La Palabra del Copista

Teresa Ruiz Rosas publica su primera novela en Anagrama.

La arequipeña Teresa Ruiz Rosas Lanza en España su primera novela la misma que fue finalista.

CON una sorprendente novelita de poco más de cien páginas, Teresa Ruiz Rosas (Arequipa, 1956) sale finalista del premio Herralde de Novela de España e ingresa con buen pie en el esquivo mundillo de la narrativa. Ciertamente no es que la escritora se haya encontrado de pronto con el éxito. El suyo es un camino trajinado poco a poco y construido con paciencia. Su primer libro de relatos El Desván (La Campana Catalina, Arequipa y Galucci, Zurich, 1990) le valió el premio de la Fundación Bouroncle Carrión, y cuando todo hacía suponer que continuaría con la narración breve, acomete con un texto de mayor aliento.

"Me siento más cómoda en la novela aunque es un trabajo agobiante y tortuoso. Estoy acostumbrada a escribir de un tirón y cuando corrijo lo hago siempre desde el principio. Es algo de nunca acabar que me agota y gratifica", dice la escritora.

Carátula del sello Anagrama.

El Copista (Anagrama, 1994) es una historia complicada, retorcida y perversa aunque narrada con gran sentido de humor. Amancio Castro es un copista de partituras musicales con escaso talento y poca ambición que pasa su vida a la sombra del maestro Lope Burano, afamado músico, engreído por la crítica y por la sociedad, y que para colmo de males tiene como amante a la bellísima Marisa Mantila. Amancio, cholo, provinciano, sumiso, "completamente anticuado y propenso a la mudez" se enreda en la telaraña de la pasión, no de la envidia, para competir con el maestro en la posesión del oscuro objeto del deseo. Pero digno, al fin, renuncia a la actividad de copista que ejerció durante veinte años para confesar ante el Maestro su verdad, su pecado y su venganza.

La música tiene un papel protagónico a lo largo de la narración. "Dios me dio tres narices pero ningún oído", dice la escritora entre risueña e irónica, para confesar luego que es una "maniática de la música clásica". No es casual entonces que los escarceos amorosos del protagonista estén descritos en pentagrama. (La veía envuelta en gasas y tules, flotando delante mío siempre a escasos centímetros de distancia: Brahms, Maestro, tan nítido, primera danza húngara en sol menor, allegro molto. La ansiaba acercándose por fin, la decimotercera danza, andantino grazioso, para desenvolverla yo con estas manos que no podían haber adquirido así pensaba las medidas y la consistencia y la destreza que tienen sino para el contacto con aquella piel primorosa y tersa, para tantearla, presto, tocarla, vivace, para palparla y poco a poco presionar de arriba abajo, danza con moto, recorrer de derecha a izquierda, así sonaba, molto vivace (danza cuarta), acariciar de adentro hacia afuera o viceversa.).
La novela está estructurada en forma de dos cartas manuscritas: la que dirige Amancio Castro a don Lope y la que escribe Marisa a su amiga Claudia. Hay una diferencia de tono, de estilo y de solidez en ambas misivas. Más lograda es la primera donde la escritora se solaza en crear situaciones deliciosas, estados de ánimo contradictorios, agudas relfexiones y anécdotas disparatadas que permiten varios niveles de lectura. En la segunda parte, la narración se apreta, se cohíbe y avanza a pie forzado en un evidente afán por conciliar o rellenar las situaciones descritas previamente por Amancio. Lo que en la primera carta suena a regocijante perversión, en la segunda parece presuntuoso, lo descrito con erotismo contenido se trastoca luego en moralina y la amplia gama de sentimientos encontrados que exhibe el protagonista deja paso a un simple registro voyerista.
No son éstas sin embargo, debilidades que descalifiquen a El Copista. Antes bien, reafirman un talento inquieto, original e insumiso, presto a seguir dando agradables sorpresas a la literatura. Librería La Familia mediante, El Copista debe estar muy pronto en estantes nacionales.


Perú Colonial

Jueves Históricos en Pueblo Libre.

EL Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú está con una febril actividad. En esta oportunidad inicia el I Ciclo de Conferencias de los Jueves Históricos con el tema "Vivir en el Perú Colonial: lo cotidiano y el sistema social". A través de las investigaciones de historiadores como José de la Puente Brunke, Luis Miguel Glave, Gabriela Ramos, Carlos Contreras, Margarita Suárez, Franklin Pease, José Agustín de la Puente y Carmen Villanueva, viviremos el quehacer diario de nuestros antecesores. Los jueves de marzo a las 6.30 p.m. Ingreso libre.


