Los Pasos en Falso

General EP Walter Ledesma analiza la calidad de los jefes de la guerra en ambos bandos, en el reciente conflicto con Ecuador.

Desierto de Israel en 1986: (izquierda a derecha) el ecuatoriano Paco Moncayo, el peruano Walter Ledesma y oficial israelí. Moncayo dirigió las operaciones del lado ecuatoriano en 1995, y aplicó técnicas aprendidas en Israel.

El general Walter Ledesma fue pasado sorpresivamente a retiro "por renovación" en diciembre del año pasado, cuando todavía tenía 4 años por delante en el Ejército. Oficial brillante, ascendió a general de brigada a los 45 años y fue comandante general de la 9ª División Blindada en Tumbes y jefe de Estado Mayor de la 5ª Región Militar. El Ejército invirtió mucho en él, y cuando más requería de sus servicios, ya no estaba en el activo, por decisión de la cúpula militar.

Entrevista CECILIA VALENZUELA

Fotos OSCAR MEDRANO
Ledesma: a Ecuador le conviene que Fujimori salga reelecto, porque es incapaz de lograr el consenso nacional.

"Ninguna guerra se gana con los procedimientos de la anterior. Eso fue lo que capitalizó el ejército ecuatoriano".

"El general Moncayo es carismático, simpático, inteligente y enemigo del Perú.

¿Por qué salió del Ejército si aún tenía cuatro años de techo y sin haber ascendido a general de División?

