Visión del Cóndor

Razones transfronterizas para la creación de un parque natural binacional en la zona de conflicto.

Virgen y sorprendente, la jungla de la Cordillera del Cóndor es en realidad una "increíble asociación de eco-sistemas", según el grupo ambientalista Conservation International. Las cumbres son similares en apariencia y estructura a los tepui del sureste de Venezuela, mientras que los ríos están poblados de peces desconocidos por la ciencia. Tras organizar sendas expediciones a ambas vertientes de la cordillera, CI insiste que el lugar debe ser preservado tal como se encuentra.

LA semana pasada Alberto Fujimori volvió a remover el tema de la creación de un área de protección natural precisamente en la zona de la Cordillera del Cóndor que falta demarcar. Dicho espacio es de una singularidad ecológica extraordinaria tal como lo constató una expedición de Conservation International (CI) y el Museo de Historia Natural del Perú que el año pasado se internó, con apoyo del Ejército Peruano, a la cuenca del río Comaina, tributario del Cenepa y escenario del conflicto fronterizo de 1981 (CARETAS 1349).

Esta semana Conservation International remitió a CARETAS los resultados preliminares de una expedición similar que un año antes, en julio de 1993, científicos norteamericanos y ecuatorianos realizaron en la vertiente occidental de la Cordillera del Cóndor con apoyo de las FF.AA. del Ecuador. El proyecto RAP (Evaluación Biológica Rápida) lo ejecutaron CI con la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador (EPN) y FEDIMA. Lo integraron Ted Parker, ornitólogo neotropical, Alwyn Gentry, botánico, Jaqueline Goerck, bióloga, Luis Albuja, mastozoólogo, Ana Almendáriz, herpetóloga, Ramiro Barriga, ictiólogo, y Alfredo Luna, biólogo.

La expedición realizó observaciones e investigaciones de campo en los alrededores de los destacamentos fronterizos ecuatorianos de BS 62 Zamora, Coangos, Miazi, Mayaicu y Shaimi. Además, parte del grupo trabajó en las localidades de Banderas, a lo largo del río Zamora, en helipuerto abandonado en la cima de la meseta al norte de Coangos, y en Ramiro, el punto más alto en esta parte de la cordillera (2,500 m.s.n.m). También se realizaron pesquisas, a lo largo del río Nangaritza, de especies acuáticas.

El bosque de Coangos es prácticamente virgen, excepto en los alrededores de la base militar, donde unas pocas especies se han cortado para combustible. Muchas de las especies colectadas son típicas de los Andes, hoy sin embargo raras debido a la deforestación.

Los alrededores del campamento Achupalla, uno de los puntos más altos de la cordillera, "constituyeron el hábitat más insospechado e inesperado", afirma CI. "El terreno poco profundo parece ser muy pobre en nutrientes y casi sin percolación, limitando el número de especies que pueden sobrevivir en el área". La tercera localidad visitada fue Miazi, ubicada en la margen izquierda del río Nangaritza. Las laderas permanecen prácticamente vírgenes, pero la planicie del bosque y las areas ribereñas constituyen uno de los hábitats más amenazados por la colonización.

De hecho, las montañas al sur de Miazi y cerca a Paquisha, asi como las márgenes de los ríos Nangaritza, Zamora y otros, están siendo afectadas por la actividad minera y la colonización, señala el informe. Ello a pesar de que los suelos carecen de importancia agrícola, pues son pobres y tienen una base cuarsífera. En cambio, "el área posee un gran potencial biológico y un alto grado de endemismo, razón por la cual se debe continuar con la tarea conservacionista del área".

Debido a la rigurosidad ambiental hay pocos mamíferos en la Cordillera, si bien no faltan los tapires, jaguares y primates en las áreas de altura moderada. Las cumbres están dominadas, en cambio, por fauna de tipo altoandino ó páramo entre los cuales figura una especie de ratón marsupial probablemente endémico de la región. Los alrededores del llamado Campamento Achupalla, rico en bromelias, proveen la comida adecuada para el oso de anteojos, y el tapir andino, una especie aún más amenazada.

En Coangos se registraron 165 especies de aves, y se grabó los cantos de una especie nueva de lechuza, aún no descrita, perteneciente al género Glaucidium, mientras que la avifauna en Achupalla es pobre en cantidad, pero parece muy especializada. Aquí parece que se han descubierto dos especies nuevas de aves para la ciencia del género Scytalopus. Asimismo, en Miazi se detectaron ejemplares de la exquisita tángara de garganta anaranjada (Wetmorethraupis sterrhopteron), previamente desconocida en el Ecuador.

Los ríos del área tienen corrientes fuertes y cataratas, que constituyen barreras imposibles de franquear para ciertas especies, fomentando el endemismo. Se estima haber encontrado 30 especies de peces.

Para CI no cabe duda que deberían establecerse bolsones de protección unidos entre sí por corredores de vegetación con el objeto de preservar al máximo la biodiversidad del lugar. Así, el ecoturismo, el manejo sustetable de los bosques y otras actividades lucrativas, beneficiarían a las poblaciones locales, y también contribuirían a fomentar la paz entre los pueblos. (Marco Zileri) .