Tras Pitos, Palos

Nuevos desaires, metidas de pata y rectificaciones ponen en evidencia que al frente diplomático le llueve duro y tupido.

La presentación de Goldenberg en el Congreso fue una maratón oratoria de pronóstico reservado. La oposición presentó moción mostrando serias críticas.

La Marcha

Sólo un noticiero mostró la magnitud de la «Marcha de la Victoria» realizada el lunes pasado en Guayaquil. Allí el Presidente Sixto Durán con desdén e ironía habló de un 9 a l en el primer tiempo del conflicto. Ante esas muestras de agresividad y de triunfo, es difícil imaginar que la sujeción a medias al Protocolo de Río pueda tener algún efecto. Por el contrario, se avizora un tortuoso camino en las negociaciones.

Presidente Fujimori: se desdijo en Venezuela.

MIENTRAS en Lima, el canciller Efraín Goldenberg presentaba un yermo informe al Consejo Directivo del Congreso señalando que el Perú tenía cómo ostentar triunfos diplomáticos, en Guayaquil el presidente Sixto Durán Ballén presidía una concurrida "Marcha de la Victoria" que, obviamente, negaba las palabras de Goldenberg.

  • Si se midieran los resultados de la guerra por las palabras, hay una ostensible diferencia de tono.
    La escalada de epítetos en el Perú ha empezado a ser un descenso progresivo. De la "victoria" se ha pasado al "empate" y hay discreto temor de que se hable de una "derrota".
    Peor aún, se investiga al que se supone fue el conductor del teatro de operaciones donde nos hicimos de la victoria. La historia no registra un triunfo con juicio militar para el ganador de laureles.
    En Ecuador, en cambio, la exaltación permite excesos líricos, aparte del triunfalismo exacerbado.
    A nadie se le ha ocurrido -ni siquiera a los más recalcitrantes oficialistas- llamar a Alberto Fujimori "presidente vitalicio", a Nicolás Hermoza "estratega invencible de la Cordillera del Cóndor y gran conductor de las Fuerzas Armadas" y a Efraín Goldenberg "maestro de la nueva diplomacia", términos que sí empleó Mario Minache, alcalde de Machala el 4 de marzo, para referirse a Sixto Durán, el ministro de Defensa José Gallardo y el canciller Galo Leoro.
    Sixto Durán no ha podido escapar tampoco de la payasada. Ha hablado ahora en Guayaquil de un score de 9-1 en el conflicto y sólo en el primer tiempo. Era una forma de igualar al usualmente ponderado ex presidente Osvaldo Hurtado que el 1 de marzo escribió en El Comercio de Quito: "Las bajas tuvieron una relación de 10 a 1 en perjuicio del Perú... De todo lo cual la opinión pública del Perú no tiene un conocimiento exacto".
  • Los climas que se registran en Quito y en Lima son diametralmente opuestos. Y esto no es parte de la estrategia de los primeros días de febrero, ahora tienen el valor de los balances preliminares de esta primera etapa del conflicto.
  • La presentación de Goldenberg ante el Consejo Directivo fue meramente protocolar. Un texto tedioso, un ritmo cansado -ha perdido algunos kilos de peso el canciller- y la insistencia en que se ha logrado el triunfo de hacer pasar a Quito por el aro del protocolo.
    Las intervenciones de la oposición lograron en el largo debate poner en claro que no hay en el canciller el aura del que ha ganado.
  • Por qué? El presidente Alberto Fujimori -otrora vistoso en la televisión- el sábado sostuvo en `Réplica' (Canal 13) que el Acuerdo de Montevideo "va a funcionar".
    "Esto significa -agregó- que la larga frontera entre Perú y Ecuador quedará finalmente demarcada en su integridad. Los tramos pendientes se terminarán de demarcar, un poquito más en línea curva pero se terminarán de demarcar y quedará terminado el problema".
    Qué es esto de un poquito más en línea curva? Como suele ser ya habitual se ha silenciado en todos los otros medios qué significaba esto.
    No era una "gaffe", como tampoco lo fue su intervención en Montevideo.
    El oficialista Ricardo Marcenaro días atrás había tenido una expresión curiosa: defendiendo el que el Perú no haya atacado Coangos, sostuvo que no lo hizo porque ese puesto era "indiscutiblemente ecuatoriano", lo que significaría que Tihuinza, Base Sur y Cueva de los Tayos es discutiblemente peruana, según lo anotó en su oportunidad Henry Pease. En esa misma contradicción cayó el martes pasado Oswaldo Sandoval al declarar saliendo de RPP en el mismo sentido.
  • Todo indica que hay la percepción en las filas del gobierno que la tratativa con los garantes respecto a la demarcación puede ser objeto de concesiones territoriales (lo cual es el riesgo de no haber fraseado con firmeza la Declaración de Paz de Itamaraty cuando al referirse a Tihuinza, Base Sur y Cueva de los Tayos no se explicitara que se trataba de territorios peruanos).
