El Color del Mundo

La sugestiva pintura de Shaoul Smira por partida doble.

Shaoul Smira ante una de sus pinturas sobre papel que exhibirá en la Galería Cecilia González, en el Museo de la Nación mostrará pintura sobre tela.

Escribe MARIA ELENA CORNEJO - Fotos FATIMA LOPEZ

EL mismo es una confluencia de lugares, experiencias y sensaciones. Tiene 55 años, nació en Irak pero es de origen judío. Estudió en París, hizo su maestría en Arte en Tel Aviv, vivió en Bélgica y hace 12 años trabaja en Nueva York. En el caso de Shaoul Smira se aplica con más precisión que en cualquier otro, el término "ciudadano del mundo". Estos ajetreos geográficos han marcado profundamente su obra, aunque él no lo reconozca, mejor dicho, aunque no le interese reconocerlo. Prefiere decir que su pintura es como un poema que se construye poco a poco a partir de una letra antes de llegar a la palabra, a la oración, a la estrofa y al verso final. Por eso quizás, califica su trabajo de emocional en oposición al arte racional, teórico, corruptible, propio del Occidente posmoderno. Smira gesticula con pasión, rie con facilidad y tras las gruesas gafas de miope bailan unos enormes ojos escrutadores. Pronuncia lentamente el inglés como para que lo entienda y cuando sus esfuerzos son inútiles recurre a la mímica, al movimiento y a las palabritas en español que aprendió durante su última exposición en Bogotá. "Me gusta Frida Kahlo y bailar salsa", dice de pronto, francamente contagiado del espíritu latinoamericano. Verlo es entender mejor su obra. Siempre hay dinámica, movimiento, planos superpuestos. "Pinto la ciudad como si fuera un gran teatro, donde los hombres y los objetos pasan rápidamente por mi mente y yo rescato algunas imágenes para recrearlas en mi pintura. No copio la realidad sino que la transformó a otra dimensión. Por eso no tengo un foco de atención sino varios porque representan diferentes planos de conciencia", dice.
Sobre sus influencias, reconoce varias y a la vez ninguna. Cree que todo buen pintor deja algo para la posteridad. "La historia del arte es un libro abierto. Rembrandt, El Greco, Botticelli, la pintura india, oriental y primitiva, dan una clave para que el artista siga creando sin estancarse".
Tal vez esa inquietud llevó a Smira a crear su propia técnica, confeccionando él mismo un papel que luego tiñe y aplica como una suerte de collage para darle la textura que desea. También pinta sobre lienzo donde se siente igualmente libre, espontáneo y realizado. Ambas técnicas mostrará en sus exposiciones limeñas. La primera en Galería Cecilia González de El Olivar de San Isidro a partir del jueves 27 y la segunda en el Museo de la Nación desde el 24.
A diferencia de la mayoría de sus pares, Shaoul Smira no trabaja en base a ideas preconcebidas, planes o bocetos. "Primero hago y luego me cuestiono", dice siguiendo una lógica que los peruanos hemos visto aplicada en actividades menos artísticas. Lo suyo ciertamente, es un juego creativo, un divertimento personal que nace no porque quiera decir algo en concreto sino cuando siente algo que quiere decir.
"El artista muchas veces es un profeta", reflexiona al recordar que hace veinte años lo tildaron de loco cuando dibujó unos hombres con mascarillas protectoras para defenderse de la contaminación ambiental o cuando imaginó hace tres décadas que algún día se realizaría la fertilización in vitro. Su última locura es pensar que se erradicarán las armas y que los hombres recuperarán la dignidad perdida para aprender a vivir en paz. Y Shaoul Smira sonríe con la serena convicción de quien ha visto acercarse el reino de los sueños.

El primer libro de Eduardo González.

CELEBRACION

MUSICA


El Arbol

Fotos ecológicas en el Británico.

