Lo que Sabía

Bernardo Fernández, el "Doctor Concha", habla de sus vínculos con Zanatti, y de las conversaciones de éste con Arauco.

Una de las últimas sorpresas del proceso a Alfredo Zanatti ha sido que el encarcelado empresario ha denunciado a su fiel abogado y testaferro, Bernardo Fernández. Según Zanatti, Fernández sabía que el Canal 13 era de Alan García y coordinaba con él. El abogado lo niega y precisamente una de las condiciones que puso para figurar como propietario, es que el Canal fuera de Zanatti, porque ya en ese entonces se rumoreaban las intenciones de García para hacerse de la estación de TV.

Abogado Fernández, su devoción a Faucett lo llevó a aceptar las propuestas de Zanatti.

"Menos pregunta Dios y perdona" me dijo Zanatti cuando me anunció que iba a comprar el Canal 13, recuerda atribulado Bernardo Fernández, uno de los testaferros y leales amigos con los que contó Alfredo Zanatti Tavolara durante su bonanza empresarial.

-Yo acepto siempre y cuando el dueño del canal seas tú, repuso. Garantízame que nunca lo vas a desmentir.
-Nunca, le respondió Zanatti.
Sin embargo, la semana pasada su ex jefe lo desmintió. Declaró ante la fiscal ad hoc que investiga las irregularidades del caso del Tren Eléctrico, Flor de María Mayta, que "quien realizaba las coordinaciones con el ex presidente García sobre el Canal 13, era Bernardo Fernández". Con lo que lo convirtió, por lo menos para el proceso, en cómplice de Alan García.
Desde que se enteró de la declaración de su ex jefe, la memoria de Fernández ha sido asaltada por detalles de sus compungidas conversaciones en Palacio de Gobierno al filo de la gestión anterior:
"Yo voy a tener siempre presencia en ese canal, porque el 13 es de un íntimo amigo mío. Yo quiero que siempre se hable de mí, aunque sea mal", le decía García.
Pero en otro momento Zanatti le había comentado "No sé qué le podría pasar a Faucett si no compro ese canal". Fernández pensó entonces que si él no aparecía como comprador, igual iba a aparecer otro. Creyó que con eso podía salvar a Faucett. Dice que confundió Faucett con Zanatti y esa confusión arruinó su vida.
El apelativo con el que Fernández firmaba y recibía comunicaciones de Zanatti, doctor Concha, surgió de una broma. Cuando el jefe lo presentaba a terceros decía, "les presento al Dr. Fernández Concha", a propósito de un tradicional apellido limeño. A lo que su gerente rápidamente contestaba: "Fernández sin Concha". Desde que Zanatti se volvió un prófugo, le asigno el apelativo marino para su correpondencia.
Cuando la tormenta se desató alrededor de Faucett y Aeronaves del Perú, Fernández fue el único que cayó preso. Los demás salvaron pellejo. Al salir, Fernández padeció la acuciosidad y el rigor del ex asesor del Ministerio de Transportes Iván Arauco.
"Arauco me tuvo 10 meses, durante 1993, escribiendo las cartas que yo le hacía llegar a Zanatti y en las que él debía reconocer: primero que había cometido un delito -recuerdo que la discusión se entrampó porque Zanatti se cerró en que lo único que quería reconocer eran "desórdenes"-. Segundo, debía comprometerse a devolverle al Estado un monto de acuerdo al cambio preferencial con el que se compró el dólar MUC."
"Me enteré del viaje de Arauco a Zurich porque estando aún allá, él mismo me llamó por cobrar. Finalmente me he reunido con Zanatti, me dijo, creo que ha entendido las razones que le he expuesto. Apenas llegue, nos vamos a reunir en su oficina para redactar el documento definitivo. He viajado en cumplimiento de mi trabajo, pero nadie en el Ministerio lo sabe, por el momento no hay que comentarlo con nadie, y colgó."
"El peritaje se hizo a solicitud del mismo Zanatti porque él sostenía que el monto de los desórdenes no ascendía a la cifra que Arauco estimaba. El peritaje debía aclarar ese gran detalle y se hizo de una manera absolutamente legal. Todas las autoridades estaban al tanto y Zanatti me envió 18 mil dólares. De ahí hice algunos pagos que la empresa tenía que hacer y se reservó 14 mil para los gastos del peritaje. El dinero cubrió los gastos de varias personas del Ministerio a distintos puntos del mundo, donde estaban los aviones. Arauco nunca me pidió un centavo, a pesar de que yo era el intermediario."

CARETAS 1367