JPC: Lo que Yo Hubiera Hecho

Revelaciones del candidato de la UPP sobre su fórmula diplomática que tal vez le hubiera evitado al Perú horas amargas.


El lunes 6 por la noche, Javier Pérez de Cuéllar concedió a CARETAS una entrevista en la que explicó las profundas razones de su decidida actuación en el tema del conflicto con el Ecuador. «Para algo han de servir 40 años de experiencia como diplomático». Pero fue más allá. Sugirió lo que se podría haber hecho y no se hizo y deslindó responsabilidades. Cuánto de esto pesará en las elecciones? JPC se muestra confiado y seguro. No cree que la guerra no declarada afecte demasiado el sentido del voto. Que más peso tendrá la ansiedad del electorado por solucionar la miseria y la injusticia.

Entrevista de

RAUL VARGAS VEGA
Fotos
VICTOR CH. VARGAS

EL tema del conflicto ha ocupado todo febrero. Y su actuación en este aspecto ha sido polémica. No se le fue la mano? En estos casos qué es lo constructivo?

-Diría que la obligación de todo peruano es ponerse al servicio de una causa nacional y no crear espejismos. Recuerdo haber dicho públicamente el 27 de enero que estaba al servicio de mi país. Nadie me llamó.
No creo ser ningún genio indispensable para la solución del problema. Pero para algo han de servir 40 años de experiencia como diplomático y, sobre todo, con mucha experiencia en el manejo del tema del Ecuador. Si me hubieran llamado, quizá no hubiera necesitado hacer las declaraciones que hice públicamente. Las hice porque tenía de alguna manera que descargar mi conciencia.

-No lo llamaron? Ud. habló y fue ganado por el debate, pensando tal vez en una punta electoral?

-No es exacto. Se ha visto una reacción positiva de unión por parte de las filas opositoras, que el propio Fujimori ha reconocido. El gobierno no ha tenido un ánimo de consultar, de ampliar, el campo de acuerdo del Perú en el conflicto.
Los pasos que dí eran los indispensables. Sentí que debía, primero, llamar la atención a los garantes, recordándoles el acuerdo de 1981 en el cual deberían las 2 partes quedarse respectivamente en las vertientes occidental y oriental.
Luego comenzaron las negociaciones en Brasilia. Consideré, en vista de la experiencia ingrata sobre la conducta del Ecuador, que hubiera sido mucho más prudente no firmar un compromiso mientras hubiera fuerzas ecuatorianas en nuestro territorio.
Me dijeron que eso era absurdo porque se podía firmar un cese al fuego con presencia de fuerzas extranjeras. Mi argumento se basaba en que la experiencia de lo que ha venido ocurriendo con Ecuador nos debería llevar a ser mucho más cuidadosos.
Luego, se firmó el Acuerdo de Itamaraty que sorprendió a todos. Nunca se informó qué se estaba negociando. Consideré mi deber hacer mis observaciones.
Además soy un candidato a la presidencia y normalmente en un país democrático hubiera podido ser consultado puesto que al fin y al cabo si Fujimori no es reelegido, como espero, entonces seré yo o será otro candidato de oposición quien tendrá que aplicar ese acuerdo.
Estando tan cerca las elecciones, lo normal hubiera sido que se informara a los candidatos y se pidiera su opinión.

LA NEGOCIACION

Lamentablemente se firmó el acuerdo, y el Presidente decidió inmediatamente el cese del fuego, creo que sin consultar siquiera con los militares. Y volvieron a la carga los ecuatorianos. O sea que no anduve tan equivocado.

-Cuál es la situación actualmente?