  • Hace algunos meses el Instituto de Arte Fotográfico que dirige Carlos Aramburú con el auspicio de la Southern Peru, la Kodak Peruana y el PNUD, convocaron a un concurso de fotografía ecológica para celebrar el sexto aniversario del Día de la Tierra. Participaron 145 fotógrafos y los resultados del concurso todavía no se conocían al cierre de esta edición. La de la izquierda es una de las seleccionadas que se exhibirá junto a las ganadoras en la galería John Narriman de la Asociación Peruano -Británica.


    Cine en Cusco

    En doble homenaje a los 100 años del cine y al fundador del "cinema-verité" -el francés Jean Rouch- se desarrolla en el Cusco una experiencia pionera de su tipo en el Perú, que busca inyectar una alta dosis de creatividad a la cinematografía documental nacional. Se trata de un taller de documentales organizado por el productor Carlos Sánchez que se dicta en coordinación con el INC del Cusco y que permite a 20 alumnos seleccionados, gracias al auspicio de la Embajada de Francia, explorar a lo largo de tres meses las posibilidades reflexivas del cine. Los alumnos, diecinueve, diecinueve cusqueños y una francesa, ya están en las calles buscando historias dignas de ser contadas.


    EXPOSICIONES

    CINE



    Razón, Corazón

    Por E. LUIS LAMA

    De Alemania a la municipalidad de Miraflores.


    Las manifestaciones ornamentales de Carolina Kecskemethy-Vass. de Carolina Kecskemethy-Vass.

    ESTA es la primera muestra individual que Carolina Kecske-methy-Vass hace en el Perú. En ella, como en toda exposición que trasciende, la artista realiza consistentes aportes a nuestros modos de ver y de hacer arte. Hay en su trabajo una ruptura de nuestro quehacer artístico cuando fusiona el sentimiento y la razón para crear un conjunto en el cual integra líneas y texturas a la pintura, con una carga de conocimientos que respalda los conceptos de una obra, de una compleja carga de contenidos.

