CHINA TE CUENTA QUE...

Escribe LORENA TUDELA LOVEDAY


Me Muero, El Chino se Calateó

BUENO, qué quieres que te diga, aquí me tienes, o sea, con el recuerdo indeleble de ese cuerpo que te juro, o sea, más parecía una lavadora de ropa de los años cincuenta que un ser humano, ag, preguntándome a mí misma, pucha, ahogada en una especie de sopor depresivo, ya no por el momento en el que se jodió el Perú, que ésos son peanuts, sino más bien por la pinche maldita suerte que decidió por mí el lugar de mi nacimiento, ya no sé qué pensar.
Esto que, o sea, parece un fragmento del coro de una Medea cualquiera, pucha, o sea, no es sino una obsesión que me persigue recurrentemente desde la otra noche en la que, pucha, o sea, sin haber aprendido aún a escuchar esa voz interior de mi inconsciente que, o sea, con gran sabiduría me indica no ver la televisión nacional que para eso está el cable, pucha, prendo el noticiero de no sé cuál cagón canal peruano y te juro, o sea, lo que vi me dejó como se debe haber sentido alguien como el barón Von Humboldt al enfrentarse al primer ronsoco de su carrera científica.
Porque te lo juro, o sea, esa imagen del presidente de MI país, o sea, transgrediendo ya no solamente el sustrato epistemológico elemental para reconocerse como ciudadano y como demócrata y, o sea, se manda con un par de ojos rasgados como puñaladas en cuero de chancho, pucha, sobre una superficie lo suficientemente redonda como para contener el círculo vicioso de la Combi culture, pucha, esta vez no se le ocurre mejor cosa que en un despliegue de huachafería de las que ya no hay, quedarse en calzoncillos en Las Huaringas y meterse a una de las lagunas sagradas, te lo juro. Era por lo menos como para que se salga de dentro del agua un culebrón como el de Loch Ness y se le vaya reptando hasta el corazón pero ya sabes por dónde.
Felizmente, o sea, a medida que pasaron los días pude tomar un poco de distancia frente a lo que, o sea, Saúl Peña en sesión me calificó como uno de los episodios más traumáticos de mi vida, o sea, desde que, pucha, o sea, el mayordomo de mi abuelita cuando yo tenía cinco años agarró su cosa feísima y mejor no te cuento.
Bueno y entonces, o sea, gracias a esa distancia he pensado horrores de cosas sobre este Huaringas's traumatic gap y he llegado a la conclusión que mi tío Javier, o sea, con todos sus defectos, pucha, jamás en su vida habría hecho una cosa semejante y eso, o sea, es para mí razón suficiente como para reafirmarme en mi vocación antiautoritaria.
Porque déjame decirte, hija, que según la modernidad, o sea, pucha, las convicciones políticas se adquieren o se dejan, pucha, ya no por el papel de las grandes ideas sino pucha, o sea, gracias a la función de hechos tan prosaicos como que un chino panzudo y tetón, que por una contingencia, o sea, entre furtiva y mal calculada, o sea, pucha, llega a Presidente de una republiqueta de zarzuela se exhibe en calzoncillos calzonudos ante sus electores; o que, pucha, o sea, el que fuera su rival en las elecciones últimas, pucha, sepa perfectamente diferenciar una copa para vino tinto de una copa para chablis, y lo demás, o sea, se fue al carajo con el Muro de Berlín, ¿no te parece?
Ahora, te digo una cosa, pucha, conociendo la manera como El Tiranuelo maneja su corte (más Los Olivos state of mind que versallesca), pucha, o sea, no te sorprenda si cualquier día de éstos prendes la televisión y te encuentras con Martucha arrugada como un guindón por el frío congelado de la mañana, pucha, saliendo de la misma laguna, con su monillo de Gamarra de copas puntudas y barbas de plástico, dignamente acompañado por su respectiva trusa, pucha, de esas de algodón acanalado que tapan hasta el nacimiento superior del ombligo, y todo en nombre de la reinserción del país en el sistema financiero internacional.
O que Torres y Torres Lara se meta a tomar San Pedro con los curanderos de Huancabamba y le dé, o sea, el brote sicótico que nos faltaba para caer del todo en el abismo con el gordo romboide ese; o que, pucha, o sea, para fortalecer la derrota de la subversión y de la inflación, pucha, o sea, Marcenaro, con la pinta de gallo carioco que se maneja, o sea, un buen día se haga pasar el cuy ante cámaras y todo el país tenga que celebrarlo porque, o sea, como dijera el mismo El Tiranuelo, o sea, en una reciente entrevista para un periódico de Brasil, pucha, en el Perú hay una democracia un poco sui géneris. En efecto, o sea, un poco, ¿y el resto qué, alguien me lo puede explicar?.
Bueno, o sea, ya más calmada por el desahogo que me permite esta página, o sea, lo dejo acá por hoy pero te juro, o sea, que lo retomo en el análisis que te prometo para el jueves próximo, o sea, sobre los actuales defensores de la cultura Combi, va a ser la muerte. Chau, chau. (Rafo León).

CARETAS 1367