-Es sumamente preocupante. De un lado, los acuerdos de Itamaraty han sido firmados por el Perú. Me guste o no me guste esos acuerdos han sido suscritos por el representante del Perú y esa firma se tiene que respetar. Así como respetamos el Protocolo de Río. Después de las violaciones del Acuerdo de Itamaraty por Ecuador, vino el Acuerdo de Montevideo. Dije «En buena hora» porque pienso en el derramamiento de sangre de nuestros hermanos.
Va a ser una negociación bastante difícil. Tenemos que ver qué parte del territorio estará desmilitarizado, espero que no sea sólo territorio peruano, sino que tambien parte del ecuatoriano esté en el área desmilitarizada.
Tenemos que determinar la extensión de la desmilitarización. Si va a comprender sólo la parte de reciente conflicto o si va a ser también como acción preventiva todas las partes donde la frontera no está demarcada. Todo eso va a ser bastante complicado.

-En qué forma considera que debe prepararse el Perú para la demarcación?

-Lamentablemente el Presidente ha considerado oportuno decir públicamente que el Perú ofrecería una zona franca y puerto libre en el Amazonas. Me parece humildemente que no era el momento de hacer esos ofrecimientos, tanto más después de haber sido víctimas de una agresión ecuatoriana. Es una actitud conciliatoria con un gobierno como el del presidente Sixto Durán que no lo es.
Por otro lado, a los efectos de la negociación, que siempre debe tener el apoyo de los países garantes, al Presidente no se le ha ocurrido nada mejor que decir que el Perú se había preparado durante el gobierno militar para una ofensiva contra Chile.
Cómo podemos decir una cosa así y darle al Ecuador una arma fabulosa para que pueda argumentar que el Perú tiene una tradición agresiva? Por qué ofender a un país garante en los momentos que estamos tan necesitados de su apoyo?
En esas condiciones diplomáticamente no será muy fácil que esta negociación llegue a buen puerto si se inicia con este gobierno.

-Propone aplazar las negociaciones hasta julio?

-Lo ideal sería, resulte elegido quien sea, que se iniciara una negociación con un gobierno estable y que inicie su acción elegido democráticamente. En estos momentos el Presidente y su gobierno no tienen la autoridad necesaria para obligar al país. Salvo que haya elementos nuevos, hay en el intermedio mucho que hacer. Es probable que el gobierno lo que quiera es que no se mueva nada hasta el 9 de abril, como cree que va a ganar en la primera vuelta, considera que volvería a recuperar poder.

-Supongamos que llegamos debilitados a las negociaciones. -Preferiría no partir de esa hipótesis. Tenemos un panorama confuso. No hay una certeza a nivel nacional que este conflicto haya constituido para el Perú una victoria diplomática o militar. Como nos mantienen en la ignorancia, es difícil saber con qué fortaleza negociadora llega nuestro país. Pero nos asiste la razón jurídica.

-Lo que la opinión pública pide es tener la seguridad si nuestro servicio diplomático está en capacidad de revertir, mediante las artes de la negociación, un hipotético punto de arranque negativo. . .

-En este tipo de negociaciones lo que es más importante son las instrucciones políticas que recibe el negociador. El mejor de los negociadores no es sino alguien que recibe poderes, un plenipotenciario. El término es engañoso en el fondo, pues por lo general no tiene plenipotencia, sino que está constantemente en contacto con el gobierno. Es el jefe de Estado el que decide y señala las instrucciones. Por más eficiente que sea el negociador, si de su gobierno no recibe las instrucciones apropiadas, poco podrá hacer.

-Qué casos internacionales que recuerde son asimilables al peruano, es decir, haber revertido por la acción diplomática una situación que no les era favorable?

-Hay muchos casos de países que han superado situaciones de debilidad militar o de debilidad intrínseca que han podido superar en una negociación a países más poderosos.
La guerra del Medio Oriente puede brindar algunos ejemplos. Claro, Israel tenía fuerza militar pero no la gran fuerza demográfica de los países árabes. Se manejó con suma habilidad. Incluso ahora en la mesa de negociaciones sigue siendo muy fuerte. Es verdad que los árabes nunca han estado juntos.
El caso de este conflicto es un poco sui géneris, por otro lado. Eso hay que tenerlo presente.