    Para aproximarse a la propuesta de Carolina Kecskemethy-Vass es necesario comprender que ella estudió inicialmente en la Universidad Católica y en el Taller de Cristina Gálvez, para luego partir a Berlín donde culminaría sus estudios con una Maestría. Este hecho podría ayudarnos a entender mejor una obra que simultáneamente es universal y, a la vez, eminentemente personal, porque la artista hurga en esas formas primarias, inmersas en nuestro inconsciente. A partir de esta visión plástica Kecskemethy-Vass elabora un lenguaje pictórico de signos y símbolos elementales, que van desenvolviéndose sobre el espacio, ubicándose en múltiples formas, a modo de un sistema de infinitas posibilidades.
    Gertrude Stein explica las variaciones que podrían tenerse a partir de una frase o un módulo y nos dejó como legado "una rosa es una rosa, es una rosa...". Los minimalistas ciertamente trabajaron en torno a la reiteración visual y a las variaciones en la percepción. Sin embargo, lejos del automatismo que puede suponer la alteración espacial de los signos, su obra tiene una intención emocional producto de la materialidad con la que trabaja, de esa sensualidad que se desprende de sus texturas visuales y el nervio de una línea que surca con espontaneidad el espacio. Todo ello conduce a una nueva forma de existencia, a una naturaleza ilusoria resultante de la acción del artista. Estos organismos de papel que Kecskemethy-Vass crea, van conduciendo a distintas asociaciones mentales a medida que uno va recorriendo una muestra que termina por ubicar al espectador en el centro de una suerte de historia natural.
    Son estas últimas las piezas en las que Carolina Kecskemethy-Vass no persiste en "la esencia de la insistencia" de la que Stein hablara. En su obra hay también cabida para la ambigüedad, o para decirlo de otro modo, para una multiplicidad de lecturas que enriquece el contenido de su propuesta.
    Por eso, en la exposición no es raro apreciar que en lugar de la reiteración de "una rosa es una..." veamos más bien cómo puede ser que "un riñón más un riñón es una vagina es un corazón es ...". Ocurre que en este juego de acumulaciones formales, de positivos y negativos, de volúmenes y vacíos virtuales, hay obras memorables que hablan tan directamente de nuestra condición física, de órganos y organismos, que puede llegar a desconcertar, cómo de manera tan acertada, una mujer une en cuadros emblemáticos, la materia y el espíritu, sexo y amor. Pero más que una manifestación ornamental del feminismo posmoderno, la artista se aleja de militancias y maniqueísmos para mostrar, más que variaciones en torno a la ubicación de signos sobre el espacio, cómo la pintura, aún en sus expresiones más crípticas, puede llegar a ser representativa de una visión interior que, a través del arte, se vuelve tangible.
    Del ordenamiento geométrico de las pinturas, donde las veladuras forman una piel sobre el soporte, al apasionado orden sobre el papel, en las obras más orgánicas, hay un hilo conductor que muestra el pensamiento visual de una talentosa mujer con una obra capaz de conducirnos a una libre asociación de formas, a nuevos misterios -¿un corazón atravesado, una vagina enmarañada?- de la percepción.
    Carolina Kecskemethy-Vass no sólo desnuda el cuerpo para mostrar lo visible, sino que se sumerge en el interior para exhibir nuestro contenido físico. Pero lejos de concentrarnos en la anatomía, la línea fluída, el dibujo intuitivo, la pincelada y las veladuras van mostrando el carácter emotivo de una obra, que más allá de los aspectos plásticos, constituye la búsqueda de una nueva relación del arte con la naturaleza. Este vínculo no se encuentra exclusivamente a nivel de las formas que vemos. Toda la piel de estas piezas está trabajada con materiales orgánicos, pigmentos, lacas naturales, témperas al huevo y óleo, materias cuya preparación forma parte de un ritual que concluye con el acto de crear.
    Hay en toda la muestra una inmensa alegoría de nuestro cuerpo, una enorme vitalidad, una apasionada reflexión sobre lo que el arte es capaz de llegar a representar, y, sobre todo, las posibilidades de una mujer de poder crear en un mundo que quiere libre, abierto, aquí, ahora.
    AVERY SHARPE.- En el V Festijazz Internacional que se está realizando en el ICPNA de Miraflores, mañana se presenta el cuarteto del bajista Avery Sharpe, "gigante entre gigantes" según el crítico Leonard Feather. El grupo también estará en el ICPNA del Cusco el 25 y en el de Arequipa el 26. Palabras mayores.

    Mes de las Letras

    En abril se recuerdan a nuestros literatos.

    POR décimosegundo año consecutivo, el Banco Continental celebra este abril el Mes de las Letras en homenaje a prominentes figuras de la literatura peruana que nacieron o murieron en este otoño. El viernes 21, Carlos E. Zavaleta y Santiago López expondrán sobre Ribeyro; el martes 25 el Padre Gustavo Gutiérrez y Luis Jaime Cisneros analizarán la obra de Arguedas; el viernes 28 Edgardo Rivera Martínez y Washington Delgado harán lo propio con Ciro Alegría y el martes 2, José A. Bravo y Ricardo González Vigil se referirán a Vallejo. Las charlas son a las 7.30 p.m. De otro lado, la Universidad del Pacífico en homenaje a Julio Ramón Ribeyro está presentando charlas y películas en torno a su obra. Hoy se proyecta Las botellas y los hombres, de José Carlos Huayhuaca y Una aventura nocturna de Augusto Tamayo, comentadas por Rossana Merino, el martes 25 Irene Cabrejos expondrá sobre la narrativa ribeyriana y el jueves 27 finalizará con un conversatorio a cargo de Alonso Cueto, Guillermo Niño de Guzmán y Juan A. Ribeyro. 1.30 p.m.


    CARETAS 1359