Código de Barras

Del sueño por la presidencia al penal de Socabaya. El sorpresivo encarcelamiento del polémico ex alcalde de Arequipa despierta suspicacias.

Inmediatamente después de su detención Luis Cáceres Velásquez sonríe a la cámara.

La acusación es una de las más triviales: la venta de un callejón entre dos lotes, que finalmente fueron adquiridos por la misma empresa Sarfaty S.A. La Corte Superior tendrá que resolver en los próximos días la apelación.

HACE unos años Luis Cáceres Velásquez, alcalde de Arequipa entre 1986 y 1992, desestimaba las acusaciones que le hacían a su gestión, derramando lisura. Cuando la entonces Contralora General de la República, Luz Aurea Sáenz anunció que su despacho había hallado ciertas deficiencias en la gestión municipal durante una acción de control, Cáceres replicó: "Yo quisiera conversar con la Contralora, porque me han contado que es una chola de buena piernas. Lástima que yo sea un hombre casado".

Eso fue hace seis años. Actualmente Luis Cáceres Velásquez se encuentra tras las rejas en el penal mistiano de Socabaya.
El 10 de junio pasado fue condenado a cuatro años de prisión efectiva por el juez Denis Lazo Berenguel del Primer Juzgado de Instrucción Penal de esa ciudad, por la venta de un callejón de 571 metros en agravio de Vicente Carpio Alcóver, y de estafa y defraudación en agravio de la empresa exportadora Sarfaty S.A.
El ex candidato a la alcaldía de Lima y a la presidencia de la república, y el más controvertido de los miembros del clan Cáceres Velásquez de Juliaca, quedó lelo. En realidad, el juez lo había citado por otro caso, pero una vez que lo tuvo en el recinto, ordenó cerrar las puertas y le leyó la sentencia.
De inmediato fue trasladado a la carceleta del Palacio de Justicia y a las 7 de la noche al penal de Socabaya, donde quedó internado con el resto de delincuentes comunes.

EXTRAÑAS COINCIDENCIAS

Desde que el diario El Comercio publicó el jueves 8 algunos faxes que hacen referencia a un esquema de pagos a personajes influyentes para resolver el caso de Alfredo Zanatti, varios sucesos han aparecido en las primeras planas, como desviando la atención de un hecho gravísimo que comprometería a importantes funcionarios del régimen.

La sorpresiva detención del ex alcalde de Arequipa, ocurrida el viernes 9, es uno de ellos. La dosificada denuncia que Alan García ha creado una fundación en Liechtenstein, es otro. La nueva acusación contra García se empezó a mencionar el viernes 9, y ha seguido apareciendo en días posteriores.
Curiosas coincidencias.

CONTRALORIA

No cabe duda que las dos gestiones mistianas de Cáceres se han caracterizado por una fuerte inversión en obra pública, y un olímpico desinterés por las licitaciones, prefiriendo fraccionar una obra a fin de entregarla en adjudicación directa o a través de concursos públicos. Tampoco es un secreto que constructoras de su familia también se beneficiaron. En efecto, en seis años de gestión, LCV sólo había licitado públicamente dos obras: el puente Bajo Grau y el edificio de Sedapar de Arequipa (CARETAS 1246).

También es cierto que desde que puso pie en el Concejo Provincial de Arequipa, LCV inició un agresivo plan de venta de propiedades inmuebles y que sirvieron, en un principio, para poner las cuentas de la ciudad en azul, pero que también le significó la apertura de nada menos que 686 procesos judiciales, según el propio abogado de LCV, César Ramiro Tejada. Según el defensor, sin embargo, sólo quedan pendientes por resolver once demandas. Una de ellas, sin embargo, bastó para que LCV diera con sus huesos en la cárcel.
La cosa además se le puede complicar. El año pasado LCV fue encontrado responsable en primera instancia en otros dos procesos que se hallan actualmente en apelación.

CALMA CHICHA

El martes 13 pasado LCV fue trasladado de la cárcel mistiana de Socabaya a la carceleta del Poder Judicial de Arequipa, junto con otros doce inculpados comunes, para rendir instructiva ante el juez Antonio Abril del V Juzgado Penal. La instructiva duró cuatro horas.

LCV lucía de buen talante, a pesar de los días tras las rejas, y afirmó su voluntad de permanecer en la prisión sin aducir enfermedad que pudiera servirle para que lo trasladen a un hospital. "Quiero morir cumpliendo la ley!", declaró melodramáticamente. También manifestó que celebraría el Día del Padre en Socabaya.
El lunes 12, el Frenatraca inició las primeras marchas de protesta por las calles de Arequipa, y al cierre de la presente edición se rumoreaba la inminente llegada a la Ciudad Blanca de varias camionadas de juliaqueños para engrosar las protestas.


CARETAS 1367