-Lo singular reside en que Ecuador varía de posiciones, en que se presenta como el más débil, que ha tenido por así decirlo más margen de juego?El Perú sólo se centra en lo jurídico?

-En el CAEM hoy (día lunes) sostuve que nos hemos dejado engañar con una posición falaz. Cuando Ecuador dijo que aceptaba la vigencia del Protocolo, creímos que era un gran triunfo diplomático. Y no es tanto eso. Mientras ellos digan que es vigente pero inaplicable, no veo realmente cuál es la ventaja.
A veces decimos cosas candorosas. Queremos dar la impresión que hemos conseguido, gracias a nuestra habilidad diplomática, que Ecuador diga que el Protocolo está vigente. Eso equivale a decir que tenemos una gran influencia sobre el Ecuador. Cosa que no creo. Está probado que el Ecuador no tiene ninguna voluntad hasta el momento y desde hace 50 años de ejecutar el Protocolo como es su obligación.

-Los garantes tampoco han demostrado demasiada voluntad en insistir en el cumplimiento del mismo?

-Los garantes una vez tomaron una decisión de admirable firmeza y desde entonces han estado tal vez un poco maniatados por su preocupación de aparecer totalmente neutrales e imparciales. Esa obsesión ha dificultado un poco una acción más enérgica y eso que muchos de ellos tienen todas las razones del mundo, como Chile o Brasil, para defender la inviolabilidad de los tratados. Siempre será para ellos difícil sostener la posición ecuatoriana. Sería, por decirlo así, diplomáticamente suicida que esos países pongan en duda una modificación del protocolo que no esté aprobado por el Perú.

-Pongámonos ahora en otro supuesto. Gana las elecciones y es Presidente del Perú. Cómo abordaría una negociación con Ecuador?

-Tan pronto como el Perú (cuándo fue?' es un misterio) comprobó que el Ecuador había afectado nuestra soberanía, simplemente hubiera tomado un avión y habría visitado a los jefes de Estado de los 4 países garantes para denunciar esta violación del Protocolo. Les habría dicho: "Aquí están las pruebas, ésta es no sólo la obligación sino también el derecho de Uds. el llamar la atención al Ecuador y exigirle que respete la integridad territorial del Perú hasta que se concluya la demarcación definitiva de la frontera no demarcada".
Eso ya no se hizo. Y ahora darlo como consejo, cuando ya las cosas han ocurrido, suena muy fácil.
Ahora habría que llevar a nuestros vecinos a la mesa de negociaciones evidentemente. No es el momento de hacer propuestas y mostrar gentilezas antes de la negociación. La sucesión de hechos consumados en las actuales circunstancias hacen muy difícil una negociación. Nuestra diplomacia está manejada hoy de un modo peculiar por este gobierno.
Es difícil decir hay esta u otra fórmula. La única manera de resolver este problema es a través de la negociación y que ésta lleve a la reactivación de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Allí los técnicos estudiarán sobre el terreno qué fórmula puede haber para culminar la colocación de los hitos.
Cómo se llega a eso? Preferiría esperar hasta después de las elecciones para decirle lo que podría hacer.

LAS ELECCIONES

-Estamos justo a un mes de las elecciones. Cuál es su evaluación del escenario electoral?

-No considero que la situación internacional, por más dramática que haya sido, vaya a tener una influencia demasiado grande en las elecciones. La ventaja que puede derivar el gobierno es que ha despertado el patriotismo y la unidad nacional, cosas positivas, pero al mismo tiempo es una situación coyuntural.
La gente no va a sentir que gracias a ese "éxito" militar y diplomático que el gobierno considera que ha tenido van a mejorar sus condiciones económicas y sociales.

Ha logrado o no el gobierno de Alberto Fujimori disminuir los grandes problemas sociales del país?

