yo, ay no sé, o sea, ya a estas alturas de mi vida me cansé de ser perejil de toda salsa, hija, y te imaginarás que si yo quiero ir a Beijing, a Bramaputra o al coño de la Bernarda, o sea, felizmente lo puedo hacer con mi plata porque no soy de las que necesita que la estén invitando, como la pobre Martucha, ag, que si de ella solita dependiera, pucha, del Pativilca natal de su familia no habría salido, pero así es la vida de los que fueron pobres, qué quieres que te diga.
Pero bueno, o sea, el punto no es que yo vaya o no vaya a la Conferencia de Beijing, que por algo no soy el centro del universo, sino que estoy hecha una noche por la delegación oficial que nos está representando, hija, que bien mirada es una típica delegación de país subdesarrollado y mal mirada (que es, o sea, como se deben mirar las cosas en este mundo de bijouterie), pucha, te juro que más parece la salida de una misa de sanación, de esas a las que va la gente a que la curen de sus miserias, sobre todo de las físicas, que un evento cumbre de las Naciones Unidas (pero es que ya ni las Naciones Unidas se salvan de la cholificación, ¿ no te parece?)
Y claro, o sea, no me estoy refiriendo a las que han asistido al Foro paralelo de las ONGs, que o sea, se está realizando a una hora de Beijing en un sitio, hija, que según me ha entrado por INTERNET, pucha, parece que es donde enterraron clandestinamente a todos los esclavos que levantaron la mismísima Muralla China, porque apesta a relleno sanitario hasta en los closets y no puedes pitear porque los chinos te miran y pucha, o sea, no hay Cristo que los haga soltar palabra y tú piensas, esta noche me matan a cuchillazos, mejor me callo.
No, te hablo de Martucha, de Luz Salgado y de un par de gorditas chaparronas y aporongadas que también se han anotado en la delegación oficial (por siaca, o sea, excluyo de estas observaciones a la doctora Hildebrandt, que es bastante GCU) y que tú las ves y te juro, o sea, te preguntas a ti misma, como Mario en su buen momento, ¿cuándo fue, por el amor de Dios, que se nos rejodió la patria?
Porque entre que la Salgado habla con un dequeísmo digno de primer grado de básica laboral de caserío perirural en Sangarará y, o sea, Martucha, que con sus ojitos de maja medioeval en plena peste bubónica, te hace sentir que nada es verdad salvo lo que ella piensa y lo que ella piensa, o sea, por lo general no es verdad, pucha, yo me quiero morir de la vergüenza. Porque hija, o sea, yo conozco muy bien a la gente que está desde arriba, pucha, o sea, organizando este tipo de conferencias y te juro, o sea, son personas que, pucha, o sea, te pueden perdonar lo que sea pero la lorchaposición, jamás.
La otra noche, o sea, luego que me enteré que la Salgado iba a leer un discurso en la Comisión sobre Maltrato a la Mujer, te juro que no pude dormir ni diez minutos seguidos de sólo imaginarme, o sea, en lo que deben estar pensando de este país las regias de las Naciones Unidas que están detrás de esto, con lo fijonas que son; porque tú sabes, de paso, o sea, que al fin y al cabo las mujeres somos mironas y eso no nos lo quita nadie, por algo ahora se habla de una perspectiva de género regia que reivindique la diferencia y, o sea, nos permita meternos a punta de chismes en poto ajeno cuando se nos dé la gana, que para eso, pucha, o sea, la socialización nos ha hecho más sensitivas y sutiles que los machos, bien hecho.
Pero total, o sea, menos mal digo yo que no fue Susy Díaz en la delegación oficial porque estoy segura que agarraba y ponía kiosco en Beijing. Por lo demás, o sea, déjame confesarte que tanto la Conferencia de Beijing como las próximas elecciones municipales, pucha, o sea, me tienen como a la vaca que mira el piano, porque has tú de saber que respecto a estas cosas, pucha, en el mundo todo está tan cantado como cuando tú a un chino le encargas un biombo y ya sabes lo que te traerá: un biombo chino.
Lo que sí me está llegando al repinchón es el capricho de Chirac con las explosiones nucleares; es que estos franceses son, te juro, o sea, como para ponerles a ellos supositorios de Nitroglicerina, a ver que piensan de la vida. Y contigo, pues nada. Chau, chau. (Rafo León).


CARETAS 1379