REVISTAS


TERCERA EDAD.- No está funcionando ni doce meses pero el asunto va muy en serio. Tanto que desde el martes pasado se exhibe la primera muestra de Arte de la Tercera Edad del Patronato Cultural del IPSS que dirige el poeta y periodista Augusto Elmore. Trabajos en témpera, piezas en cerámica, dibujos a carbón, demuestran la gran capacidad creativa de los mayorcitos. Visítelos en Arenales 1480, Jesús María.

CURSOS

LETRAS

EXPOSICIONES


Manongo y su Tribu

Telúrico concierto este sábado 4.

Parte de la tribu musical: David Pinto, Carlos Espinoza, Manongo Mujica, Pepita García y Daniel Mujica.

"Por muy largo tiempo hemos hecho música. Hallazgos arqueológicos sugieren que el hombre primitivo ya empleaba crótalos, tambores y flautas mucho antes de la última era glacial", señala Yehudi Menuhin en su libro "La música del hombre". Y añade que la música es nuestra forma de expresión más antigua pues surgió incluso antes que la pintura o el lenguaje. Y entre los instrumentos musicales más primitivos, seguramente los de percusión tienen una procedencia más remota. Los tambores sirvieron para las ceremonias rituales y las profanas, para las fiestas y para comunicarse, para declarar la guerra o establecer la paz.

Este intento por regresar a las fuentes, por rescatar el aspecto festivo, ritual y ceremonial de la música, es lo que ha llevado a Manongo Mujica a crear un espectáculo bautizado como "Jazz Tribal".
"Más que un nombre es un llamado que resuena con mayor fuerza día a día entre los seres humanos, como una necesidad de regresar a nuestros orígenes", dice Manongo, acucioso investigador de las posibilidades que brinda la percusión, buscador de sonidos sutiles y vivos que provoquen ir más allá de lo conocido para "compartir este lugar mágico que todos en algún momento hemos percibido".
Llegar a "Jazz Tribal" fue un proceso colectivo que tomó varios años en materializarse, antes de lograr la fusión y síntesis de varios lenguajes musicales. Jazz, música clásica, ritmos negros, funk, salsa, landó, rock, todo entra, se entrelaza, se contagia, como que somos un país mestizo producto de milenarias culturas y experiencias.
Los músicos que participan en este concierto dan la tónica del espectáculo: César Vivando, primer flautista de la Orquesta Sinfónica, Carlos Espinoza, saxofonista que cultiva el saxo soprano, el saxo alto, el andino y la armónica, David Pinto, bajista de gran musicalidad, Pepita García Miró, intérprete de kalimba y voz cantante del grupo, José Luis Madueño, talentoso tecladista y pianista, y Daniel Mujica, cajonero y conguero de singular estilo. Como invitados especiales figuran el gran cajonero Pititi, fundador de Perú Negro y profundo conocedor de los ritmos afroperuanos, el zapateador Lalo Izquierdo, la cellista Annika Petrozzi y el músico Cristóbal Mujica.
"Jazz Tribal" se presenta solamente el sábado 4 de marzo a las 8 p.m. en el Auditorio del Centro Cultural Peruano-Japonés. Las entradas también se venden en D'Onofrio de Miguel Dasso.

A un Mes del Adiós

Recordando al pintor trujillano Angel Chávez.

El notable pintor trujillano nunca buscó ni la fama ni el éxito. Su obra personal, magnífica, apasionada, es testimonio de una vida dedicada a la creación.

UNA mano en la paleta, en la otra (la izquierda) el pincel golpeando enérgicamente la alquimia. Mirada atenta, pulso justo, el color exacto, el pensamiento en la profunda superficie de la tierra, en las gruesas mujeres de barro, en los caballos de algodón, en las palomas del arco iris. Angel Chávez ya no está; no está en su taller de Rufino Torrico al cual acudía diariamente con puntualidad extrema, a la hora del color, a su encuentro con la materia.

El pintor se ha convertido en esa materia, en sus mismos cuadros, en su gente, en una frase, en un recuerdo, en su rojo Chávez, en su misma obra. Cientos o más de cientos de sus cuadros permanecerán en el tiempo con su acostumbrada calidez e inconfundible identidad con lo nuestro.
...Y estas líneas pretenden invitar al encuentro con el pintor, con el maestro, con el amigo, este jueves 2 de marzo a las 8 de la noche en la Parroquia San Antonio de Padua. (Av. San Felipe 571) al cumplirse un mes de su partida. (Verónica Sáenz Porras).
CARETAS 1352