- El actual gobierno me invitó a pasar al retiro por renovación. Me sorprendió muchísimo la decisión porque tres días antes había sido condecorado por el ministro de Defensa con la Gran Cruz Peruana al Mérito Militar. Sin embargo, no ascendí y me enteré por los noticieros de televisión que había sido pasado al retiro.
- ¿Cómo reaccionó cuando se enteró por las noticias de la más reciente invasión ecuatoriana?
- En 1990 fui el jefe de la Oficina de Información del Ejército, allí tuve acceso a algunos de los escritos y las declaraciones del general ecuatoriano Paco Moncayo, el actual jefe de Estado Mayor General del Ejército ecuatoriano y comandante de las Fuerzas Terrestres en la zona del Alto Cenepa. En esa ocasión, Moncayo escribió un artículo con motivo de la víspera del cincuentenario de la firma del Protocolo de Río de Janeiro y decía que el Protocolo era inejecutable no sólo en la Cordillera del Cóndor sino en doce puntos más que resultaban cuestionables en su validez. Eso me llevó a pensar que ese artículo formaba parte de una campaña que estaba lista para ser puesta en operación. Conozco el pensamiento del actual comandante del Alto Cenepa por el lado de Ecuador porque estuvimos juntos como agregados militares en 1986 en Israel, y por eso podía suponer que él y su país podían provocar un incidente fronterizo para generar una reacción internacional. Y lamentablemente no me equivoqué.
-¿Informó usted a sus superiores sobre la personalidad del general Moncayo y el riesgo que implicaban sus declaraciones?
- Sí. Lo hice ante el Estado Mayor General del Ejército. Pero la atención en esos años estaba fundamentalmente orientada a la guerra interna y esta información sólo fue un elemento de juicio.
- ¿Usted cree que se puede justificar el descuido de nuestras fronteras con la participación en la guerra interna?
- De ninguna manera, el Ejército es el responsable de la soberanía nacional, esa es su responsabilidad primordial. Los problemas de orden interno pueden ser complementarios a la acción de la Policía Nacional, que por cierto desempeñó un rol exitoso. La prueba fue la captura de Abimael Guzmán.
- ¿Qué pasó en 1995? ¿Por qué cree que se inició la campaña de desalojo del Alto Cenepa sin preparación, sin trabajo de inteligencia? La guerra del Golfo tomó casi cinco meses de preparación, las tropas aliadas se movilizaron, se establecieron, estudiaron el terreno y finalmente atacaron.
- Esa pregunta nos la formulamos todos los peruanos y con esto no quiero desmerecer el comportamiento de los combatientes desde soldados hasta oficiales de rango superior. Existe una premisa militar que dice que ninguna guerra se gana con los procedimientos de la guerra anterior. Eso fue lo que capitalizó el ejército ecuatoriano. Sus autoridades han declarado que ellos se han preparado catorce años para este conflicto. Entonces diseñaron una táctica para poder resistir, creo que se debió tener en cuenta esta premisa. El resultado fue que hubo un bando que modificó sus procedimientos, mientras que el otro bando fue al campo de batalla con los procedimientos utilizados en el conflicto anterior y ese bando fue el nuestro.
- ¿Se contradice el hecho de informar al mundo y a la ciudadanía sobre la invasión y la decisión de responder a la agresión y proceder al desalojo?
- Si el gobierno sabía desde octubre y reaccionó en enero, lo menos que se podía pedir era que la campaña de reacción hubiera sido exitosa. Había tiempo, desde octubre, para preparar planes que nos llevaran al desalojo efectivo de la infiltración. Sin embargo, la respuesta militar no ha sido efectiva.
- ¿Cuáles fueron los pasos en falso que dio el Perú en el desarrollo de las operaciones para recuperar el Cenepa?
- Sólo puedo referirme a la información que ha sido pública, pero lo que más me llamó la atención fue el hecho de que nuestras operaciones fueron restringidas únicamente a recuperar la línea de frontera sin poder siquiera neutralizar los fuegos que provenían de unos pocos kilómetros más allá de la frontera como eran los misiles y los morteros de las bases de Coangos, Banderas y Cóndor Mirador. En la guerra del Golfo la misión era procurar la desocupación de Kuwait, sin embargo, hubo operaciones que atacaron la capital de Irak sin que eso significara que Estados Unidos quisiera ocupar militarmente Irak.
Nosotros no profundizamos nuestras operaciones y con eso cedimos una gran ventaja al Ejército ecuatoriano, porque ellos tuvieron la libre iniciativa de la maniobra de los fuegos y pudieron ir diezmando a nuestras naves y nuestros combatientes. La teoría que pasar más allá de la frontera significaba invalidar la posición jurídica del Perú es absurda. Las operaciones se estaban dando en la zona no demarcada, Ecuador había infiltrado sus tropas en territorio peruano y el Protocolo seguía incólume.
- ¿Hemos perdido o hemos ganado esta guerra?
- Mire, uno de los dos bandos en conflicto ha celebrado pomposamente la victoria. Ese bando lamentablemente ha sido el ecuatoriano y se ha dado el lujo de hacer alusiones hirientes a nuestra dignidad nacional.
- ¿Cree que el conflicto ya terminó?
- En la revista de las Fuerzas Armadas de Ecuador, ha aparecido recientemente un artículo del general Paco Moncayo donde plantea los lineamientos de su país para el siglo XXI y destaca la necesidad de obtener su salida soberana hacia el río Amazonas. El general José Gallardo, ministro de Defensa del Ecuador ha anunciado que en el futuro las conversaciones entre su país y el nuestro serán directas. Me pregunto a qué tipo de diálogo se refiere y por qué hace estas declaraciones el ministro de Defensa y no el Canciller.
