Observadores

Lo Que Se Viene

Una neblina más espesa que la de la Cordillera del Cóndor. Nudos y dudas.

LA misión de observadores de los países garantes instalada esta semana es crucial a estas alturas del conflicto entre Perú y Ecuador. Las instancias que supervisarán los veedores -ejecución de la separación de fuerzas, creación de la zona desmilitarizada y vigilancia de su inviolabilidad hasta resuelto el problema- tendrá que atravesar más de un obstáculo. El panorama no se muestra muy favorable para el normal desenvolvimiento de la misión, y tampoco se muestra claro para el Perú.

El cumplimiento del cese de fuego ha sido confirmado innumerables veces por los observadores interinos de los países garantes. Ahora será la misión en su conjunto la que inspeccione la separación de fuerzas y su retiro a Coangos y a PV1. Pero son varios los problemas.

  • El Terreno

    Por su naturaleza hostil, el teatro de operaciones no permite una visibilidad adecuada para detectar tropas, dificultad que se ve nutrida por el escaso número de observadores -alrededor de 28- que visitarán la zona en un inicio. En El Salvador, por ejemplo, en un territorio menos difícil, trabajaron 800 observadores.

  • Las minas

    La presencia de detonantes en la zona a observarse dificultará el libre tránsito de los garantes en esta etapa que, a decir de Diego García Sayán, no debería durar más de cinco o seis días. "El terreno está infestado de minas -afirma el General EP Luis Palomino- y los observadores no ingresarán a la zona hasta que no se encuentre libre de éstas, entonces ¿qué hacer con ellas? los ejércitos en guerra no podrán desactivarlas porque su deber es replegarse a los lugares designados por el acuerdo de Itamaraty, Coangos y PV1. Sólo un ejército extranjero desarrollaría este proceso".

  • El costo de la misión

    Al ser cancelado íntegramente por Perú y Ecuador, el presupuesto que demande la misión resulta ser un agudo problema. Será elevado, puesto que se deberá invertir sumas considerables en la construcción de helipuertos, la creación de un sistema vial que facilite el tránsito de los observadores por las zonas implicadas, y el establecimiento de un sistema de comunicación apropiado, además de gastos de alojamiento para los veedores.

  • El Area a desmilitarizarse

    Un gran problema representa la definición de la zona a desmilitarizarse "de manera total" como estipula el documento de Itamaraty. Al parecer, el área comprendida para la separación de fuerzas influiría en la posible zona desmilitarizada. En el numeral 4 de dicha declaración se afirma que las referencias geográficas Coangos-PV1 "tendrán efecto solamente en la aplicación del citado proceso de desmilitarización y separación de fuerzas". Todo esto ventajoso para Ecuador, pues se trataría de una zona comprendida totalmente en territorio peruano. "La declaración de Itamaraty -dice García Sayán- no especifica de qué tipo de zona desmilitarizada se habla; si ésta será a lo largo de toda la frontera o sólo en lo que fue el teatro de operaciones; de allí que, con el concurso de las partes implicadas en el conflicto, se debe definir en estos días la naturaleza de dicha área, la cual, por nuestro bien, debe comprender tanto territorio peruano como ecuatoriano". Sin embargo, la estrategia ecuatoriana no cejará en sus intentos por ubicar toda el área desmilitarizada en territorio nuestro. Fujimori ha señalado en varias oportunidades que las tropas ecuatorianas deberán retroceder Coangos en los próximos días. Durán Ballén, por su lado, ha aseverado que no piensa retroceder ni un milímetro ese puesto militar. Lo cual hace pensar que las negociaciones entrarán en un callejón sin salida mucho antes de lo previsto.

    La desmilitarización en sólo la zona afectada, finalmente, favorecerá también a Ecuador, porque podrá seguir infiltrándose en nuestro territorio por otros puntos de la frontera que no se encuentren bajo la observación de los garantes. De allí las suspicacias de personas como Luis Palomino: "Teníamos entendido que hubo enfrentamientos en la región de la confluencia de los ríos Yaupi y Santiago. Algunas fuentes ecuatorianas señalaron que el puesto peruano Pachacútec había sido arrasado. Sin embargo, esa zona no estaría siendo supervisada por los observadores de los países garantes, ¿qué está pasando allí? no lo sabemos, pero las dudas quedan. El panorama se presenta muy oscuro". (Jeremías Gamboa C.)

    Soldados en casamata: observar es un dilema.


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