-La pobreza grave, creo que es lo que va a llevar al elector a decidir. Las mayorías nacionales van a hacer esa reflexión? Van a decir que en estos 5 años han mejorado las condiciones de vida? No creo que sensatamente se pueda decir que la opinión pública está detrás de la política del gobierno. Si lo está, sería lamentable que se hubiera dejado engañar con la propaganda oficialista.
En todo el país, viendo la pobreza existente, uno se pregunta cómo puede ser que hayamos llegado a tal extremo de resignación frente al empobrecimiento creciente. Tiene que haber alguna reacción.

-Qué garantiza que la formación, el mensaje y el propósito de la UPP pueda llegar a ser atendido por las grandes mayorías en pobreza?

-Si me permite la falta de modestia, tenemos un equipo superior a la mayor parte de los partidos políticos. El común denominador es la solución de los problemas nacionales, más allá de las divergencias, inclusive ideológicas. La lista de UPP si fuera elegida una alta proporción sería un aporte decisivo.
Hay además personalidades muy cercanas a los sectores populares y que son capaces de trasmitir ese mensaje a la vastedad de electores.

-Cuál es, en verdad, la síntesis de ese mensaje?

-La esencia es la siguiente: mantener la política económica de este gobierno más una gran aproximación hacia los grandes problemas sociales que afectan a nuestro país.
El programa macroeconómico es un programa que no tiene ninguna novedad, este gobierno no lo ha inventado, no lo he inventado yo, he ayudado sí a que se ponga en obra, pero es algo que se aplica en todo el mundo, incluyendo a Cuba. Lo que desgraciadamente ha faltado en el caso del Perú es la falta de énfasis en lo social. Cuando se lanzó esta fórmula que tenía necesariamente que ser rígida porque así son las recetas del FMI, entonces el gobierno no aceptó lo que, por lo demás, como secretario general de la ONU, les propuse o sea un plan de emergencia social para aliviar la rigidez de las recomendaciones del FMI.

-Hay otros aires en América Latina con respecto al liberalismo a ultranza. Cuáles de esas perspectivas asume son interesantes para el Perú del '95?

-Toda fórmula política, económica o social es una cosa en el libro y otra en su aplicación. Es como la receta de un médico aplicada a dos personas que tienen tifoidea. El mismo mal para organismos distintos. Es absurdo querer aplicar, calcar una fórmula económica que ha sido, por ejemplo, un éxito en Chile porque no necesariamente puede ser un éxito en el Perú.
Chile se ha considerado siempre como el gran ejemplo para el neoliberalismo, sin embargo, es un país que ha adaptado el neoliberalismo a su propio país porque ya ve que no ha nacionalizado su gran riqueza que es el cobre sino que al contrario lo mantiene bajo control estatal. Algo que aquí parece no concebirse porque si nos descuidamos vamos a privatizar hasta el aire.
Creo que hay que mantener la política de libre comercio, en eso no tengo ninguna dificultad, hay que combinar y juntar al mercado y al Estado, hay que disminuir la importancia del Estado pero no anularlo, el Estado tiene una gran función social.

EL ESTILO ES EL HOMBRE

-Una ventaja comparativa que se le atribuía es la visión internacional y cómo dentro de ella se baraja la perspectiva local la ha aprovechado lo suficiente?

-Si tal vez hubiera explotado esa ventaja que se me atribuye, me hubieran dicho arrogante, suficiente. Que era una persona que mira al extranjero, sin conocimiento de la realidad peruana. Que no era lo suficientemente «chicha», como se dice ahora.

-Qué es, entonces, Javier Pérez de Cuéllar?

-Es difícil decirlo. Creo que un rasgo acusado es la naturalidad. Mucha gente se asombraba cuando era Secretario General de la ONU es el ver que era muy natural. Tengo horror a la arrogancia. Y si soy Presidente de la República notará que no hay en mí ningún cambio en lo personal.
Creo ser, quiero ser, una persona espontánea. Soy como soy. Hay quienes dicen que soy frío, distante. Esa es mi naturaleza. No voy a fingir. Tampoco voy a exhibirme, diciendo tengo tales o cuales ventajas sobre el Sr. Fujimori. Esas diferencias fluyen, sin que yo las tenga que decir.