- ¿Quién va a terminar por asumir la responsabilidad de esta derrota?
- Tendrá que ser el gobernante al que le tocó conducir este conflicto, junto a su Comando Conjunto.
- El comandante general del Ejército ha declarado repetidas veces que él ha obedecido las órdenes del Presidente de la República.
- Se puede hacer una reflexión citando a dos famosos pensadores. Sun Tsu, 500 a.C., decía que ganará una guerra el bando que esté preparado militarmente siempre y cuando quien comande ese ejército no esté interferido por el soberano. También podríamos citar al mariscal Bernard Montgomery: existen dos clases de generales, decía, un buen general ordinario, que es aquel que es bueno en tanto su superior le diga en detalle qué hacer, que se encuentre a su lado y que lo ayude y compruebe que lo que hace es lo que se le ha dicho. Pero el otro, el gran general o el gran jefe, no necesita más que una directriz que cubra las operaciones, no requiere instrucciones detalladas, sabe qué hacer y se le puede dejar sólo con toda confianza. Se le puede dar una orden en tres palabras "Libere usted Europa" y esa fue la tarea que cumplió el general Dwight Eisenhower. "Libere usted Kuwait", dijo Bush y eso hizo el general Norman Schwarzkopf.
- Aquí ni siquiera hemos liberado Tihuinza.
- No.
- ¿Qué opina del general Vladimiro López Trigoso? ¿Acaso lo han utilizado como chivo expiatorio?
- El general López Trigoso es de mi promoción, puedo decir que lo conozco por su honestidad, por su capacidad y por sus principios. Entiendo que él, como responsable del área, informó sobre lo que estaba ocurriendo a su superior. Y creo que se ha querido hacer de él el único responsable. Aunque después se le haya ratificado la confianza, ya se sembró la duda. Lamento mucho lo que le ha pasado, creo que debe estar viviendo una gran tribulación interior.
- ¿Quién era el superior responsable de López Trigoso?
- La Quinta División de Selva operativamente dependía del Comando Conjunto de la Fuerza Armada y administrativamente depende del Cuartel General del Ejercito.
- ¿Es decir del general Nicolás Hermoza Ríos?
- Exactamente.
- ¿Cuál es su análisis de la estrategia ecuatoriana?
- Pienso que Ecuador para llegar a este diseño de guerra prolongada ha desarrollado una estrategia basada en la perseverancia, en la insistencia, trazando un objetivo nacional. Han capacitado a sus cuadros de una manera muy especial. Los ecuatorianos envían a sus mejores coroneles a los países claves donde hay adelantos tecnológicos en el material de guerra. Uno de estos países es Israel, de modo que están empapados de la forma cómo se administran las crisis en el Medio Oriente. Además, se informan sobre la tecnología de punta en el campo militar y sobre todo observan cómo ha evolucionado el conflicto palestino-israelí. Y usted sabrá que Yaser Arafat, que empezó siendo perseguido por terrorista, ahora está a punto de ser el presidente de un estado autónomo palestino. Ese referente, adaptado a las condiciones propias de un país como Ecuador, que viene educando generación tras generación a diferentes núcleos de su sociedad para reclamar lo que ellos llaman sus derechos conculcados por el Perú, es el fundamento de su estrategia militar.
Fijémonos que siempre son ellos los que invaden nuestro territorio, a la vez que denuncian al Perú, acusándonos de ser los agresores. Ellos aparentemente están en una actitud defensiva pero en realidad su actitud es ofensiva. Su objetivo es debilitar la resistencia del Perú. Es una fuerza convencional que utiliza pequeños elementos para infiltrar y que es apoyada con elementos de alta tecnología. Y lo hacen fingiendo posiciones.
- ¿El general Moncayo ha trazado esta estrategia?
- El ha dirigido al equipo que ha trazado la estrategia. El año pasado Moncayo fue el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Armada. En ese rol fue el que planteó la necesidad de mantener el canon petrolero para las FF. AA., así como todos los presupuestos que demandaban. Ahora comanda la guerra. Entiendo que él ha preparado psicológica, anímica y doctrinariamente a todos los cuadros, porque sus hombres le tienen un respeto muy grande. Tiene ascendiente no sólo en el Ejército sino también en las Fuerzas Armadas y en la sociedad ecuatoriana, además de ser doctor en ciencias internacionales.
- ¿Cómo es Paco Moncayo?
Es un general joven, muy carismático, simpático, inteligente y enemigo del Perú. Capaz de lo que ha hecho y de algo más. Se ha preparado para enfrentarse al Perú desde hace tiempo, fue uno de los más jóvenes asesores del general Levoyer, quien negocio con el almirante peruano Dubois en 1981. Conoce todos los instrumentos jurídicos previos al Protocolo de Río de Janeiro y ha estudiado profundamente el Protocolo, es un hombre que alimenta de información y planteamientos a las Fuerzas Armadas ecuatorianas. El ha dedicado su vida al estudio de la guerra y se ha especializado en los conflictos entre Perú y Ecuador. Pienso que hay que tenerlo muy en cuenta y estar atentos al cargo que vaya a ocupar. Eso se llama inteligencia biográfica y es fundamental desarrollarla antes de enfrentar a un enemigo.
- ¿Qué le conviene más al Ecuador, que gane Fujimori o que gane Javier Pérez de Cuéllar?
A Ecuador le conviene que Fujimori salga reelecto, porque se trata de una persona que es incapaz de convocar a la unidad nacional y de lograr el consenso de todas las fuerzas políticas y de todos los peruanos.
Caretas 1356