Los Cañones de Enero

En un paraje del Papayal, a metros de la frontera norte, soldados peruanos esperan.

Fotos VICTOR CH. VARGAS

Al pie del cañón: a Tumbes han llegado efectivos de varias unidades normalmente acantonadas más al sur. Los problemas logísticos para alimentar y alojar a miles de soldados se van multiplicando conforme pasan los días. Los costos de la movilización también crecen. Por eso es urgente resolver el conflicto lo más pronto posible.

Despues de un aguacero que no paró en toda la noche, afanosos soldados tratan de subir un cañón al vehículo. Movilizar tropas y material en esta época importa dificultades adicionales. Los caminos se convierten en ríos de fango y no soportan durante mucho tiempo tránsito pesado.

General Ricardo Sotero Navarro, segundo jefe de la Primera Región Militar con sede en Piura. Se trasladó a Tumbes a supervisar el emplazamiento de las tropas bajo su mando. Su relación con los periodistas ha sido hosca. La población de Tumbes requiere mayor información de parte de las autoridades.

Marchando a la línea de frontera. Una patrulla con equipo de combate avanza la mañana del domingo 29, aniversario de la firma del Protocolo de Rio de Janeiro, sobre la orilla del río Zarumilla para custodiar el puente internacional.

Los hombres quedaron solos. "Nosotros hemos mandado a nuestras familias afuera. Esperamos a los ecuatorianos, si ellos dicen que están bien machos, nosotros vamos a responder".

Ecuatorianos en su lado del puente: no quieren la guerra.

La noche del domingo, entusiasta recepción a tropas que llegan del sur.

Soldado del 41

Neptalí Cruces, es un telegrafista arequipeño de 83 años. En 1940 fue enviado a la oficina de correos de Tumbes para trabajar en conjunto con la oficina de Chacras de Ecuador. El 5 de julio de 1941 a las 9 y 30 de la mañana, los ecuatorianos abrieron fuego contra el puesto policial de Aguas Verdes. Indignado, se puso a disposición del Ejército y el mismo día fue enviado a la compañia de trasmisiones del BI 5 como telegrafista de campaña del general Miñano, el héroe de la batalla de Zarumilla. Cuarenta y cuatro años después, en la Plaza de Zarumilla.