  • Pease ha hecho notar que la táctica de presentar el alineamiento ecuatoriano en el marco del Protocolo ("vigente pero inaplicable") como un triunfo peruano indiscutible será contraproducente a la luz de los garantes. Estos pueden aducir que si el Perú ha salido con su gusto nada le costará ceder en algunos aspectos territoriales. No es ese el caso de la Declaración de Itamaraty cuando se acepta que la concentración de tropas peruanas sea en PV-1 y las ecuatorianas en Coangos? Ahí no hay equidistancia -no tanto geográfica- cuanto estratégica: Coangos simplemente hace insostenibles las posiciones de Base Sur y Tihuinza, lo cual no ocurre con PV-1.
  • Pero la idea de que Ecuador ya cedió en lo del Protocolo es cada vez menos sostenible por lo que declara a diestra y siniestra Durán Ballén. Ecuador sólo aceptará una solución "digna". El Perú -lo ha señalado el embajador Felipe Valdiviezo- no teme una solución "indigna" en el marco del Protocolo, de modo que lo indigno sólo puede corresponder a una interpretación ecuatoriana.
  • Matices aparte, lo que verosímilmete puede temerse es que los países garantes se inclinen a considerar que Ecuador reclama pequeños territorios y que el petitorio es atendible no pensando en modificar el Protocolo sino simplemente en las negociaciones propiamente demarcatorias.
    Sin embargo, como se sabe, el problema no es de extensión territorial. Para las pretensiones de una "continuidad territorial", Ecuador busca tener acceso por ríos y cuencas al Amazonas. El Cenepa es uno de esos puntos. El otro es la confluencia Yaupi-Santiago en el norte.
  • Para completar este aire de desasosiego, Alberto Fujimori creyó oportuno reabrir la oferta del puerto libre y la zona franca en el Amazonas para Ecuador, hecha en 1992. Otro desacierto e inoportunidad.
    A un país que invade, a un Presidente que se niega a extenderle la mano en Montevideo, en un clima de ataque ahora sí sistemático al Perú, por qué tanta largueza? O hay un complejo de culpa que no se explica o simplemente se lo quiere contentar para que baje el tono y no ponga en aprietos la candidatura reeleccionista.
    Como la reacción local ha sido unánimemente contraria a la oferta, que fue junto con la visita a Quito y las "secretas" conversaciones con el ex presidente Rodrigo Borja, el inicio de este entrevero de hoy, Alberto Fujimori se ha desdicho en Caracas en una conferencia de prensa donde lució vacilante y desvencijado.
    Idas y vueltas de un Presidente que es el menos acertado de los diplomáticos.
  • Después del Acuerdo de Montevideo, CARETAS auspiciaba la esperanza que se evitaran nuevos errores. Ha sido todo lo contrario. El presidente Alberto Fujimori sostuvo en la TV uruguaya, textualmente, "En realidad, el Perú era uno de los países mejor armados de América Latina.
    Periodista: Por su lucha con Sendero Luminoso?
    -No, no. Sino porque durante algunos años se pensaba que deberíamos hacerle la guerra a Chile y entonces el gobierno militar pues se proveyó de armas de todo tipo. Yo pienso que no hay un ejército en América Latina que tenga tal número de tanques y aviones supersónicos y aviones rusos y misiles de todo tipo. Entonces, lo único que hemos hecho es simplemente hacer la movilización, gastos de combustible, de racionamiento, etc.".
    Lo que se vino fue una ola de protestas en Santiago de Chile, un esfuerzo profesional impresionante por parte del embajador peruano en Chile, Alfonso de Rivero, que tuvo que ir a excusarse personalmente ante el presidente Eduardo Frei y , naturalmente el aprovechamiento por parte del Ecuador de que esas palabras eran la demostración más clara del belicismo peruano.
  • El gobierno de Chile ha reaccionado con la cabeza fría y con un cierto retintín burlón -"Cuanto menos se hable de armas, mejor" dijo el canciller chileno Insulza- pero es indudable que el gesto de Fujimori es el agradecimiento más tosco que se pudiera esperar para el país precisamente que había movido la solución de Montevideo.
    El editorial del diario La Epoca de Santiago ha sintetizado así las cosas: "Lo más desafortunado de esta revelación no es la innecesaria sospecha de que pueda haber fuego bajo esas cenizas -y en esto, el gobierno chileno ha hecho bien manteniendo la cabeza fría y la prudencia en alto- sino el que ella se produzca precisamente cuando en el continente se libra una virtual guerra fronteriza que cubre de vergüenza a las naciones democráticas de la región. Si la cierta desaprensión con que el presidente Fujimori habló del tema -contestando por qué el Perú no sufrirá gran daño económico con el conflicto actual- causa desazón, lo realmente inquietante es que por esa misma inercia se haya entregado ese conflicto a los aparatos militares, en sustitución de los recursos de la diplomacia".

    Los observadores de los países garantes tendrán un trabajo serio y tal vez 90 días no sean suficientes. Se dice también que faltaría personal.

    Canciller chileno José María Insulza: no es que no haya resentido el desliz de las declaraciones del presidente Fujimori. Lo que hizo fue mantener la cabeza fría y no dejar que creciera la ola.


    CARETAS 1353