Un mercado competitivo

La Fiesta de la Cerveza

Cervesur en Arequipa inicia nueva etapa en pos de sentar plaza en Lima y gobierno dicta nuevo régimen tributario para las bebidas.


El ministro Jorge Camet y el mandamás de Cervesur Andrés von Beedemeyer: la nueva modalidad de acotación del ISC ha agitado las aguas. Alberto Fujimori: un plácido alto en el camino.

Fotos CARLOS SAAVEDRA


La planta de "La Dorada" se inauguró el 31 en Arequipa por todo lo alto, con asistencia de empresarios y el presidente Fujimori.

QUE una fiesta por todo lo alto. Y no era para menos. El jueves 31, en la Ciudad Blanca, se celebraban los 97 años de la más importante empresa cervecera de todo el sur y se presentaba la nueva planta que ha demandado una inversión de 40 millones de dólares, un capital arrancado de accionistas arequipeños. "Lo cual es bastante decir, pues como se sabe los arequipeños tenemos fama de agarrados", confesaba sonriente uno de los accionistas.

La planta "La Dorada" es una obra tecnológica de punta. Es la base para la expansión de las marcas Arequipeña y Cusqueña que tienen como meta pasar del 14% a nivel nacional en 1994 a un vigoroso 18% y luego mirar a los mercados vecinos.
Además de la nutrida asistencia de empresarios, políticos y miembros del gobierno, empezando por el propio Presidente de la República, Cervesur tenía razón para sentirse ufana: el jefe de estado Alberto Fujimori anunció que el ISC de la cerveza se volvería a modificar para introducir criterios de competencia. A renglón seguido el ministro de Economía Jorge Camet Dickmann precisó que "no se trata de una reducción de la tasa sino de una nueva forma de aplicación del ISC sobre el precio de venta al público en el lugar de producción, para que no se grave el flete". También acotó el ministro que esta modificación en la forma de cálculo del ISC abarcaría a las bebidas gaseosas.
Pero, los cuarteles de las bebidas gaseosas no se han mostrado tan agitados como los cerveceros ante los vaivenes del ISC. Actualmente se cobra alrededor del 25 por ciento sobre el precio de venta al público de la botella de cerveza.

¿Listo para el despegue? La extraña posición del camión no es producto de un exceso de cerveza. Es la forma de descargar la cebada para que ingrese a asilos bajo tierra. Innovación characata.

Cobrar el impuesto de acuerdo al valor de venta al público en el lugar de producción se enfrentaba a la realidad . Por ejemplo, en Iquitos es muy claro que al cobrar el ISC sobre el precio de venta al público de una botella de cerveza se está gravando también al flete porque, en este caso, el transporte es una parte importante del precio. Sin embargo, se da el caso de que en la mayoría de las ciudades el valor de venta al público es uniforme porque la empresa que entra a pelear el mercado jugando como visitante fija su precio con respecto al precio de venta de la cerveza local. Es lo que se denomina una mimetización de los precios. Es la única manera de competir, sostiene un ejecutivo de la CNC. La em-presa que juega como visitante termina absorbiendo en sus costos el costo del transporte.

Gracias a esta mimetización Cervesur amenaza desde hace algunos meses el mercado en Lima y Backus le responde que a fin de año alcanzará el 40 por ciento del mercado del sur del Perú. Nadie está seguro de lo que tiene.
Las tan publicitadas ventajas de la modificación del ISC no han quedado muy claras en los medios cerveceros. Un alto ejecutivo de la industria cervecera comentó que como acaba de ser planteada la modificación del ISC "no tiene ni pies ni cabeza" pues no representa un verdadero ahorro.
El ISC cervecero ha sufrido constantes modificaciones. A inicios del régimen la tasa era de 75 por ciento sobre el precio de la primera venta en fábrica. Las empresas bien asesoradas por verdaderos tigres tributarios recurrieron a sacar las máximas ventajas de algunos resquicios de esta ley.
Un analista tributario sostiene que la anterior administración de la Compañía Nacional de Cerveza que fabrica Pilsen, decidió establecer un precio de venta en fábrica muy bajo a unos cincuenta distribuidores los que a su vez vendían con un margen muy amplio porque ellos eran los que consignaban en sus costos el gasto en fletes y publicidad.
Ante ello el gobierno, para seguir acotando sus arcas con un importante aporte de la industria cervecera, decidió hacer un cambio: dejar de cobrar el ISC en la primera venta en fábrica y cobrar de frente tomando como base el precio de venta al público.
Este repentino cambio, en su oportunidad creó una suerte de sicosis en los altos mandos de las empresas. Pese a que la tasa del ISC a la cerveza se rebajó de 75 a 30 por ciento, la recaudación aumentó de un porrazo de 124 millones de soles en 1991 a 423 millones de soles en 1993. A este cambio se atribuye la partida de la familia Piaggio de la CNC, según sostiene un analista bursátil.
Las empresas cerveceras dieron la batalla contra esta modalidad de cobro del ISC aduciendo que se había pasado de un extremo a otro porque el ISC no sólo se cobraba sobre el precio del fabricante sino también sobre las utilidades del mayorista, del minorista y el costo del flete y de distribución.
Tanto va el cántaro al agua que al final se rompe y así que hacia fines de 1994 la Comisión de Economía del Congreso que presidía Jorge Velásquez acogió parte de los reclamos rebajando la tasa de 30 a 25 por ciento (aproximadamente), y reemplazando a la SUNAT por el ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para fijar el precio de venta al público.
Cervesur apunta con todo a Lima. Sin embargo, los rimenses son un hueso duro de roer como lo demuestra el saludo a toda página que dedicó a la inauguración de la nueva planta en Arequipa mencionando que no sólo fabricarían cerveza arequipeña sino también cerveza cusqueña. A un cervecero limeño esto de tomar cerveza cusqueña fabricada en Arequipa puede sonarle raro, por decir lo menos.
Las bondades del agua de la cerveza y de sus mágicos efectos en la cerveza negra han originado más de una broma de grueso calibre porque los arequipeños replican que, si bien la Malta Polar te pone oso, la Malta Arequipeña para qué te cuento.


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