Controversias

Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

La Peor Derrota Desde 1879

EL resultado del conflicto con el Ecuador, hasta el momento, es en síntesis:

  • Después de decretado el cese del fuego, tropas ecuatorianas están dentro del territorio peruano en la zona de la Cordillera del Cóndor y al noreste, en el río Santiago, en el falso Teniente Ortiz.
    Luego de casi tres semanas de cruentos enfrentamientos, en los que decenas de oficiales y soldados peruanos entregaron sus vidas, no se pudo desalojar completamente a las tropas invasoras, que han instalado una "cabeza de playa" en territorio peruano.

  • No se conoce exactamente el número de bajas, pero al parecer son mayores del lado peruano. Eso es plausible, pues nuestras fuerzas armadas tuvieron que atacar, desde posiciones desfavorables, instalaciones protegidas con campos minados y fuertemente defendidas.

  • El Perú perdió, comprobadamente, 4 aviones dos Sukhoi, un A37 y un Canberra, mientras Ecuador sólo admite un A37 averiado. Perú perdió, comprobadamente, dos helicópteros podrían ser más y Ecuador, que se sepa, ninguno.

    Jamás nuestra Fuerza Aérea había sufrido pérdidas de esa envergadura.

  • Y todo esto frente a un adversario al que Perú siempre había derrotado cuando se atrevió a agredirnos, y desalojado cuando se infiltró en nuestro territorio, tanto en 1941 como en 1981, para no hablar de lo ocurrido en el siglo pasado.
    La batalla propagandística también se perdió, y Ecuador ha logrado que sus tesis sean aceptadas en mucho mayor grado que las peruanas en casi todo el mundo.
    Esto configura un cuadro gravísimo, pues los ecuatorianos no se contentarán con lo que han logrado, y desde una posición mucho más fuerte de la que tenían antes, insistirán en su reivindicación de una salida soberana al Amazonas.
    El Perú, que aparece ante los ojos del mundo como el agresor, está en una posición crítica. Ahora no se puede sacar a las tropas ecuatorianas de nuestro territorio. Y si se intenta desalojarlas por la fuerza más adelante, la comunidad internacional probablemente reprobará esa acción.
    En cualquier caso, se requeriría un enorme esfuerzo bélico y económico para lograr restituir realmente las fronteras de 1981. Esta es la realidad que Alberto Fujimori pretende ocultar, con la anuencia de parte de la prensa nacional. Porque la falsedad del mensaje triunfalista de Fujimori el lunes 13 era evidente:
    Primero, dijo que habían sido desalojadas las "tropas ecuatorianas organizadas". Es decir, admitía que había tropas ecuatorianas, supuestamente no organizadas, en nuestro territorio.
    Segundo, sostuvo que había 38 muertos, dos más que en días anteriores. Cómo se pudo tomar Tihuinza donde cientos de hombres combatían encarnizadamente usando artillería y minas con sólo dos pérdidas?
    Tercero, el martes 14 el Comando Conjunto (CCFFAA) emitió un comunicado donde dice que ha desalojado de tropas ecuatorianas "las alturas y alrededores de Tihuinza", lo cual implica reconocer que no han tomado la base de Tihuinza.
    Cuarto, el mismo martes, el CCFFAA emite otro comunicado donde dice que Tihuinza está siendo bombardeada, por lo que "el personal peruano ha tomado posiciones adecuadas para darse seguridad". Es una obvia justificación de por qué no están en Tihuinza.
    Quinto, Fujimori no viajó de inmediato a Tihuinza, como no lo hizo antes a Cueva de los Tayos o Base Sur. En 1981 Fernando Belaunde izó la bandera peruana en Falso Paquisha pocas horas después que fuera tomada, mientras todavía se combatía en otros puestos aledaños. Esta vez tampoco se permitió la entrada inmediata de la prensa.
    Los ecuatorianos han negado haber sido desalojados y han llevado a periodistas a la zona. Aunque seguramente también mienten, lo más probable es que conserven tropas y posiciones en territorio peruano.
    A pesar de todo esto, parte de la prensa nacional ha dado por ciertas las versiones militar-político-electorales de Fujimori. Probablemente un mal entendido patriotismo haya motivado esa actitud. Pero el resultado será funesto, porque el engaño y la manipulación no durarán eternamente. Más temprano que tarde se descubrirá la verdad, y la frustración será mayor que si hubiéramos conocido desde el comienzo un balance objetivo y veraz, de las causas y los reales resultados de este conflicto.
    A pesar de la habilidad y el valor derrochado por los soldados peruanos en el campo de batalla, hemos sufrido una humillación por parte de un ejército adversario que nunca había logrado lo que ahora. La imprevisión y la ineptitud de los responsables de esta derrota no debe quedar impune.
    CARETAS 1350