-Tanto en el '90 como en el '95, el factor didáctico de la política es importante. Están en juego muchas más cosas de las que el elector común supone. No ha desaprovechado ese ángulo educativo de lo político?

-Quiero referirme a las grandes mayorías. Desgraciadamente en el Perú, tenemos dos clientelas diferentes. Aquellos que han estado en una posición de privilegio o de comodidad y los que han estado -la inmensa mayoría del Perú- en una situación de desigualdad o de desventaja. Creo que el mensaje de UPP está dirigido a la gente que vive en desventaja sin hostilizar a quienes tienen tradicionalmente una posición de holgura.

-Difícil equilibrio, no le parece?

-Es ese equilibrio el que debería atraer al electorado. Aseguro que nadie estará decepcionado si soy Presidente de la República porque no dañaré a los que disfrutan de cierto bienestar, pero sí favoreceré a los que durante decenas de años han estado en una situación de inferioridad. Mi preocupación fundamental serán todos los pobres.
Yo nunca he sido pobre. Concédame la honestidad de decirlo. Justo por eso, no quisiera acabar mi carrera sin haber hecho algo por aquellos que padecían hambre, pobreza, injusticia.

-Cuál es la razón de su entrada a la política?

-Cree que a la edad que tengo, me hubiera metido en política, con las posiciones que he tenido, para tener una gloria más? He tenido muchos honores. Desde muy joven soñé sin embargo en contribuir con mi país. Qué quería ser de muchacho? Como amaba mi ciudad, soñaba con ser alcalde de Lima para que fuera la mejor del mundo. Ahora que soy viejo, si quiero ser presidente es porque ambiciono que el Perú sea el más bello de América. Es un móvil simple, casi infantil, si quiere. Esa es la honestidad, la sinceridad.
Créame que ese es el atractivo de nuestro rol como movimiento.

-Es suficiente esa pasión peruanista? Están los problemas, los equipos, los programas, las circunstancias de un país complejo e invertebrado. . .

-El Perú va a entrar al siglo XXI -no sé por qué se me ocurre que precisamente por ese pasado de rencillas- con el espíritu de una gran concertación nacional. Como Presidente, no le daría la espalda a nadie. Estaría tratando de mirar dónde está esa cara que quiere trabajar conmigo por más que haya sido mi adversario. Lo que reclamo es esa concertación nacional.

-No es solamente una estrategia política?

-He sido educado como un hombre de derecha, sin embargo ahora me dicen que soy zurdo, rojillo. No me importa. Lo importante es trabajar sobre el patriotismo de la gente. No el patriotismo coyuntural que ha surgido ahora, que es muy hermoso, pero que pasará. Hay que tratar de lograr una unidad peruana en torno a temas centrales: salud, educación, trabajo, seguridad, esperanza, optimismo.

-Pero eso lo postulan también los otros grupos políticos y en concreto Fujimori. La pregunta padece de simpleza:por qué la oposición a Fujimori?

-Hay una diferencia. Estoy predicando algo que voy a ejecutar. Si Fujimori predica lo mismo que yo, está desmentido por su pasado. Porque hace 5 años que no ha logrado detener la pobreza, sino por el contrario la ha aumentado. Fujimori dice que el Perú no debe parar, pero bueno para seguir con lo mismo sería preferible que parara.
No hay problema que haya sido resuelto. Incluso el del terrorismo -acierto que se le reconoce es el de haber controlado, no dominado- hay que continuar combatiéndolo.
Desgraciadamente, la actuación del gobierno respecto a los grandes problemas sociales es totalmente negativa.

"Aprobé lo del Acuerdo pensando en la sangre de tantos jóvenes sacrificados en de la Cordillera".

El tema recurrente en JPC es el de la pobreza.


CARETAS 1353